En Sueño Profético decían:
Hay quien espera ser bueno
cuando se vaya a morir.
Hay quien reparte los bienes
porque ahí no puede vivir.
Esto si está más pasable,
el hombre lo manda así,
y Dios deja Libertad
para el pon y quita, de ahí.
Pero en las cosas Eternas,
nadie puede decidir.
Dos hombres vi dialogando,
y el diálogo está aquí:
Primera palabra de uno:
“Yo, cuando me sienta malo,
haré la vida ya buena,
por si entrara en el Cielo”.
El que oye le contesta:
“Ya tú mismo te aseguras
que no entras en el Cielo”.
No es ladrón sólo el que ven,
que es también el que no vieron.
Para Dios son dos ladrones,
que los juzgan desde el Cielo.
No puedes hacer el mal
pensando: “algún día dejo”.
¿Tú has probado a pensar:
“cualquier día de éstos
me vendrá enfermedad,
y ya no tendrá remedio
querer remediar el mal,
y entonces el sufrimiento
será sufrir sin final”?
¡Es tan fácil ser bueno
cuando a Dios quieres llegar!
Todo lo que Dios te pide
es lo que tú puedas dar.
Si Dios te pide el ser bueno,
es porque Dios sabe ya
que ser bueno no es trabajo,
que trabajo es hacer mal.
Desperté, oí:
Es de razón aplastante,
que el ser malo da trabajo.
Y es de no querer a Dios,
no ser bueno y estar pensando:
“cuando me vaya a morir,
me quitaré del pecado”.
No puedes querer a Dios
siendo amigo del pecado.
Ni puedes decir “¡Dios mío!”,
cuando ya has fracasado.
Uno lleva la razón,
de los dos que en el diálogo
referían lo de Dios.
Pensar “no hago pecados
porque me voy a morir”,
no es postura de cristianos.
Haz lo que le agrada a Dios,
y no llegará el pecado,
porque el pecado llega
donde le hacen halagos.
Piensa en la Gloria de Dios,
y ya no haces pecados,
y si te llega la muerte,
Dios te recibe en sus Brazos.
***
Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C7
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