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jueves, 2 de abril de 2026

Traición

En Sueño Profético decían:

Hay más que ofenden a Dios que sólo Dios Lo sabe, que lo ofendan y lo sepa el hombre.

El hombre ofende a Dios cuando al Prójimo ofende.

Dios sufre cuando el hombre le hace mal al hombre.

Dios sufre cuando ve que el hombre sufre por el que no ama.

Pecador es nombre del que a Dios no ama.

Hay quien es pecador y se tapa de pecar; se tapa de pecar por respeto al hombre, pero no por Amor a Dios.

Dijo uno:

Judas se tapó por el hombre.

Judas quería seguir engañando al hombre que amaba a Dios.

El hombre vería que Judas no lo amaba, cuando viera la venta del Maestro; que esto lo sabía el Maestro antes de ser pensado por Judas.

Los Discípulos, que vivían juntos, no sabían lo de Judas.

Desperté, oí:

Dios no castigó a Judas, pero no podía vivir la traición con la inocencia.

Esto no lo sabía el que conocía a Judas.

Judas traicionó porque no amó al Hijo del Hombre.

Y Dios lo dejó en su Mesa para que el hombre viera que se cumplían las palabras dichas por Dios Hijo.

Dios con su Amor quería que todos vieran la traición que Judas le hacía.

Traición que él mismo publicaría.

Dios Padre mandó al Hijo para amar y que lo amaran.

El hombre ni lo amó ni dejó que Dios amara.

Dios Padre manda su Espíritu, pero sin Carne. Este Espíritu ya va a un Lugar donde habla Dios y no verán su Imagen.

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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C7 

jueves, 15 de diciembre de 2011

El amor con dudas, no es amor, es traición - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 180-181


En Sueño Profético yo decía:

“Señor, que aunque el hombre me mande que calle, Tú dame fuerza para que no calle”.

Se acercaban muchos, pero sin piernas, y como transparentes, y decían:

Tu silencio no lo conseguirá el hombre, por ser Dios el que les permite te atropellen.

Tu presencia confunde al que silencio te ponga.

Si el hombre no oye al espíritu que Dios arroba, ¿cómo el hombre va a saber de Aquí?

El hombre, todo lo que sabe, es por espíritus que han vivido las dos vidas.

Desperté, oí:

Si aceptas ayer, ¿cómo no aceptas hoy?

Si tú hoy no aceptas, no hables del Dios de ayer.

Ama a Dios, pero no dudes.

Si dudas, no amas. Y si amas, no dudas.

El amor con dudas, no es amor, es traición.


***