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domingo, 24 de febrero de 2019

Académico del Cielo

En Sueño Profético decían:

Demuestra más la inteligencia la acción que las palabras. Las palabras pueden ser de estudio. La acción, luego al estudio le manda, y ya eres inteligente, y a los que se creen inteligentes los callas. A la inteligencia del cuerpo, si no ha pasado por el espíritu, llámale analfabeta. La cultura del espíritu te pone a Dios lo primero, con dos amplias asignaturas: Amor a Dios, Amor al Prójimo.

Dijo uno:

El espíritu que tiene Enseñanza de Aquí, en sus acciones vas leyendo. Que puedes apuntar y practicar, y tú también puedes callar a los inteligentes que sólo son de libros.

Desperté, oí:

Cultura sin Dios
es grano en suelo de mármol.

Que después de trabajarlo,
en el mármol se ha quedado.

La inteligencia de libros,
si lleva la del espíritu,
agranda a profesores y alumnos.

El espíritu enseñado
y con Mando de este Cielo,
uno que practique letras,
manda Paz al mundo entero.
Porque en esta Sabiduría
te ponen notas los hechos.

Coge la inteligencia del espíritu
para que enseñe
a la inteligencia del cuerpo.

Y ya, cuéntate “Académico del Cielo”.


***

Libro 30 - Investigaiones a la Verdad - Tomo IV - C4

domingo, 27 de julio de 2014

Cultura del académico, que no precisan los Santos

En Sueño Profético hablaban de la forma que tiene el hombre de creer en Dios, de la inteligencia del inteligente, de la reacción del bueno, del pensar tan corto del hombre, de la medida que el hombre le quiere poner a Dios en su Mando.

Dijo uno:

Sería de un pensar corto e inteligencia sin saber lo que decía (y ya no era inteligencia), ofender y recriminar a uno que midiera 1,80, haciéndole dijera que no lo medía y obligándo a que se quedara con una medida normal. Pasemos ahora al color de los ojos: ¿cómo querer que teniéndolos negros, los ponga azul claro, y que este mismo dictador, sin saber lo que está hablando, pusiera toldo a la Luna despreciando su alumbrado? ¿Se puede llamar hombre culto? ¿Se puede llamar hombre bueno? ¡Pues esto es tan chiquito comparado en querer que Dios ya no siga hablando...!

¡Hombres sin querer que sea
lo que Dios tiene mandado!

¡Hombres que no piensan en muerte,
porque muertos están andando!

No tienen miedo al Infierno
y Gloria nunca han amado.

Hablan del Mundo de Dios
como cuento ya pasado.

Son hombres ahí en la Tierra,
Aquí son cieno despreciado,
despreciado por el Mando
que es Poder en Cielo y Tierra,
que el que lo ama, ya es sabio.

Desperté, oí:

Este Mensaje es Fuerza;
Poder y Amor va enseñando.

Si este Dios no amara al hombre,
no sufriría para enseñarlo.

¡Qué comparaciones pone,
para que veas su Mando!

Para que pienses y digas:

Es más fácil que el gigante
se convirtiera en enano,
que callar una palabra
el que dice: “yo no hablo”.

¿No estás viendo hombre culto,
que cultura está faltando?

Cultura del académico,
que no precisan los Santos.

Aquí hay hombres cultos,
que su cultura siguió
como apellido a su nombre.

Primero, Amor a Dios.
Después, título y dinero.

Éstos son los que hoy dictan
con el Mando de este Cielo.

El Instrumento de Dios
dice lo que está diciendo.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 85-86

lunes, 30 de diciembre de 2013

Ningún académico puede competir con estas frases

En este Sueño Profético hablaban Agustín de Mónica y Teresa de Ávila.

Decía Teresa:

El que quiera ver que Dios le dicta, lo ve de momento. Si su literatura no fuera de Aquí, te empachaba, y el comportamiento sería de pavoneo. Cuando la literatura es de Dios, el que recibe el Dictado es humilde, sin dar altura a estos Escritos dichos de Boca de Dios. El saber del hombre obliga a que el inferior se descubra; el de Dios se descubre ante el humilde y deja que lo avasalle el intelectual de academia.

Dijo Agustín:

Ningún académico puede competir con estas frases, frases compuestas por Dios y dichas con tanto Amor, que al leerlas hueles a Gloria. Son temas tan variados, con tanta lógica y vida, que leyéndolos ves a Dios, y ya de todo lo demás te olvidas.

Estoy por asegurar
que muy pocos de ese mundo
sin leerlos quedarán.

El que ama, ya los espera.
El que duda, al acecho está,
para hacerse de ellos
y poderlos comparar,
sin saber que Dios ya sabe
lo que el hombre puede hablar.

Pero digan lo que digan,
a Dios no pueden quitar
esta Fuerza tan sublime
y esta gran Autoridad
para mandar al espíritu
que obedezca a Él nada más,
dándole una Sabiduría
que el hombre nunca sabrá.
Por mucho estudio que tenga,
ahí su tope tendrá.

Desperté, oí:

Si mis escritos buscaron
y libros y libros hicieron,
qué harán con esta Gloria,
que es Gloria de Aquí del Cielo.

Es Gloria dicha en Palabras,
es Gloria escrita en cuaderno,
es Gloria que el que las lee
siente Gloria estando en suelo.

Yo sentí la Gloria ahí,
estando viviendo en suelo,
porque la Gloria la sientes
llorando y con sufrimiento.

Si el sufrimiento es de Amor,
y el llanto es de contento,
no digas sufrir al Amor,
y al llanto dile contento.

AGUSTÍN DE MÓNICA Y TERESA DE ÁVILA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 176-177-178