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martes, 11 de agosto de 2026

Apúntate a los pocos, y puede que se hagan muchos

En Sueño Profético decían:

Id a que os conozcan y no id a conocer –dijo Jesús a los Discípulos–, que los ojos dan razón a lo que los oídos oyeron y la lengua interpretó, al que quiere saber de Mí. Id a donde os quieran oír o se paren al oír hablar de Mí, como Dios que soy. Puede que al ver que sois mis Discípulos, se paren, y ya oyen y está viendo.

Coged por descanso el doblar el camino que ayer anduvisteis, para que más se enteren de que Yo soy Dios pero estoy de Hombre. Cundid mis Palabras, que para eso Yo he bajado del Cielo. Para que el que oyó hablar de Mí, hoy Me vea y Me pregunte de mi Padre, de mi Reino, que todo es un mismo Dios. Si no camináis, pocos os conocerán, porque Yo, siendo Dios, tengo que ir a que Me conozcan para que luego más digan: “Yo Lo he visto en la calle, en mi casa y hablando con los leprosos, parado con los grandes pecadores y amigo de los que ya han dejado el pecado. Yo Lo he visto en el monte y en casa de los gentiles”. Si Yo no voy a que me conozcan, nadie me conoce.

Desperté, oí:

Dios mandaba a los Discípulos porque sabía que así hablarían de su Reino.

Hablaría el que lo amaba y el que Le tenía desprecio.

Pero ya era hablar de Dios, era no guardar silencio.

Era cumplir en la Tierra lo que antes habló en el Cielo.

Era para darse a conocer a los tibios y sembrar remordimiento.

Era poderle al que desmentía que existía Dios en el Cielo.

Y los pocos que Lo amaban, ya lo buscaban y Lo seguían contentos.

¡Apúntate a los pocos, y puede que se hagan muchos!

Para cundir que Dios está vivo y que vive en los dos Mundos.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX 

martes, 16 de junio de 2026

¿Quién puede comparar su sufrimiento con lo que Le hicieron a Dios y Le siguen haciendo?

En Sueño Profético se vio una altura grande, y en esta altura te veías tú andando. Ya dijo un espíritu de la Gloria con Mando de Dios:

Esta altura que está viendo el espíritu es la Gloria. Pues el cuerpo Aquí no viene, pero el espíritu se ve con cuerpo porque Dios deja este Poder para que el Elegido vea normal su sentir como cuando está el cuerpo en la Tierra.

Sigue el Mando de Dios en un espíritu de esta Gloria:

Esta altura que se ve es la Gloria, y si miras para abajo ves la vida temporal. Esta altura es donde ponen la mirada para pedirle a Dios, en los momentos de apuros, en lo que en la Tierra al hombre no le pueden conceder, que es despedir muerte o pedir grandezas para guardarlas y no buscar al que muere de hambre ni al que no tiene vivienda ni ropa que el cuerpo abrigue.

Esto que se ha nombrado es no querer a Dios ni Amarlo. El que ama a Dios, en todos los momentos, Lo está nombrando y quiere ir enseñando que este Amor es la fuerza de tu espíritu. Pues cuando amas nunca culpas a Dios de lo que te llegue, porque con gran Amor no puedes culpar a Dios. En el lugar de la culpa mayor pones el Amor, porque te hace pensar esto: “¿Quién puede comparar su sufrimiento con lo que Le hicieron a Dios y Le siguen haciendo?” Al que piense esto tienen que verle el Amor de Dios.

Todas estas palabras eran dichas en el Cielo. Si mirabas para arriba no veías nada y si mirabas para abajo veías la Tierra y las casas, pues tus pies iban por las nubes, que esto es Poder de Dios.

Desperté, oí:

Este Mensaje te hace pensar que nadie puede decir que Dios le ha traído su espíritu a la Gloria y ha mandado que le digan cómo estaba, sin cuerpo, viendo el Cielo normal, andando por encima de las nubes.

Tienen que pensar que Esto es Poder que Dios da con Enseñanza y Visión que nadie puede explicar ni contar sin verlo.

Cuando oigan este Mensaje los que están aquí unidos tienen que ver que este Elegido es el que hoy tiene Dios para que dé un gran escándalo.

Pues que éstos oigan cuando puedan el Mensaje que tiene esta fecha.

Si todos lo que conocen este Caso pensaran en el Elegido en los momentos de sufrimiento el sufrir se les quitaba.

***

Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

martes, 3 de febrero de 2026

Nadie puede dar saber al espíritu si no es Dios del Cielo

En Sueño Profético hablaban de todo lo que es sin materia, de todo lo que el hombre no puede medir ni pesar, ni ver, mientras Dios no le diga a los ojos: ved; a la razón: razona; y a la lengua: habla. Este Lenguaje es de Dios al espíritu.

Estas mismas palabras las dijo Jesús a sus Discípulos cuando uno Le preguntó:

   —Maestro, ¿por qué no haces milagros para que más crean que eres Dios?

Entonces contestó lo ya dictado y siguió diciendo:

Nadie puede dar saber al espíritu si no es Dios del Cielo. Nadie puede arrobar un espíritu sin destrozar carne y luego hacer que vuelva a su sitio, si no es Dios del Cielo. Nadie puede hacer al rudo sabio y que hable de mi Reino, donde no existe materia, pero Yo aquí la llevo ahora, que es mi Padre en Mí. Veréis que pocas veces hablo de mi Reino sin nombrar a mi Padre. Esto lo hace mi Padre en Mí para que el espíritu del mal no os confunda diciendo que hay más dioses. 

   —Estad siempre preparados para que mi Padre mande mi Espíritu cuando ya no Me veáis de Hombre con vosotros. Pero si mi Enseñanza la cunde el hombre, Yo no faltaré en el hombre, y muchas veces viviré en el hombre, que es cuando el hombre ve prodigios. Al que más crea que soy Dios, más le atacarán las tentaciones en contra de mi Reino. Pero el más constante tendrá la obediencia a mi Mando.


Desperté, oí:

De estas Palabras sacaron los Discípulos cada uno una Enseñanza.

Luego, ellos mismos comentaban que cómo pedirle más milagros para el cuerpo que para el espíritu.

Él, su bajada a la Tierra fue para la Salvación del espíritu.

Él no bajó para que la carne no se pusiera enferma y no se enterrara.

Si Él baja para esto, nunca el hombre vería al hombre muerto.

Lo mismo que promete Eternidad al espíritu y en Eternidad están viviendo todos los que al Él lo quisieron.

Qué más milagro que oír Palabras de Dios Padre en un cuerpo cualquiera para que sirvan de Enseñanza.

Que Dios Hijo lo confirma cuando dice: “Eso no lo has dicho tú, eso te lo ha rebelado mi Padre”.

No hay milagro mayor que el Saber del que saben que no sabe.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C7 

jueves, 2 de enero de 2025

¿Cómo puede el hombre?

En Sueño Profético decían:

¿Cómo puede el hombre pensar que exista ese mundo sin existir Éste?

¿Cómo puede pensar el hombre que su cuerpo, el adelanto y la medicina lo mueven?

¿Y cómo puede pensar que el sol, el aire, el agua y el trueno estén a sus órdenes?

¿Y cómo puede pensar el hombre que la Tierra se alborote, llegando a los edificios, que son de hierro y de piedra, convirtiéndolos en sepultura, dejando a la gente muerta?

¿Cómo puede el hombre pensar que exista ese mundo sin existir Éste?

Dijo uno:

Debería ser retirado de la enseñanza el que no se enseñara Dios, de su Gloria para el espíritu: Mundo que Dios tiene para cuando muera el cuerpo. Que te deja Libertad para que entregues tu espíritu donde lo quieras entregar, con el vivir que hiciste usando la Libertad. Esto, el no enseñárselo al niño como peligro de todos los peligros, no tiene perdón ante Dios.

 

Desperté, oí:

 

No enseñar la Existencia de Dios

y que el espíritu es inmortal,

no tiene el Perdón de Dios.

Si al niño no se le enseñaran

los peligros que matan al cuerpo,

ningún niño llegaría a hombre.

¿Cómo puede el hombre pensar

que Dios creara ese mundo

para que el hombre quedara

como queda el animal?

Si el hombre usara la cabeza

como pies con zapatos estrenando,

conocería lo de Dios

y tendría que enseñarlo.

Los pies conocen la suciedad,

el cieno, el polvo y el fango.

Y sirven de guardianes

para cuidar los zapatos.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C7

domingo, 28 de abril de 2024

El querer le puede al poder

En Sueño Profético hablaban el querer y el poder:

El querer busca al poder. Y el poder, si el que lo tiene es de Dios, no se niega, porque piensa: “El poder que tengo yo es porque Dios me lo deja. Yo debo dar este poder para hacer el bien en la Tierra. Cuando falte mi cuerpo, otro mi poder se lleva. En cambio, el querer, si es de Dios, no te falta en la materia, y cuando muera tu cuerpo, este querer en doble aumenta.

Dijo un espíritu con Mando de la Gloria:

Estas Palabras han sido dichas para el pensar del Elegido, al que no le falta el querer hacer el bien, el querer que Dios sus ruegos conceda, el querer que vean que es Dios el que a la cama del enfermo llega. Y ya, querer que todo el que pueda escandalice este Caso hoy único. Que poder pueden muchos, pero les falta el querer. Que si tuvieran querer, como el que Dios trae Aquí, todos los pudientes retirarían el no y pondrían el sí. Esto sería mandar glorias a Dios y enseñar a vivir queriendo hacer todo el bien.

Decían que el querer que el enfermo se cure, busca al Poder de Dios, y Dios lo concede.

Si no quieres, no buscas el Poder de Dios, que es el Poder que nadie tiene, por haber sólo un Dios, con Tres Nombres.

Desperté, oí:

El querer y el poder hablaban como dos personas para el que lo entiende.

Aquí, el querer, era hacer el bien y buscar al Poder para que concediera lo que quería el Elegido en la curación del cuerpo.

“Señor, cúralo. Que no sea yo la que voy a verlo. Que seas Tú”.

Este pensar lo tiene el Elegido todo el día: “Señor, que el que me mire Te vea. Y el que Te vea que no Te olvide”.

A este pensar se unen estas Palabras:

“Señor, que piensen que esta vida es trueno de tormenta, que antes de que se acabe el trueno el cuerpo muerto queda”.

Decían que el querer le podía al poder, cuando el poder también quería.

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Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C5

lunes, 15 de abril de 2024

¿Quién puede ver y oír a Dios?

En Sueño Profético decían:

Todo el pensar que le llegue al Elegido, el que esté a su lado ve que es Mando de Dios, porque su saber es de párvulos. Pero cuando Dios arroba su espíritu, ya la Enseñanza nadie la sabe, porque es Visión diciendo: “¿Quién puede ver y oír a Dios?”.

Pues fue en un momento cuando se vio otra vez la nube que bajaba del Cielo del cuadro de la Última Cena que Dios Hijo tuvo con sus Discípulos. Ya se vio la mesa y todos los Discípulos sentados. Estaban con cuerpo, vestidos con sus túnicas. De momento se presentó Dios Hijo, Maestro, como Él quería que Le llamaran sus Discípulos, y dijo:

“Todos los que estáis sentados esperando oír mi Mando, cuando alguno quiera cambiar las palabras que estáis diciendo, decid: “Estas Palabras no tienen cambio, porque son dichas por Dios, aunque se oiga el Maestro”. Si aceptáis las palabras que dicen, para ponerlas en las mías, ya olvidad mi Presencia y mis Palabras y no os sentéis más al lado de mi Mesa, porque es un mal grande querer cambiar estas Palabras que son dichas de Dios Padre, en Dios Hijo, que soy Yo”.

Fue terminar estas palabras y todos se pusieron de pie. Santiago y Felipe, sus lágrimas no podían detenerse y sus manos mojadas se veían.

Desperté, oí:

No se puede decir la grandeza de la Visión y las Palabras que Dios Hijo decía a sus Discípulos. Aquí, con su Túnica y su Voz, repetía mucho que querer reformar sus Palabras, ya era como si otro Dios hablara.

“El que no acepte mis Palabras, ya ensucia mi Enseñanza. Y va enseñando lo que es de otro mundo, donde no existe Gloria”.

No se puede olvidar cómo estaba Dios Hijo, con su Túnica, y sus Palabras con un Amor tan grande que su Voz retiraba y acercaba.

Acercaba el Amor tan grande que sentías, y retiraba el pensar:

“Yo quisiera, Señor, hacer más de lo que hago, para que el Mundo sepa que estás vivo con Cuerpo”.

Éstas son palabras que si sientes Amor de Dios las abrazas.

El sueño me lo retiraba, cuando desperté, el pensar en el Arrobo, en la Voz de Dios y su Presencia con su Túnica. Esto no se quita de mi pensamiento.

Igual que la carne que Dios me unió, que estaba en su despacho, como cuando copiaba los Mensajes.

Era su cuerpo, con su traje, tan normal, que su voz la sentía como cuando su cuerpo vivía. Que en todos los momentos del día no puedo olvidar estas palabras que Dios quiere que se digan: “Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu para la Obra que estás haciendo en el Prójimo”.

Estas palabras las dice un espíritu de la Gloria en mi espíritu.

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Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C7