En Sueño Profético decían:
El no oír al Profeta, le da ventajas al demonio. La carne es fuerte para el pecado y débil para la oración. La oración del Profeta puede servir para curar espíritus. Esta oración es Amor y Obediencia. Esta Enseñanza dada por el mismo Profeta es fácil de aprender. Lo difícil es oír al Profeta. La oración del que ama a Dios, hay veces que no llega a un segundo, recibiendo éste los beneficios. Lo mismo que cuando insultas al Profeta, es como pelota que botas y el rebote le cae a otro. Esto es premio de Dios a la oración, y jugadas del demonio. El que cree al Profeta, ve bien y toma su consejo. Oyendo la Palabra directa de Dios, el que la oye se purifica; por eso el espíritu contrario se encarga de retirar a tantos como pueda del Profeta. Dios permite que el hombre retrase y quiera ocultar el Mensaje. Pero permitir no es querer.
Desperté, oí:
El hombre le impone: "Dios no quiere que se hable de Dios."
Si el hombre pensara que el Mensaje es Dios hablando, vería la barbaridad tan grande que dice mandando a Dios a callar.
Si amaras a Dios, tú Lo conocías, porque Él te hablaba.
***
Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 196-197