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lunes, 16 de octubre de 2017

Romper las Leyes de Dios, no hay pecado que lo supere

En Sueño Profético hablaban de las Leyes de Dios y de las leyes del hombre:

Si cumples las de Dios, cómo llamar y pronunciar este Nombre.

Romper las Leyes de Dios, no hay pecado que lo supere.

No se ha conocido un caso que después de que el cuerpo esté hecho hombre o mujer, un pedazo de su cuerpo se lo arranque porque no lo vea bien, por feo o por molesto.

Unas piernas que estén sanas, pero que se vean torcidas, manden que se corten y pongan unas bonitas. O unos ojos feos o chicos, arrancarlos de su sitio y preferir estar ciego antes de tener esos ojos feos o chicos.

La boca que el cuerpo tiene, si la quieres grande o chica, agrandarla con terreno de la cara, si era chica; y si era boca grande, con unos puntos achicarla para que quede bonita.

Hay orejas que afean cara y cabeza, y que el hombre le pone risa. Ninguno intenta buscar a alguien que las recorte, que sepa de cirugía.

Ya se ha dicho algo del cuerpo. Ahora se va a nombrar al hijo:

¿Quién lo desprecia y lo cambia por otro niño más guapo, más sano o más quietecito? Y luego, cuando ya sea hombre, pidas a Dios que se muera porque no sientas nada por él y a ti beneficio no te deje.

Todo lo nombrado es tu carne: Creación de Dios.

Pues si la carne unida es Palabra de Dios, no puede el hombre romper esa carne, porque va en contra de la Ley de Dios.

Desperté, oí:

Ponían comparaciones con la carne unida, para muchas páginas llenar.

Y que el hombre no pudiera ni una palabra quitar.

La carne unida, romperla, es querer quitar aquello que Dios ya une, porque tú a Dios pides esta unión.

El que no la pida, no cree en Dios.

Va el Mensaje a que nadie corta un pedazo de su carne porque no le guste o porque se canse.

Cuando cortas un pedazo de tu cuerpo es porque tu vida puede acabarse.

Y esto sí es Palabra de Dios.

Él curó al paralítico. Y al leproso, la carne limpia dejó.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5

sábado, 8 de noviembre de 2014

Romper lo unido

En Sueño Profético decían:

Querer lo que Dios no te ha dado ya es vivir otras leyes que no son de Dios.

Querer matar al hijo, por no estar sano, es vivir otras leyes que no son de Dios.

Querer hacer el mal al que mal te hizo ya es vivir otras leyes que no son de Dios.

Querer no saber del Prójimo ya es vivir otras leyes que no son de Dios.

Dijo uno:

Querer romper lo que Dios une, cuando tú voluntariamente lo pediste, si lo rompes estás en contra de Dios. Sólo Dios puede hacer esta rotura Eterna y ya quedas para otra unión, sin irte de las Leyes de Dios.

El hombre al querer reformar las Leyes del Cielo, que es donde habita Dios en Espíritu y Cuerpo, ya Dios les veda el sentir de Gloria, ya quedan en oscuridad. Dios permite y no prohibe pero, lo mismo que permite y no prohibe, no reformó sus Mandamientos. Dios no puede oír al hombre cuando quiere que Dios diga sí al pecado. Unir lo que no es tuyo es pecado y separar lo que es tuyo es doble pecado, separar y unir, ya que unes sin Dios, porque Dios une y ya es un mismo cuerpo, aunque el hombre vea a dos andando. ¿Cómo va Dios a permitir que el hombre aquí quite su Mando? Esto es aún peor que, al nacer, cortar los brazos aunque ya viviera el hombre como animal arrastrado.

Desperté, oí:

Que el hombre reforme en la Tierra lo que al Cielo no llega.

Que reforme el edificio o cómo labrar la tierra.

Que se reforme la lengua, para dar facilidad, para que el hombre se entienda.

Que haga los barcos grandes y que se acaben las guerras.

Que críe moho la ira y así palabras no suenan.

Que reformen en Amor al que Libertad les deja pudiéndosela quitar.

Pero el romper lo unido que Dios mandó que se uniera, esto que quedara ahí unido mientras los dos pisen la Tierra.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V - C1