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jueves, 3 de diciembre de 2020

Creer sin Obediencia, aparta de Dios

En Sueño Profético decían:

Es peor creer y no amar, que no amar por no creer. El no creer puede que sea por algo que te estén poniendo para que no llegues a Quererlo. Pero si crees y no amas, tú mismo te haces muralla, llegándote a condenar.

Dijo uno:

Yo Le oí un día al Maestro unas Palabras que fueron ladronas de mi sueño, que aquí me mandan que dicte:

El que crea quien soy y la Obediencia no Me entregue, que se retire y no Me llame “Maestro”. Porque el que no crea quien soy no puede traer a mi Rebaño. Pensad, que el que haga mi Mando sin comprenderlo, ya Me está amando, y mi Padre le tiene las puertas de la Gloria abiertas para cuando Lo llame y deje la Tierra”.

Estas Palabras se hicieron ladronas y me robaban el sueño, hasta que me quité las dudas y salí a su encuentro, y no me dejó que hablara, fue Él el que dijo:

“Ya te llevará el sueño el Amor a mi Padre y al Maestro, que es a Dios Hijo al que estás viendo. Tú no creías en Mí, pero querías creer. Yo te he mandado el creer y tú ya pones la Obediencia. Publica que querías creer y mi Padre te ha oído”.

Desperté, oí:

Fue unas de las Enseñanzas

que más escándalo formó en Israel.

Yo quería creer

y me pasaba las noches

pensando qué hacer,

porque yo sentía algo.

Pero me quitaba el sueño:

¿Y si creo y luego no obedezco ni amo?

Ya amé,

y me sobraba el creer.

A los Discípulos seguía

y su Obediencia era mi guía.

Es mejor no creer,

que creer y no amar ni obedecer.

Esto en la Palabra de Dios.

Creer sin Obediencia,

aparta de Dios y no acerca.

El que no cree y lo va diciendo,

es peligro que va avisando,

pero no engañando.

Ama y, en amando,

la Obediencia va acompañando.

***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C7

jueves, 22 de agosto de 2019

Sin Obediencia no hay Enseñanza

En Sueño Profético hablaban del que tiene cerca este Manantial de Agua Divina y no bebe o la desprecia. Que el desprecio es al Dueño del Manantial, que si no fuera Dios, no actuaría el desprecio.

Decían:

No es igual oír el grito del que le pincharon, aunque no quiera haber gritado, que el del que grita sin dolor y sin pinchazo, teniendo este Manantial, que cada gota es una sentencia.

¡Hombres que creen que ven y son ciegos de espíritu! Que las gafas son el Amor que a Dios le tienes, y ya quitan oscuridad los ángeles de le noche y te ponen claridad en lo que no manda el hombre.

Desperté, oí:

El que diga que cree que Esto es Dios, tiene que decirlo la palabra de la Obediencia.

Sin Obediencia no hay Enseñanza para el que cree ni para el que no cree. 

El que cree, puede copiar sin darse cuenta. Y el que no cree, los espíritus del mal, con él, forman fiesta.

Tu caminar sea por el camino que tú quieres y en el que Dios te espera.

Te espera cuando en el arrobo ahí deja la materia.

Que la llevaste cumpliendo el Mando, que con él sabes que a Dios contentas.

Antes de hacer llorar lágrimas que no se vean, debería el hombre pensar que el que Dios elige lleva su Presencia.

Decían en la Gloria que no es igual el grito del que le están pinchando, como el del que grita a Dios insultando sin pinchos que le estén clavando.

Tu Mando no sea escondido, porque tuyo no es el Mando.

Ya es gran sufrimiento el no poder mandarle al heredero que quisieras darle Mando.

Para que fuera cundiendo lo que Dios quiere que no quede callado.

El que está cerca, debería estar noche y día, siempre, con estas palabras:

“¡Señor, no merezco tener este Manantial Divino, si yo le doy desprecio!”. 

“Y no dándole desprecio, si no Te enfadas, tampoco lo merezco”.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C8