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viernes, 28 de junio de 2024

Yo le sirvo a Dios

En Sueño Profético decían:

No hay alegría mayor, que pensar: “yo le sirvo a Dios, porque Le pedía con Amor.

Dijo uno:

Dios manda de dos maneras: una, cuando Le pides con Amor; y otra, su Poder te obliga, pero es hacer su Mando sin Amor y protestando. Esta otra no te sirve para quitar del pecado, al revés, que te ven cara y palabras para a Dios ofender. Que éstos, luego, dicen: “yo le he hecho servicio a Dios”. Esto es quitar el Permitir y mandar Poder de Dios.

El que Dios coge de Lugar para enseñar con Palabras y Visión de la Gloria, a éste le llega el cansancio cuando todas las horas del día no tienen Mando de Dios. Y siempre está diciendo, sin palabras: “Señor, sufro cuando me sobran horas y me falta Mando. Yo quiero traer a tu Gloria a quien te ame, y quitar del pecado. Señor manda a muchos a que hablen de este Caso”. Pues Dios ha concedido que se forme gran escándalo.

Desperté, oí:

Las alegrías de Dios no te faltan ni de noche ni de día.

Hablaban en el arrobo de servir a Dios por Amor pedido o por el Mando que Dios da retirando el Permitir.

Esto es no consentir que se haga lo que no es de los Mandamientos.

El que hace el Mando, pedido con Amor, siempre lo ve corto.

Y a Dios le pide, diciendo: 

“Señor, sin tu mando no quiero nada. Si tu Mando me cansara, quítame la vida antes de pensar estas palabras”.

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Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C7

sábado, 6 de abril de 2024

Yo sirvo a Dios en la Tierra

En Sueño Profético decían:

Tu presencia va dejándole bien y no puede ser negada en el sitio que la pidan, si es por saber de Dios o porque dejaron pecado y quieren seguir a Dios. Tu presencia va actuando según el Mando que de Aquí lleva. Unas veces es comprendido; y otras, trabajo cuesta, pero tu entrega es total al sentir que dentro llevas. Que este sentir da Amor a Dios, pero con fuerza.

Dijo uno:

Dios no la deja, por la entrega que tiene en hacer que comprendan lo corta que es la vida y cómo domina al hombre y lo retira de esta Eterna. Ella vive con el que vive la que se acaba y con el que vive Vida Eterna. Los que viven Vida Eterna son los que estas Palabras dicen en el arrobo y después mandan que escriba para que vean que no son dichas en la Tierra. Son dichas para la Tierra. Para el Cielo ya no son, por ser Vida sin materia.

Desperté, oí:

Cuando hay materia,

si hay unión con Amor a Dios,

achicas sufrimientos y agrandas alegrías,

y ya actúa Dios.

Pero un actuar que dices,

en pensamiento o en palabras:

“esto no lo esperaba yo”.

Pero Dios ve tu actuar,

o el deseo, si no puedes,

y te presenta alegrías

dándote lo que tú quieres.

Si lo que pides no llega,

más Amor a Dios demuestras.

Que esto, son pocos

lo que mandan esta respuesta.

Si tú sirves a Dios,

cuenta que Él ya no te deja,

y verás cosas perdidas

que sin buscarlas te llegan.

Es alegría decir:

“Yo sirvo a Dios en la Tierra”.

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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C6

lunes, 15 de enero de 2018

Sirvo al que Dios le habla

En Sueño Profético decían:

Tienes que dar preferencia al que más cunda estos Mensajes y más ayuda te ofrezca. Que la ayuda no es a ti, que es al que le deja que su cuerpo vida tenga.

Tu tiempo no sea gastado donde ayuda dejen quieta, pudiendo dar el escándalo a Esto que baja a la Tierra.

Tiene que llegar momento que tu mando duro sea para el que pudo ayudar y la ayuda no la diera.

Dijo uno:

Hay quien cobra su tiempo, sin costarle a él monedas, por servir al Elegido. Esto forma escándalo en la Gloria, porque el servicio es a Dios aunque al Instrumento vean. Si tan sólo al decir él: “sirvo al que Dios le habla”, no debería poder dormir el que el tiempo lo cobrara y pensara: “ya he dejado de ganar por oír lo que Dios habla”.

Desperté, oí:

¿Dónde estarían estos Dictados, que el Cielo manda que se escriban, si el hombre creyera en Dios?

Si actúa así, es mentira que cree, o cree y no cree en su Poder, y Lo desafía.

Si el que puede cundirlos vive esta indiferencia, puede pecar el que lástima le tenga.

¿Quién vería hacer un daño a un niño, que sangre le goteara, y que pudiendo evitarlo, no lo evitara?

Si aquí pedías el perdón, más de Dios te apartabas.

Pues más pecador es el que silencio le guarda a las Palabras que Dios manda, para la Enseñanza, a los hombres de cultura.

El que cultura no vive –cultura que es para la Tierra–, con no callar, ya está la Gloria contenta. 

El que no tiene nombre de cultura de la Tierra, cuando entierren su cuerpo, Dios no le pide cuentas.

Pero el que sirvió de muro para que no se cundiera, no puede traer disculpa cuando entierren su materia.

Si quieres a Dios ahí para venir a la Gloria, no puedes pedir Perdón para el que puede enseñar las Palabras dichas por Dios y vive dando la espalda.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C3

miércoles, 21 de enero de 2015

¿Quién diría “yo sirvo al Maestro?

En Sueño Profético decían:

El servicio que Le haces a Dios, no es hacerle servicio, es premio que Él te da.

Si piensas en el manejo,
a cuántos puede mandar
con agrado o sin contento,
pero que tienen que ir
porque Dios lo está queriendo.
Que a veces este queriendo,
es por otro, no por ti.

Dijo uno:

Por eso, los Elegidos,
jamás piensan ni pensaron
(que por eso fueron elegidos):
“Señor, ¡cuánto me mandas!,
¡cuántas horas de trabajo!”.

Éstos, siempre dirán:
“Señor, ¿por qué soy yo mandado,
con tantos como Tú tienes,
que siempre están adorando
a tu Gloria y a tus Santos?”.

“Siento vergüenza al pensar
que por Ti soy mandado,
y al pensar que Tú eres Dueño,
que puedes mandar al Mando”.

Si esto lo pensara
el que cree que a Dios Le sirve,
haría el servicio llorando.
No pensaría en castigo,
porque el castigo de Dios
es no estar Dios contigo,
que no está por tu desprecio,
porque tú así lo has querido.

Desperté, oí:

¿Quién diría “yo sirvo al Maestro”,
cuando Él ya lo ha mandado?

Esto lo dijo Juan
un día que estando descansando,
el Maestro lo mandó
otra vez al mismo lado.

Volvió a ir al mismo sitio,
sin pensar: “estoy cansado”.

Sin pensar, por ser más rápido
que palabras hubiera pensado.

Estaban siete u ocho,
cansados, pero descansando.

Cuando el Maestro allí llega,
cambiaron cansancio por descanso.

Una Voz sólo se oye,
pero todos contestaron:

“No importa de donde venimos.
¡Si ya tenemos descanso!”.

El mandar no era servirle.
¡Si Él ya te sirve con su Mando!

Buena respuesta de Juan:

¿Quién diría “yo sirvo al Maestro”,
cuando Él ya lo ha mandado?


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C4

viernes, 2 de agosto de 2013

“Yo no sirvo ni para desatarle las sandalias”

En este Sueño Profético hablaban de Juan. Decían:

Juan tenía Poder del Maestro para hacer en su Nombre lo que al Padre le agradaba. Este Espíritu que a él le mandaba, más tarde sería Maestro; ya, Dios Hombre, Maestro y Profeta; Hombre sin intervención de materia; Maestro para enseñar a retirarte del pecado; y Profeta porque la Palabra no era suya, era del Padre, de quien también era su Espíritu y su Mando. Esto era el mismo Dios hecho Carne. Pues con todo lo que Dios le dio a Juan, Juan decía esta hermosa frase: “Yo no sirvo ni para desatarle las sandalias”. Esto debía de servir de ejemplo para tantos cuantos lo hubieran leído. Cuando coge de Portavoz y Lugar para hablar al hombre, este Lugar tiene que ser reverenciado.

Desperté, oí:

El que no te reverencie, Yo Me aparto.

El Lugar que Yo habito, no ofende al hombre. Este Lugar es vigilado por Dios Padre, sabiendo las ofensas que le hace el hombre.

Escrito está: “El que va en contra del Hijo, va en contra del Padre”.

“Y el que insulta al Profeta, más le hubiera valido no haber nacido”.



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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 130-131