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martes, 27 de enero de 2026

El que tenga quien lo lleve a la Gloria y no lo siga, no merece mi Gloria

En Sueño Profético decían:

Estas Palabras que hoy repiten en Gloria fueron dichas por Dios Hombre en su Vida Pública:

El que tenga quien lo lleve a la Gloria y no lo siga, no merece mi Gloria. Si Yo he bajado a la Tierra, ha sido para enseñar a vivir sin pecado. El que no Me sigue, es porque no quiere Gloria”.

Estas Palabras las dijo al pasar por un olivar donde había unos hombres vareando. Estos aceituneros tenían una fuerte discusión porque uno de ellos tenía amistad con Tomás, el Discípulo de Jesús, y todo lo que Tomás le contaba, él lo transmitía mientras duraba la faena, que faena terminaba y él seguía con sus palabras oídas a Tomás y dichas por el Maestro. Había unos cinco o seis que retiraban del Maestro a los que él tenía con deseos de conocerlo. Estando un día llenando los costales y apartando la verde de la moreteada, dando fin al día, llegó el Maestro con cuatro de sus Discípulos e hizo parada preguntando si había pasado Tomás y el resto de sus Discípulos, pues habían quedado en juntarse en aquella hacienda. Todos quedaron callados cuando este amigo de Tomás se acercó al Maestro y Le dijo:

   –Jesús y Maestro…

Siguió presentando y lo paró el Maestro y le dijo:

   –Yo soy el que ahora sigo hablando.

Y poniendo el Brazo con gesto de pena, dijo:

   –Ya mañana tienes faena en el mismo olivar, pero te mandará otro dueño, y tú ya podrás enseñar el camino que éstos no quieren seguir y yo no quiero obligarles. Allí te esperan, y aquí te desprecian. No es esta la Enseñanza que Yo enseño, Yo enseño y dejo Libertad. Pero antes de que me cierren las puertas, Yo no entro, aunque las tengan de par en par.

Desperté, oí:

Este amigo de Tomás quería que cuando terminaran el destajo, fueran a buscar a alguien que tuviera amistad con el Maestro.

Los veía siempre hablando, desmintiendo de los Hechos.

Estos cuatro o cinco eran de la parte del dueño, y tenían valentía para estar siempre discutiendo.

Si el dueño sigue al Maestro, no los deja discutir, porque todos están de acuerdo.

Ya se despidió el Maestro con esto que fue sentencia, que todos quedaron oyendo:

El que tenga quien lo lleve a la Gloria y no lo siga, no merece mi Gloria”.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7 

martes, 10 de diciembre de 2024

Quien aquí no vea el Poder de Dios, tiene el espíritu ciego

En Sueño Profético decían:

El que hoy desprecia tu persona, luego valorará lo que tus manos tocaron o lo que tuvo tu cuerpo puesto. Pero para Dios quedará en el lugar del desprecio. El hombre siempre repite aquello que está mal hecho, y en la ley del hombre se oculta. Pero en la Ley de Dios se queda al descubierto, por despreciar lo que baja del Cielo, que es la Palabra de Dios dicha en su Gloria con el nombre de Evangelio, dicho en arrobo en estos momentos.

Dijo uno:

El que conoce este Caso y ve cómo el Elegido va pisando suelo día y noche, y cómo a la noche le hace recibimiento, ya con esto sobran toda clase de documentos. Quien aquí no vea el Poder de Dios, tiene el espíritu ciego. Y ya no verá nada de Dios que esté pasando, no que pasó. El pasado pasó y quedó escrito, y Esto está pasando hoy. Que el que quiera verlo y oírlo lo puede hacer, que esto es lo que Dios quiere. Luego leerán estos Escritos con el nombre de Palabra de Dios.

 

Desperté, oí:

 

Tiene que darte sufrir el pensar dónde ir para que estas Palabras sean pronto con ley, para ponerlas donde haya suelo y hombres.

Pero Dios te irá dando Palabras al espíritu y el Amor irá actuando.

La alegría de buscar donde esto poder publicar, que no falte, y la Fuerza de Dios la verás acompañarte.

Que esta Fuerza la pueden ver en las horas de sueño que tiene el Elegido.

Si este descanso probaran imitarlo sólo un mes, más creerían.

Porque el sueño y la comida son las muletas de esa vida.

Si al que le faltan las piernas, sin muletas lo vieran andando, ya tendrían que decir: “¡Milagro!”.

Pues pon aquí de muletas el descanso.

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Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C2

viernes, 1 de diciembre de 2023

Hay quien aprende y olvida

En Sueño Profético decían:

Dijo Dios Hombre en la montaña un día enseñando su Doctrina:

Hay quien aprende y olvida, y hay quien no sabe y no olvida el querer aprender mi Enseñanza. Hay quien no Me sigue por haber por medio grande distancia, y hay quien paso por su puerta y no abre la puerta, aunque conozca mi habla”.

Dijo uno:

Era Oírlo y Le notabas Palabras que a veces Él no las decía. Y ya, cuando aclaraba: es mi Padre el que habita en Mí y Yo habito en mi Padre, había quien hacía preguntas y después de preguntarlas decía:

   Perdón Maestro, quiero saber, pero lo que Tú quieras que yo sepa.

A esto les contestaba:

   Esta Enseñanza tiene que ser con deseos inquietos de aprender, pero no olvidando lo que ya Me habéis oído. Hoy no van a la pregunta que Me haces mis respuestas, porque la mayoría de los que hoy están presentes, antes no Me habían oído y pueden sufrir al creer que no aprenderían mis Palabras. Ya, mañana, o puede que hoy, si Amor sienten, comprenderán lo que he dicho. Porque Yo de ellos no me aparto, aunque Me vean en otro sitio.

Desperté, oí:

Aquel día en la montaña había gente que había oído hablar del Maestro, pero ellos nunca estuvieron delante.

Dios sabía que la mayoría tenía ansias grandes de aprender lo que sabían los que Lo buscaron antes.

Este que le hace la pregunta, su afán era que el Maestro le dijera cómo seguir el camino cuando Él ya no estuviera.

Y el Maestro no responde, porque en vez de Seguirlo no volverían a la montaña.

Ya quedaba poco tiempo para que Lo maltrataran o para que oyeran contentos: “Maestro, ¿dónde nos vemos mañana?”.

Pocas veces subió, en Carne, al llano de la montaña.

Pero en aquel poco tiempo aprendieron a decir: “Maestro, ¿dónde mañana?”.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C1

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Es peligro el no creer quien Soy

En Sueño Profético se vio una calle con paredes de piedra, de muchos siglos hechas. Al final de la calle había una plaza y muchos vestidos con ropas también de hacía siglos.

Ya dijo uno:

Los Discípulos del Maestro nos han dado la noticia de que el Maestro, – como ellos Le dicen, porque nosotros cuando Lo nombramos decimos Dios Hijo–, pasará por esta plaza.

Estando diciendo estas palabras, se vio venir mucha gente por otra calle que también daba a la plaza. Por esta calle, el primero que venía era el Maestro. Llevaba, como los demás, una Túnica, pero ninguno tenía el resplandor que su Cuerpo traía. En la plaza había bancos y éstos estaban llenos de mujeres y niños. Al llegar el Maestro, todos se pusieron de pie; los niños, de rodillas. El mayor tendría nueve años y los más pequeños, entre cuatro y seis. La manera que tenían de estar de rodillas, era porque los habían enseñado. Dejaron sitio para que Dios pasara y estas fueron sus Palabras:

Yo sé que habéis venido porque creéis quien Soy. El que menos crea, si quiere creer, que se una a mis Discípulos y ya la Gloria no perderá. El que no siga mis Palabras y no esté presente donde Yo esté, si a alguno de vosotros os hiciera preguntas, decidle que a Mí Me busque, y Yo le diré lo que mi Padre diga en Mí. Es peligro el no creer quien Soy, y sufrimiento para Mí, porque el que no cree quien Soy, no entra en mi Gloria. Mi Gloria tiene las puertas abiertas para todo el que la Gloria quiera”.

Desperté, oí:

Lo que se ha visto y oído en la Gloria, ocurrió cuando el Cuerpo de Dios Hijo y Maestro vivía en la Tierra para enseñar de su Gloria.

Ha sido Mando de Dios el que esto se vea como Aparición, para que el Elegido que hoy tiene Mando para enseñar, diga, sin miedo, que en el Arrobo Dios ha mandado que se vea lo que su Cuerpo hacía para que sus Discípulos lo fueran pregonando como Enseñanza.

Pues de aquí, de este Caso, pueden sacar Palabras y enseñar igual.

Todo lo que se diga de este Elegido que Dios trae a su Gloria para que dé Enseñanza, es poco.

Llegó el Sueño con alegría, pero el despertar dobló la alegría al oír Palabras con el Mando de Dios:

“Yo sé que los que habéis venido, lo habéis hecho porque creéis quien Soy”.

“El que menos crea, si quiere creer, que se una a mis Discípulos, y ya la Gloria no perderá”.

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Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C4