En Sueño Profético
decían:
Tu presencia que no falte donde tu
presencia pidan. Que si este pedir es creyendo lo que dicen los Libros que
están publicados, tienen que ver muchas veces milagros.
Sigue
el Mensaje un Discípulo de Dios, un Discípulo que cuando Dios bajó a la Tierra
con Cuerpo seguía a su Maestro:
“Cuando
a nosotros, los Discípulos, nos paraban para hacernos preguntas, ya estábamos
enseñados y sabíamos si la pregunta era porque seguíamos al Maestro por creer
que era Dios o para intentar retirarnos del que no podíamos ya vivir sin Él,
por ser Dios, aunque Él se quitaba la Palabra Dios y la ponía en Dios Padre”.
Cuando
predicaba en la montaña, decía: “Yo soy Dios Hijo, por mi Padre mandado para
que hable de su Gloria, que es la misma mía, porque aunque seamos Tres Dioses:
Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, somos un Único Dios”.
Seguiré
contando como eran las preguntas de creer y amar y las de no creer:
“El
que creía, se acercaba a nosotros con alegría y con temor. Con temor, por creer
no merecerse el poder hablar con la misma Fuerza que nosotros, los Discípulos,
del Maestro”.
“Al
que no creía en el Maestro, o creía y no Lo respetaba, se le notaba en sus
preguntas. Un día se acercaron dos con buena presencia de ropa y esto
preguntaron:
—¿Para
querer al Maestro –que vosotros tenéis por Dios–, hace falta dejarlo todo y
estar a su Mando sin estar en ningún trabajo?”.
Ya
llegó el Maestro y contestó:
—El
trabajo que Yo les doy a mis Discípulos es para salvar a los que creen que Yo
soy Dios Hijo, por mi Padre enviado. Y tu descanso es para que no se hable de
mi Existencia y vivan como tú: condenados.
Hubiera
sido mejor que éstos no se hubieran acercado.
Desperté,
oí:
En
este arrobo Dios ha querido que se dijeran Hechos que ocurrieron cuando vivió
con Cuerpo en la Tierra con el hombre.
El
que creía y amaba, nos decía: ¿Qué haría yo para que el Maestro me llamará
Discípulo como a vosotros os llama?
Esto
se lo contábamos al Maestro y ya nos daba el responder que Aquí me mandan
dictar:
“Del
que quiera ser mi Discípulo, Yo más quiero ser su Maestro”
“Pero tiene que poner la Tierra para
alimento del cuerpo”.
“Y su pensar, en el Cielo, porque
allí es donde está la Vida Eterna, sin cuerpo ni suelo”.
“El que os siga, ya que Me diga
Maestro”.
Un Discípulo de Dios
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Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C5