martes, 27 de abril de 2021

La Paz y la calma, descubren a la injusticia

En Sueño Profético decían:

La injusticia hace que Dios premie la justicia.

La humildad destrona a la fantasía.

La tempestad y el alboroto le empujan a que se presente la calma.

La lluvia le quita bríos a la polvareda.

Dijo uno:

Hay quien se busca sufrir, por hacer que sufra otro.

Y hay quien dice quién es, sin que lo descubra aquel que sabe que está mintiendo.

Todas estas palabras tienen compañero, pues todas vienen del sitio que el Amor no conocieron.

La humildad y la calma son Dios en cualquier persona .

No podrás ver actuación de Dios en la injusticia.

Cualquier persona que tenga calma, temple y Palabras de Dios, dará Paz su presencia, porque esta presencia viene de Dios.

Dijo el Salvador de los hombres:

No podrá usar mi Paz el que vaya en mi contra. Al que sea mío, lo odiará la injusticia, porque la injusticia es la que roba mi Paz. Conservad la Paz y derrotaréis a la injusticia, porque mi Padre todo lo verá desde el Cielo cuando Yo ya no lo esté viendo. No es más valiente el que pega, que el que no devuelve el golpe. El que pega, a Mí me está pegando. Y el que no devuelve el golpe, a mi Padre está llamando. Ya responderá mi Padre a la hora de juzgarlo.

Desperté, oí:

La Paz y la calma,

descubren a la injusticia.

Dios Hombre dijo Palabras,

que no hace el hombre uso de ellas.

Dios despreció la injusticia,

y a la injusticia avalaba.

Apartaba a endemoniados,

por la Paz no practicarla.

Descubrió a fariseos,

que se tapaban con capa.

Y premió a la justicia

que el hombre atropellaba.

Todo lo bueno es de Dios,

porque te da mucha calma.

Todo lo bueno es de Dios,

por la Paz que no se acaba.

Dios manda a la actuación

el nombre de las Palabras:

Donde se viva con Paz,

es mi Padre el que manda.

Porque la Paz no se queda,

donde la injusticia manda.

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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - C6

lunes, 26 de abril de 2021

En la Palabra de Dios hace falta poca investigación

En Sueño Profético nombraban nombres de Elegidos que ha habido en todos los tiempos, antes de hacerse Dios Hombre y después de subirse con Cuerpo a su Reino. Pero nombraban a éste sin comparación con ninguno. Decían:

Este Lugar, el que lo haya conocido no tiene disculpa la indiferencia que ha tenido y el silencio que ha guardado en vez de dar el escándalo para el bien de la Humanidad, que es el Mensaje que Dios está mandando 29 años, que en este marzo se cumplen, ya hace años, más de 20, que se debió investigar. Con sólo dos investigaciones, te dejarían la Verdad.

Investigación de espíritu estos Escritos te dan, que salen de Aquí dictados. Y esta investigación la llevas a la vida del cuerpo, de entrega a la Humanidad. Es fácil ya certificar lo sobrenatural, lo normal, lo bien hecho, o el engaño que el hombre pudiera dar.

Desperté, oí:

Es deber de los humanos hacer investigación para que suene la verdad cuando sea Verdad de Dios.

Que en la Palabra de Dios hace falta poca investigación.

Pongamos en este Caso, que Dios lo pone en escrito, antes dicho en arrobo al espíritu, y horas después manda que sea dictado.

En lo material, pronto los investigadores se reúnen y hacen, a veces, gastos que pudieran muchas miserias remediar.

En lo espiritual, al que tiene contacto Aquí en el Cielo, buen martirio le dan.

Debería el hombre estar día y noche en oración con estas cortas palabras:

¡Señor, no oigas a los hombres que están pidiendo que Tú, un día les digas desde el Cielo que Aquí está el Poder de Dios!

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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C4

domingo, 25 de abril de 2021

El chiquillo

En Sueño Profético hablaban unos, contando la soledad de los Discípulos cuando ya quedaron sin su Maestro. Éstos que hablaban, vivieron con Dios Hombre en la Tierra y conocían mucho del Maestro y de sus Discípulos. Habían convivido muchos de ellos. Habían pasado alegrías y sufrimientos. Dos de éstos que hablaban, levantaron sus casas dejando aquel vivir y se presentaron en el sitio que vivía el Maestro, María y José, que más era la casa de José y María por estar el Maestro tantas horas fuera de ella dando la Enseñaza que ya bajó del Cielo. Aquí se dictan dos hechos de cuando ya no hubo Maestro:

Iban tres de ellos hablando, pero tristes y cansados. Yo me emparejé con ellos porque uno que conmigo venía tenía amistad con el Maestro, y a ellos, más que yo los conocía. Éste les peguntó:

   –¡Ya vais cansados y no ha llegado la mitad del día! ¿Qué será cuando salga la luna?

Uno miró y contestó, ya un poco menos cansado:

   –¡No, si de cuerpo vamos sin trabajo! Es que antes de salir, unos hablando del Maestro y los otros oyendo, íbamos pesando también que quién habrá quedado con duda de que no fuera Dios… ¡Si sólo su Presencia alimentaba, dando fuerzas a tu espíritu y viendo todo con resplandor!

Ya siguieron andando con la fuerza de su Presencia.

Otro día, había un hombre parado con un chiquillo, y éste le estaba diciendo:

   –Tú, cuando ya seas hombre, habla de lo que yo te digo que me pasó con el Maestro; cuenta lo que todos lloramos en casa cuando ya se nos fue al Cielo; cuenta de los milagros y de aquel día que puso su Mano en tu cuerpo, y tus huesos, sin dolerte, te dieron su movimiento. Si esto no lo contaras, es peor que estar tullido antes de que Él te tocara.

Y chiquillo y padre lloraron abrazados al cuello.

Desperté, oí:

Este padre amaba a Dios antes de que Dios y Maestro tocara al chiquillo.

Fue el Maestro el que le dijo:

Mañana voy a tu casa”.

Este niño, a los dos años,

deja de mover sus piernas.

Y once acaba de cumplir

cuando el Maestro llega.

Los padres veían sufrir

a otros más, en la pobreza,

y Le hablaban al Maestro

para que al sitio fuera.

Son dos hechos diferentes

los que dictamos Aquí:

La pena de los Discípulos,

y el caminar y seguir

viendo quién amó al Maestro,

y viendo al que Le ayudó a morir.

Y el padre que enseña al hijo

a que mucho hable de Dios,

no sólo de los prodigios.

Quería que no olvidara

la muerte que Le dio el hombre,

el hombre que a Dios no amaba.

El que amaba iba andando,

sin saber el por qué andaba.

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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C4