viernes, 27 de diciembre de 2013

El escándalo que su Presencia hizo en la Tierra

En Sueño Profético hablaban de Dios Niño, de su Nacimiento, del escándalo que su Presencia hizo en la Tierra, de cuando vieron su Sabiduría, de cuando abandona a los que veían como padres cuando tuvo que ir enseñando su Doctrina y ofreciendo la Salvación al que la cumpliera. Hablaban de uno de los sermones que dio en la montaña, que hubo grande rato de silencio, y en grupos se oían llantos y súplicas de arrepentimiento. Contaban cómo sacaba a los demonios de los cuerpos.

Dijo uno:

Era el verlo venir cuando llegaba o cuando ya se marchaba y Lo veías de espaldas y, siendo normal su Presencia, “el Dios” siempre resaltaba. No pasaba por un sitio, que no se llevara miradas. Otros le hacían preguntas: que si siempre se quedaba a vivir entre los hombres. Él, antes de la pregunta, tenía la respuesta; veía a las pecadoras, y les hablaba con más fuerza; la que no quería pecado, Él seguía con respuestas a las preguntas; la que iba a seguir pecando, no dejaba que le preguntara con su Presencia de Dios viviendo entre los hombres que luego Lo matarían cuando vieran que era Dios, aunque “el Dios” lo veían.

Desperté, oí:

Este arrobo ha oído en Gloria
a Dios contando su Vida
cuando vivió con los hombres.

Que la contaban espíritus
que Dios Hijo les mandaba.

Luego se quedó en silencio,
cuando iban a contar
cómo clavaban los clavos.

Nombraron Resurrección,
y Gloria se oía cantando.

Si piensas estas Palabras
que ahora dictan y antes hablaron,
no dudas cuando te cuente
otros Sueños el arrobado.

Estas Palabras las dicen
para que piensen, pensando
todo lo que a Dios Le hicieron.

Ahora piensa el mal
que Dios les hizo a los hombres.

Pero no dejes “pensar”,
y verás que siguen igual,
por falta de amar los hombres.

Pero Dios nunca dirá:
“Mis Palabras no las oyen
los pocos que viven
el Amor y mi mandar”.

¿Quién sabría estos Mensajes
si Dios no arrobara más?

Arrobo y Gloria es Vivienda
del Amor y este mandar.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pág. 22-23-24