jueves, 27 de julio de 2017

Pudiendo, despreciaron

En Sueño Profético decían:

Después de mucho llorar
tienen que faltarle lágrimas
al que pudo hacer aquí
un buen servicio
y a Dios Le volvió la espalda.

Tienen que querer llorar
y no se verán las lágrimas.
El gran remordimiento
hace muralla a las lágrimas.

Dijo uno:

Las lágrimas, muchas veces, el sufrimiento lo aplacan. Por eso aquí se niegan y el remordimiento les quita la Paz y ellos mismo se ponen condena.

Esto, después de mucho llorar, el día que vean que vino otro detrás de ellos y hoy tiene doble preferencia, tienen que faltarle lágrimas para que el sufrir sea mayor.

Si tan sólo el pensar: “De tan grande que es el mundo, a mí me ha tocado estar donde hoy es Sitio Único, que Dios arroba un espíritu, y cuando lo manda al cuerpo, le manda que quede todo escrito para enseñar y poder justificar que son Palabras del Cielo, que Dios las manda dictar.

Desperté, oí:

Si las lágrimas pagaran, como las monedas, deudas, los que pudieron y dieron la espalda, si pensaran el mal que hicieron, no tendrían lágrimas para pagar.

Esto, usando las lágrimas como se usan los pies, las lágrimas se acababan.

En los pies mandas tú si enfermedad no acampa.

Las lágrimas son muy dueñas de esconderse o de salir, por gran salud que tengas.

Aquí se van a negar para que el remordimiento sientas.

Y si su sitio lo perdieron, su desprecio lo cogieron los que amaron queriendo servir a Dios.

¿Qué dirán cuando les llegue la muerte en su pensar interior?

Aquí mandan que se dicte: ¡que nada!, porque la enmienda es peor.

Pudiendo, despreciaron. Y muriéndose, quieren engañar a Dios.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2