En Sueño Profético hablaban del que Dios elige para que sus Palabras las lleve al hombre. Decían:
Este Lugar, su actuación siempre será del agrado de Dios. Aunque la mayoría no lo comprendan, por poner de intérprete, primero el “no”.
Su espíritu no busca ganancias, busca acercar a Dios. Que esto es de varias maneras, pero la que más se cunde y la que más se entiende es la del que recibe y la del que da.
El que recibe, siente alegría, y oscuridad le quita al sufrir. Ya, el que lo da, sin la obligación del hombre, es un toque de Dios. Y siempre siente Paz, pensando: “Yo cumplo la Ley de Dios. Yo tengo contento a Dios. Que no me falte su ayuda, dando o recibiendo, yo”.
Que si el hombre amara a Dios, todos podrían dar, y pocos recibir por grande necesidad.
Desperté, oí:
Hablaban de la Gloria, del dar espiritual y del dar material.
El dar material se ve. El dar espiritual lo ve Dios primero, y después el que a Dios ame.
Sin amar a Dios, decían en esta Gloria, que el dar sería con despreció y sin protestas. Y ya, no mediaba Dios.
Cuando des al espíritu, piensa: “aquí está Dios”.
Y cuando des en lo material, di: “yo lo hago por Dios”.
Si todos amaran a Dios, todos podrían dar y muy pocos recibir por gran necesidad.
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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C8
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