En Sueño Profético hablaban del Mando de Dios al hombre. Decían:
Este Mando se conoce cuando quieres saber si es de Dios. Este Mando no manda para perjudicar a uno y para que otro se lleve ganancia. Esto no es Mando del Cielo.
El Mando del Cielo es para que tú cumplas la Ley de Dios. Y Dios te manda premio o te lo guarda en su Reino para que a otro le llegue cuando tú quieras darle, de Aquí, premio.
Luego está el Mando que Dios da al Profeta, Lugar al que Dios le da con tal fuerza sus Palabras, que jamás pueden quedar ocultas en el Lugar que las pone.
Dijo un espíritu con el Mando de Dios:
Tu mando para cundir estas Palabras sea duro, por no ser tu mando. Donde tengas que dejarlas, pon a Dios entregándolas, y ya Dios responde.
No puede ser hablar de Dios sin aceptar el Mensaje que manda de Salvación.
Desperté oí:
Palabras que Dios te dé,
con Mando para que digas,
entrégalas,
de palabras o escritas.
Luego, que ellos den
la mentira por disculpa.
Era para que de rodillas
y con la cara tapada por sus manos
recibieran estas Palabras.
Si Dios, un segundo
el Dios se quitara,
el Mundo quedaría
en fuego o agua.
El fuego caería del Cielo.
Y el agua ya se encargaría
de convertir a la Tierra
en un solo manantial,
hasta tapar la montaña
que más altura tuviera.
Todo esto, no aprisa,
para que el hombre
el Poder de Dios lo viera.
***
Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C7
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