sábado, 28 de marzo de 2026

El mal que se ve en el cementerio

En Sueño Profético se vieron unos cipreses de lejos y, de momento, se cambió la Visión y se vio una baranda y una puerta grande. Había mucha gente que llevaba flores a los cuerpos que estaban enterrados. Unos tenían cara de tristeza, y otros de alegría, porque después de morir el cuerpo recibieron una gran herencia.

Ya dijo uno que estaba en la puerta y no quería entrar:

     – Yo paso mal rato cuando llegan estos días de ver al que se murió, pues muchos no se acuerdan de él y cuando llega esta fecha obligan a los ojos a que salgan lágrimas. Esto que estoy contando lo hacía mi madre cuando murió mi padre. Pues mi madre no nombraba ni una sola vez al día la vida de mi padre. Ella decía que era bueno pero que con cariño no la cuidaba, que más la miraban los que tenía trabajando con él. Pues enfermó mi padre de pulmón y ella iba, todos los días, a la Ermita y me decía:

     – Padre ya no tiene cura, y yo Le pido a Dios que si no tiene curación que no esté mucho tiempo.

Cuando yo le oía estas palabras le decía: 

    – Madre, ese pedir no me gusta, porque eso es despedir al padre de tus hijos. Él ha sido serio pero nunca nos ha faltado nada, y a ti no te dejaba ni que trabajaras.

Pues después de muerto no faltaba la corona de flores en el cementerio, que esto a mí me ponía el cuerpo malo porque las risas no faltaban. Yo dejé unos escritos que decían que si yo moría antes que mi madre que se olvidara de que yo estaba allí muerto, que lo que no hace en vida que no lo haga cuando esté el cuerpo muerto, que ya es traje sucio y roto. Ya diré por qué dice mi espíritu estas palabras:

Desperté, oí:

Mandan quede dictado el comportamiento que mi madre tuvo después de morir mi padre:

No llegó a los ocho días cuando ya se iba con sus amigas y a media noche se presentaba contando en las fiestas que había estado. Pues cuando llegaba decía estas palabras:

    – Hijos, yo os quiero, pero tengo que vivir las alegrías que no he vivido cuando vivía padre.

Cuando yo oía esto, ya para mí no era mi madre.

Mi padre era serio pero si nos poníamos a su lado contando cosas de nuestros amigos nos daba un abrazo y nos decía:

“Pedirme lo que os haga falta con cariño, y que os vea madre para que aprenda”.

Pues con estas palabras se veía su interior por fuera.

Este Mensaje dice el mal que se ve en el cementerio cuidando al cuerpo que ya está muerto.

Que la mayoría lo recuerdan una vez al año.

Que a este sitio así lo llaman en la Gloria:

Cementerio, armario triste donde guardan el traje que ya no sirve.

Mandan en la Gloria que se cundan los Libros y las cintas con los Mensajes en canción, que Esto es Palabra de Dios.

Que estas Palabras son para todos los hombres: para los ricos y para los pobres, también para colegios de párvulos y para grandes profesores.

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Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo X 

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