En Sueño Profético decían:
Cuanto más se cundan estos Mensajes, dichos y dictados en la Gloria, más responsabilidad tendrán aquellos a los que les pertenece publicarlos en la Iglesia.
Ya se dice cómo tendría que ser:
Todos los días, deberían leer, en las Iglesias, el Mensaje que Dios da al espíritu arrobado. Entonces más se vería que Esto era del Cielo, por no poder ningún Teólogo quitar ni poner una Palabra, creyendo que la suya era mejor que la que dictan en el Reino de Dios.
Dijo Tomás de Aquino:
- Si mi cuerpo viviera como vive mi espíritu, el nombre de Tomás formaría grande escándalo, porque yo sería el primer alumno de estos Mensajes que dice el Elegido de Dios.
Si todos los que conocen este Caso se unieran y presentaran documentos y todos los Libros que hay publicados, diciendo los que quedan aún por publicar, Esto estaría ya en manos de los que pueden ir, por todos los caminos del Mundo, diciendo que este Caso hoy es único, y por ser único tienen que hacer que el Mundo lo sepa.
El Mundo es siempre igual. El hombre es el que lo cambia. El cambio es ir apartando de Dios.
Tendrían que pensar en lo que Aquí dicen espíritus de la Gloria:
El Mundo no puede tener cambio. Si crees y amas a Dios, el nacer y el morir no tienen cambio. La vejez –mientras esté el Mundo como está–, no puede tener cambio, todos tienen que llegar a viejos y morir. Nada de lo que se ha dicho prohibe la muerte ni la alarga.
Desperté, oí:
No hace falta decir mi nombre, porque Dios me manda para que defienda estos Mensajes, que hoy no hay quien los tenga.
Hace falta que piensen que esta Teología, con temas de todo lo que el cuerpo necesita, hoy no la puede publicar nadie.
Si esto no fuera dicho por Dios y dictado con su Mando, yo sería el primero que el “no” hubiera dado.
Pero a esta Verdad Divina, antes de ponerle el “no”, que Dios me quite la Eternidad de mi espíritu en la Gloria.
Tomás de Aquino.
***
Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII
No hay comentarios:
Publicar un comentario