Mostrando entradas con la etiqueta quisiera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quisiera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de febrero de 2024

Yo quisiera cundir más estos Mensajes

En Sueño Profético decían espíritus de la Gloria:

El pensar de este Elegido de Dios es: “Señor, yo quisiera cundir más estos Mensajes, que las Palabras son dichas para enseñar de tu Gloria”.

Pues cuando me llega el sueño, digo: “Señor, no me enfado si tu Mando es mandar haciendo trabajo”. A este pensar fue el contestar de la Voz de Dios Hijo.

Se vio como un llano, pero había casas, y gente esperando al Maestro, como Le decían sus Discípulos. De momento quedó sólo la Imagen de Dios, con su Túnica, y el suelo con nubes que formaban suelo, y Dios sus Pasos ponía. Estas palabras dijo:

“Cuando Yo elijo es porque han cundido mi Presencia sin haberme Yo presentado. Pero el pensar siempre ha sido mi Mando, que esto tiene más valor que el pensar sin hacer mi Mando. Sigue tu camino, sin cambiarlo, que es abrazar el bien o el mal que te ha llegado. No importa que digas que estas palabras Dios Hijo se las ha dado, en el Arrobo, a tu espíritu”.

Esta Visión, en el sitio que se ha visto a Dios Hijo es donde Lo esperaban sus Discípulos. Fue terminar estas palabras y se vio la carne que Dios me unió, en su despacho, con su cuerpo y su traje, normal, como cuando copiaba los Mensajes. La mirada que me dio era igual que cuando vivía el cuerpo. Estaba un poco triste y dijo estas palabras:

“Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo lo necesita el espíritu para la entrega que tienes en el Prójimo”.

Estas palabras las dicen espíritus de la Gloria en mi espíritu.

Desperté, oí:

Pon todo el pensar en los Mensajes, que todo esto es de Dios. Pues con este pensar, ya alegrías mandas a Dios, pero grandes.

Tu pedir, antes de pedir, Dios lo sabe. Este es el pedir que a Dios le haces por los que más quieres.

“Que estén cerca de tu visión, que esto es verlos juntos y pensando en estos Mensajes”.

Dijo un espíritu de la Gloria:

“Siempre que quieras verlos, los verás, porque la fuerza de Dios les dejas, y ya tienen que nombrar este Caso, hoy único”.

Siempre que puedas, que tus fuerzas sean para que se quiten los espíritus que aquí no van.

Tú sigue pidiendo por los enfermos que su vida está esperando la llamada del Cielo.

Los que más quieres, son los que siempre tienes en tu pensamiento.

Que esto da alegrías y quita sufrimientos.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C8

sábado, 23 de julio de 2022

Dios bajó a la Tierra para buscar a pecadores que su Gloria quisieran

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento. Decían que el sufrimiento tiene muchas maneras de llevarse, porque siendo el mismo sufrir, en unos hace más daño.

Dijo uno:

Yo comparaba el sufrimiento, como golpe que te dieran, que siendo el mismo golpe, no era igual darlo en el brazo que en la cabeza. Era el mismo golpe, pero no era el mismo daño. También es mayor sufrir el que va por dentro y no lo puedes decir, por no comprenderlo, y al no comprenderlo, ya agrandan el sufrir.

El hombre compadece al cojo y al ciego, y por donde pasan oyen palabras de consuelo. En cambio, el enfermo bebedor que va midiendo la calle, jamás es compadecido por nadie, y si cae, en el suelo queda con insultos que oyes.

Desperté, oí:

Decían en el Arrobo, las muchas maneras que había de sufrir.

También culpaban al bueno, de que no usara lo bueno para buscar al que estaba haciendo sufrir y el bien no podía vivir.

Decían enfermo al bebedor que sus pies no sujetaban su cuerpo.

En cambio, al ver al ciego y al cojo, a Dios pedían por ellos.

Pide por los que se han nombrado, pero pide también por los que viven de Dios retirados.

Dios no se enfada por esta petición que hagas.

Porque Él bajó a la Tierra para buscar a pecadores que su Gloria quisieran.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo VIII - C7

martes, 12 de mayo de 2020

Si el hombre quisiera a Dios, el hombre viviría mejor

En Sueño Profético decían:

Si el hombre buscara a Dios
lo mismo que busca el agua,
Lo tendría siempre presente
en el llano y en la montaña,
en los caminos largos
y en los caminos cortos
que en esa vida se pasan.

Si el hombre quisiera a Dios
lo mismo que quiere el dinero,
el hombre viviría mejor
pensando quitar hambrientos,
y ya contentaría a Dios
cumpliendo el Evangelio.

El hombre vive sin Dios
el tiempo que no vive sus Mandamientos.

Dijo uno que vivió en la Tierra; y en el Cielo, cuando Dios sacaba su espíritu del cuerpo:

¡Qué daño tan grande le está haciendo el hombre al hombre por tener estos Escritos –escritos por la mano del Elegido y con el Mando de Dios dictados– en esta lentitud tan grande; y este desprecio a lo que nadie puede corregir por teólogo o gran literato que se tenga!

Si el hombre amara a Dios, conocería su Lenguaje. Y si Lo buscara para amarlo, Lo encontraría.

La Fuerza de estos Dictados irá dejando al descubierto a aquellos que “dicen” que aman. 

Desperté, oí:

Este Mando sea cumplido
pisoteando el silencio.

Hasta que la Cabeza de la Iglesia
lo cunda al mundo entero.

¿Qué mal puede correr
al decir que Dios es el mismo,
sin haber pasado tiempos?

Que cojan Escritos
del Antiguo y el Nuevo Testamento.
¿Qué puede quitar Aquello a Esto,
ni Esto a Aquello enseñar?

Pues si esto es así,
¡amén es punto final!

Lo que no tiene disculpa
es tener Poderes de Dios
y no contestar a su Mando.

El Elegido obedece
presentando lo dictado,
que antes fue dicho al espíritu.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C9

lunes, 22 de octubre de 2018

Si el hombre quisiera

En Sueño Profético hablaban de estos arrobos. Decían:

Si quisieran ver, verían. Y después de ver, llorarían.

Si quisieran ver, no harían falta estas preguntas:

¿Será verdad que Dios le habla? Y la Iglesia, ¿qué dice?

Si quisieran ver, verían claro lo que es de Dios o lo que es del hombre.

Todo lo que baja del Cielo sin que el hombre lo reforme, tiene algo, que este “algo” no pueden imitar los hombres. Tiene Fuerza y Poder con venero de Palabras. El cansancio, si le llega pronto, al cansancio cansa. Esta Verdad al descubierto no puede ser ignorada por el que tiene el deber de decir: “Dios sí habla. Los Escritos están aquí”. O desmentir si son palabras inventadas, que no siguen el Evangelio y los Mandamientos cambian.

Desperté, oí:

Si quisieran ver, verían.
Si quisieran saber,
al Instrumento buscarían.

No hay verdad más verdad,
que lo que presentes diga
cómo es esta Verdad
y retire la mentira.

Estas Palabras escritas,
que son dictadas en Gloria,
al hombre lo desafían.

Si el hombre sintiera Amor
por el que le deja vida,
buscaría con ansiedad
donde Dios se comunica.

Dios busca y perdona,
pero a quererlo no obliga.

Si el hombre pensara estas palabras,
lágrimas al suelo caerían.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C6

miércoles, 10 de junio de 2015

En el que ama y no sufre porque más Amor quisiera

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Decía:

¿Quién diría que amar a Dios es pecado? ¿Quién diría que a este Amor lo persiguen los cristianos? Yo, cuando amé ahí en la Tierra, me seguían y me buscaban los cristianos, que cristianos les decían en la Tierra. Padecí en el convento por decir que Dios me hablaba y que Lo sentía dentro; por decir que en la oración, a Dios ya Lo estaba viendo; por tener mi cara alegre y guardar mis sufrimientos; por no callar a este Dios, que deja, al que está viendo, que ofenda y ofenda más al Lugar, que él, padeciendo, tú te pudieras salvar por este gran sufrimiento.

Yo le dije a compañeras,
esto fuera del convento:
¿tú crees que si no amo,
este Amor como lo siento,
se puede sufrir y amar,
amando más que sufriendo?

Por mucho que el sufrimiento
quiera que vean mis lágrimas,
antes me venía el contento
a mis ojos y mi garganta.

Y mis ojos ya reían,
aunque todos vieran lágrimas.

Y mi garganta subía
a mi lengua unas palabras,
que la pena se me iba.

Éstas eran las palabras
que mi alegría decía:
¡Ay Señor, qué te diría
que mis palabras borraran
tu sufrir de noche y día!
¡Que mis palabras las diga
con alegría y sin pena!
¡Que mis palabras te lleguen
para que borres condenas!

Desperté, oí:

Si quiero que la condena
la borres y des tu Gloria,
es más para que Tú no sufras,
Dueño de esta Eterna Gloria.

Dueño del bien y del mal,
mal que no habita en tu Gloria,
Gloria que vives ahí,
en el convento, en la celda,
en el llano, en la montaña,
en el varón, en la hembra,
en el que hizo pecados,
en el que ama y no peca.

En el que ama y no sufre
porque más Amor quisiera;
en el que pide: ¡Dios mío!,
vive en mí como en Teresa,
fuera o dentro del convento,
pero que el fuego me vean.

TERESA DE ÁVILA

***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5