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sábado, 4 de octubre de 2025

En la Gloria de Dios entran los que no reformen

En Sueño Profético decían:

El mundo lo cambia el hombre para el mismo hombre, pero no para Dios. Para Dios no puede ser cambiado, por ser Dios o pecado. Ya Dios, al hacer el mundo, puso sus Leyes con el Sello de Dios: imborrable e inconfundible.

Dijo uno:

El que vive las Leyes de Dios, no puede aceptar las que pone el hombre, las que van en contra de Dios y en defensa de Satanás. El que hace lo que a Dios le agrada, se retira de Satanás. Y el que hace lo que él arrastra, se aparta de Dios. Los que viven con Dios o con Satanás, tienen que tener vidas diferentes. Éstos nunca pueden tener unión de espíritu.

El hombre quiere vestir con grandes galas al pecado, y entonces hace más pecado; entonces hace que más resalte el que está haciendo el pecado. Un pecado hecho por persona bien trajeada, hace que más se mire el pecado y más invita a seguirlo. El que andrajoso va vestido, peca él sólo, sin despertar apetito de pecar.

Desperté, oí:

¡Bien que te aclara este Escrito
que Aquí dictamos en Gloria!

¡Bien que te dice,
que jamás para el pecado
Dios puede tener reforma!  

El hombre, aún peca más,
cuando lo de Dios reforma.

Peca más, por la reforma
que hace nombrando a Dios.

Peca más, porque reviste,
para que lo admiren “tos”,
el pecado, engalanándolo,
con desafío a este Dios.

En el andrajoso, el pecado,
se queda en un rincón.

En cambio, en el poderoso,
es pecado relumbrón.

Es pecado reformado,
sin el Mandato de Dios.

El mundo es sin reforma,
por arreglo que dé el hombre.

El mundo lo hizo Dios
cuando no vivía el hombre.

No le quites el pecado
a lo que Dios le dio el nombre.

Porque en la Gloria de Dios 
entran los que no reformen.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C6 

martes, 14 de marzo de 2023

Los que reciben el Mando con Amor, entran en la Gloria de Dios

 No me podía dormir pensando qué haría yo para pagar lo que me pasaba. 

En Sueño Profético decían:

Si todos pagaran a Dios la vida que tienen, bien en salud o en bienes, habrían más Elegidos que sin elegir hay.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Este Elegido siempre creyó que hacía poco para lo que recibía de Dios. Siempre ponía su sufrimiento chico cuando veía el de otros. Sin palabras su pensamiento pensaba: “Señor, no me enfado. Porque yo veo a otros que sufren más que yo. Lo que sí quiero es que no me noten de donde viene el sufrir”. Éstos son unos pocos pensamientos. Los más grandes, por el sufrir que guarda, es difícil que nadie se los note. Se trae a su pensar la Imagen de Dios matado en los brazos de la Madre Virgen, y ya intenta olvidar.

Desperté, oí:

Con seguir los Pasos de Dios y amarlo, nombrándolo todo el día para que lo quieran, sin culparlo por lo que les venga, ya intentas pagarle haciendo que más lo quieran.

Si los que te siguen piensan en sus vidas, también ven que cobran en monedas de Dios.

Que sin ver monedas, tienen ingreso mayor.

Dios no necesita al hombre, pero si Lo ama, sí lo necesita.

Porque los que reciben el Mando con Amor, entran en la Gloria de Dios.

Los Libros hacen parada cuando los ven prologados por nombres conocidos por sus cargos.

***

Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C5

lunes, 9 de mayo de 2011

En la Gloria de Dios entran los que no reformen - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 171-172


En Sueño Profético decían:

El mundo lo cambia el hombre para el mismo hombre, pero no para Dios. Para Dios no puede ser cambiado, por ser Dios o pecado. Ya Dios, al hacer el mundo, puso sus Leyes con Sello de Dios: imborrable e inconfundible.

Dijo uno:

El que vive las Leyes de Dios no puede aceptar las que pone el hombre que van en contra de Dios y en defensa de Satanás. El que hace lo que a Dios agrada, se retira de él. Y el que hace lo que él arrastra, se aparta de Dios. Los dos que viven, Dios o Satanás, tienen que tener vida diferente. Éstos nunca pueden tener unión de espíritu.

El hombre quiere vestir con grandes galas al pecado, y entonces hace más pecado; entonces hace que más resalte el que está haciendo el pecado. Un pecado hecho en persona bien trajeada, hace que más se mire el pecado y más invita a seguirlo. El que andrajoso va vestido, peca él sólo, sin despertar apetito de pecar.

Desperté, oí:

Bien que te aclara este Escrito
que Aquí dictamos en Gloria.

Bien que te dice,
que jamás para el pecado
Dios puede tener reforma.

El hombre, aún peca más,
cuando lo de Dios reforma.

Peca más, por la reforma
que hace nombrando a Dios.

Peca más porque reviste,
para que lo admiren “tos”,
el pecado engalanado,
con desafío a este Dios.

En el andrajoso, el pecado,
se queda en un rincón.

En cambio, en el poderoso,
es pecado relumbrón.

Es pecado reformado,
sin el Mandato de Dios.

El mundo es sin reforma,
por arreglo que dé el hombre.

El mundo lo hizo Dios
cuando no vivía el hombre.

No le quites el pecado
a lo que Dios le dio el nombre.

Porque en la Gloria de Dios
entran los que no reformen.


***