En Sueño Profético hablaban de cundir estas Palabras, que no necesitan defensor para ver y saber que Dios las está diciendo.
Dijo uno:
El hombre no Le pide a Dios para poner un letrero que diga: “Treinta años van a hacer que lleva a su Gloria, a diario, un espíritu que aún vive con cuerpo”.
Todo lo que está en la Tierra debería ofrecérsele al Instrumento que Dios eligiera. Pero esto lo haría el hombre si a Dios amara o creyera.
¿Cómo puede amar a Dios uno que diga: “estas Palabras no puede ser del Dios, porque el hombre para cundirlas paga; el día que no se paguen, quedará la Luz escondida”?
Pero a la Luz, Dios ya le buscará torre para que el hombre vea que él es hormiga en monte, que aquí su nombre no llega, ni su figura conocen.
Desperté, oí:
Era para que si el hombre pensara que se tiene que morir, acudiera cada uno en su camino para cundir que este Caso hoy es único.
Y en vez de pedirle a Dios, se ofreciera e implorara: “Yo quiero colaborar en estas Divinas Palabras”.
Tiene que tener final feo el que diga: “Señor, págame para yo decir lo que Tú, en tu Gloria, le dices a un espíritu que aún vive con cuerpo, que son estas palabras:
“Que Me ves, dilo donde haya suelo y hombres”.
Dios no pide edificios ni tesoros, por ser el Dueño de todo.
Pide que su Palabra no quede escondida, que fue lo que les dijo a sus Discípulos.
***
Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV- C6
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jueves, 4 de julio de 2019
sábado, 9 de marzo de 2019
La verdad en el camino de Dios jamás puede ser escondida
En Sueño Profético decían:
Publicar lo que aquí dice Dios es publicar Evangelio.
Ir al Prójimo es pensar que a Dios vas a Verlo.
Si tú no vas a juzgar lo que estás viendo, ya obedeces a Dios y a Dios mandas respuesta de su Evangelio.
Si el caído te preocupa y necesitas ayuda para levantarlo del suelo, ya Dios te mandará ayuda, porque Dios sabe tus fuerzas, tus deseos y el querer que todos quieran a Dios y a todo lo que habita en su Reino.
Dijo uno:
Al publicar estos Escritos, algo se te mueve en el interior de tu cuerpo, cuando queriendo o sin querer te llegue pensar: “Yo no hago esto que es lo que Dios dejó dicho cuando vivió con Cuerpo, y que quedó por Nuevo Testamento”:
“Amaos como Yo os he amado, y que mi Enseñanza la hereden todas las generaciones, por ser Palabras de Vida Eterna”.
Desperté, oí:
El que coja estos Mensajes en sus manos, antes de desmentirlos, pida a Dios que se quede ciego y luego diga:
“Señor, mi lengua tampoco quiero”.
“La muerte sería acabar con el ejemplo que yo iría dando”.
“Y que podía hacer pensar a muchos”.
Es de espíritus malos el desmentir esto que es dicho en el Cielo.
Que es dicho en el Cielo y en la Tierra lleva acción.
Que esta acción es la que pone silencio al que quiere decir que no es Arrobo de espíritu.
Ya el silencio es enano,
y el escándalo, gigante.
¡No hay mentira en crecimiento 30 años!
Porque la verdad se agranda
y la mentira se achica.
La verdad en el camino de Dios
jamás puede ser escondida.
***
Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C6
Publicar lo que aquí dice Dios es publicar Evangelio.
Ir al Prójimo es pensar que a Dios vas a Verlo.
Si tú no vas a juzgar lo que estás viendo, ya obedeces a Dios y a Dios mandas respuesta de su Evangelio.
Si el caído te preocupa y necesitas ayuda para levantarlo del suelo, ya Dios te mandará ayuda, porque Dios sabe tus fuerzas, tus deseos y el querer que todos quieran a Dios y a todo lo que habita en su Reino.
Dijo uno:
Al publicar estos Escritos, algo se te mueve en el interior de tu cuerpo, cuando queriendo o sin querer te llegue pensar: “Yo no hago esto que es lo que Dios dejó dicho cuando vivió con Cuerpo, y que quedó por Nuevo Testamento”:
“Amaos como Yo os he amado, y que mi Enseñanza la hereden todas las generaciones, por ser Palabras de Vida Eterna”.
Desperté, oí:
El que coja estos Mensajes en sus manos, antes de desmentirlos, pida a Dios que se quede ciego y luego diga:
“Señor, mi lengua tampoco quiero”.
“La muerte sería acabar con el ejemplo que yo iría dando”.
“Y que podía hacer pensar a muchos”.
Es de espíritus malos el desmentir esto que es dicho en el Cielo.
Que es dicho en el Cielo y en la Tierra lleva acción.
Que esta acción es la que pone silencio al que quiere decir que no es Arrobo de espíritu.
Ya el silencio es enano,
y el escándalo, gigante.
¡No hay mentira en crecimiento 30 años!
Porque la verdad se agranda
y la mentira se achica.
La verdad en el camino de Dios
jamás puede ser escondida.
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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C6
miércoles, 20 de abril de 2011
Vela que escondida llevaba - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 192-193-194
En Sueño Profético vi un anciano y un niño. El niño iba. El anciano regresaba. Paró el anciano al niño, y con grande amor le dijo:
–Te voy a dar un consejo que quisiera que lo guardaras, pero a la vez te pido que lo enseñes.
Dijo uno:
Esta visión yo la tuve en mi vida con materia, y esto que yo cuento, el niño me lo contó a mí:
Este niño tenía nueve años, y en su casa era el que echaba al enemigo con sus oraciones, ya que sus padres tenían un choque diario por no querer a Dios. El niño siempre vivía asustado por las amenazas que en sus padres oía. Él, cuartos que cogía, vela que compraba y llevaba a una ermita que había en aquella cortijada y que casi nunca estaba sola. Se cundió que un niño encendía una vela que escondida llevaba.
Yo le pregunté:
–¿Qué te ha dicho el viejo?
No pudo contestar de momento, y ya, cuando se fue tranquilizando, me dijo:
–Cuando me puso la mano en el hombro, sentí frío y como si no pisara tierra, y oí: “Yo soy uno de los Profetas que Dios habló en mí al hombre. Hoy Dios me manda que me comunique contigo, trayéndote Paz para que sea por ti repartida. Dios te da el privilegio de apacentar a los espíritus y de que huyan los demonios. Siempre que llegues donde haya un hombre, impregnarás la Paz. Guarda esta Paz, enséñala, y donde vayas, la dejas para ir cerrando puertas al mal, y Dios allí viva”.
Desperté, oí:
Este hombre lo creyó todo,
por no ver donde se metió el anciano.
Este hombre lo creyó,
por el temblor de las manos
que al niño le notó.
Pálido, pero contento,
el niño le contestó:
“Hoy no lo he visto irse,
no lo oí decirme adiós”.
Otros días, en la ermita,
lo veía en un rincón,
cuando la vela encendía.
Este Escrito da pensar,
al que pensar no quería.
Iba, encendía la vela,
y a Dios, la Paz le pedía.
¡Lo que puede la oración!:
la ermita llena de gente,
y a su casa Paz llevó.
Dios le da a la inteligencia
el título de la Paz,
y al espíritu le ordena
cómo tiene que enseñar.
Pero le mandó un Profeta,
que pudo justificar,
cuando lo vieron de materia,
y vieron que no era “na”.
***
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