En Sueño Profético decían:
El que ama no sufre como el que no ama. El que ama, todo lo hace por Dios; él hace por Dios, y Dios premia y juzga. Hacer la obra por Dios es hacer bien sin ajustar cuentas. Hay quien hace el bien esperando cobrar. Todos los que a Dios siguieron, ninguno cobró ni cuentas pidió. Dios sí les mandaba el sustento, sustento que no pedían y a las manos les venía. Iban haciendo un trabajo que, el que no amaba, no veía. El que Dios elige para que vaya hablando de Él, es trabajo y sufrimiento que el hombre no ve.
Yo, uno de sus Discípulos, puedo contar lo que es el trabajo del espíritu:
Este trabajo no tiene horas, día ni noche; se cansa la materia y el espíritu protesta y quiere seguir caminando, por eso, el que Dios arroba, no tiene descanso; en el día trabaja espíritu y materia; y en la noche, sólo espíritu. Este espíritu siempre está haciendo servicio a Dios. Ya, en presencia, sin pronunciar palabra está haciendo un servicio a Dios.
La actuación de Dios es a través del hombre. Siempre verán a Dios, pero en un hombre. Dios entra su Espíritu, pero la carne es del mismo hombre.
Desperté, oí:
Esto que hoy escribes, llegará a todos los confines del mundo.
Dios no quiere que unos aseguren que Él existe y que otros digan: ¿Quién lo ha visto?
Esta Publicación derrotará las dudas. En estos Libros verán temas grandiosos, y con unas explicaciones claras y con lógica.
No verá el hombre que hay una frase suya. Son temas nuevos; hechos que ocurrieron en Vida de Dios Hombre.
Hechos de antes de su Venida y después de su Venida. Esto es Dios hablando del ayer y del mañana, que es hoy.
Esta abundancia de Comunicaciones no son para el que recibe, son para difundirlas.
Difundirlas y que lleguen a todas las clases sociales, una vez que son de Dios.
Y lo de Dios, Dios lo quiere para todo el que a Él quiera.
Mensaje dicho de Aquí: es dueño todo el que lo quiera ahí.
Ahí lo practica, ahí lo quiere, y ya seguro Aquí se viene.
***