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martes, 2 de enero de 2018

No digas que estás lleno de Dios

En Sueño Profético decían:

Si de Dios te sientes lleno, más lleno te falta. Porque el lleno que da Dios, siempre te deja con hambre para que tú siempre Lo oigas, porque te falta el llenarte.
      
Dijo uno:

El espíritu es ansioso para lo que el Cielo mande. Y la alegría y el contento sí duran, pero tienes que ir buscando palabras que te den vida, según el día haya llegado.

Yo, el tiempo que viví con cuerpo, nunca pude estar tranquilo diciendo: “Yo ya estoy lleno de la Palabra de Dios”.

Se juntaban en una esquina de mi pueblo unos que eran más jóvenes que yo, y siempre contaban hechos que sus familiares habían tenido con Dios. Pues yo allí no faltaba, y algo me faltaba el día que no acudía para hablar yo o que me hablaran.

Desperté, oí:

A éstos les oí yo: “No digas que estás lleno de Dios, que entonces no nos juntamos”.

El lleno te retira de querer llenarte.

Pongamos comparación con la comida.

Si te llenas el estomago y te ofrecen comida, tu das gracias con palabras y desprecias la comida.

Es mejor que siempre tengas hambre de la Palabra de Dios.

Y nunca darás desprecio a lo que vaya de Dios. 


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C4

sábado, 9 de agosto de 2014

No digas nunca que es bueno, cuando no busque a Dios

En Sueño Profético vi mucha gente que entraba en sitios de importancia, o sea, de cargo, de responsabilidad, y hablaban de mí. Decían:

Ella debe exponer esta Grandeza que Dios le da a diario para el mundo, en Palabras, a espíritu; y en Dictado, a espíritu con carne, para que luego pueda enseñar a la materia. Estos temas son barrera al pecado, calificación de Hechos de Dios, y de hechos en contra de Dios. Esta Enseñanza ya debería estar enseñándose a menores y practicándola los mayores. El hombre debe enseñar lo que es bueno y lo que es malo para el espíritu. El hombre debe aprender y enseñar lo que es un hombre bueno para Dios y lo que es un hombre viviendo las leyes de Satanás. Un hombre bueno no puede ser vivir sin buscar a Dios, sin oír sus Palabras, que fueron las que Él dejó dichas en su Última Cena: “Tomad y comed, éste es mi Cuerpo”. Y después ofreció su Sangre y terminó diciendo: “Amaos como Yo os he amado, a justos y a pecadores que por Mí dejaron el pecado, porque creyeron en quién soy. El que más Me ame, más irá al Prójimo, porque allí sabe que estoy. El que más Me ame, nunca dirá “no es pecado”, al pecado, porque entonces enseñará a pecar. El que ve el pecado y vive mis Palabras, sufrirá donde no las cumplan, porque ya van en mi contra”. Todo esto dijo en la Cena. ¿Cómo el que no lo cumpla puede el hombre decir que es bueno?

Desperté, oí:

No digas nunca que es bueno,
cuando no busque a Dios.

No digas nunca que es bueno
el que vive sin cumplir
las Palabras de este Cielo.

Que son: recordar su Cena,
ir al Prójimo
y cumplir sus Mandamientos.

Amarnos como Él amó
a todo hombre en la Tierra.

Que luego Él apartó
al que su Amor no quería
y por Dios no Lo tenía.

No digas “esto no es malo”,
si Dios lo tiene apartado
de la lista de su Mando.

El que no hace lo de Dios,
no es bueno y está pecando.

Estas Enseñanzas son
para dejar el camino
que enseña el que no es de Dios.

El pecado, su reforma
es pedir a Dios Perdón.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Preámbulo

martes, 11 de junio de 2013

No digas “yo creo en Dios”

En Sueño Profético decían:

No digas “yo creo en Dios”, si no acudes a donde te dicen que está hablando. Cuando antes de acudir, puedes ver verdad o engaño.

Pues Esto no es comentar que pasó siglos pasados y te cuentan la verdad. Pero tú tienes más fuerza si estás verdad presenciando.

No digas “yo creo en Dios” si no acudes a donde te dicen que está hablando.

Pues si crees de verdad, aunque no ames, Lo buscas y le pides aquello que en la Tierra nadie te puede dar, que es la vida del cuerpo y algún sufrimiento más, que nadie puede saberlo, porque sería agrandarlo en vez de darle remedio.

Dijo uno:

Hay cosas que, si las crees, no puedes darle indiferencia y desprecio. Pues figúrate creer y quererlas; llamarte o ir en busca tuya dándotelas y ofreciéndotelas, y tú despreciándolas, de máximo valor, sin que te cueste nada, de un camino limpio. Si buscas, no encuentras quien dé aquí la espalda.  

Desperté, oí:

Ponían comparaciones
con una grande Enseñanza.

Que el Elegido recoge
aunque no sean dictadas.

Creer sin acudir:
guárdate las palabras.

Y creer y amar:
tenían que amarrarte
con dos centinelas
para no escaparte.

Cuando crees en Dios
y sientes su Amor por dentro,
tienes que buscar con ansias
lo que Dios está diciendo,
si a Dios Lo tienes por Vivo.

Si así no fuera,
estás cumpliendo actuación,
como se trata a los muertos.

Y al Elegido le oirías
lo que en vida dejó hecho.

Si Dios no tuviera Vida,
no podría haber vida en el suelo.

Porque la vida ya sale
de la Vida de su Cuerpo.

Que es la Palabra Divina.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 93-94-95

sábado, 24 de noviembre de 2012

No digas "no tengo tiempo"

En Sueño Profético decían:

Dios elige y ya da un Premio a aquel que le hace un servicio al Elegido. Todos los que Dios eligió disfrutaron de la “Palabra de Dios Diciendo”. Dios coge el Lugar y el Lugar coge a otros, diciendo: “ve y di que en mí habla Dios para que su Palabra esté siempre resonando”. Ha habido Elegidos que Dios ha dicho en ellos nombres del que tiene que ayudar a la divulgación, y de la actuación que tiene que tener este mandato por el Lugar que Dios se aposenta. Siendo esto ya un Mandato de Dios, no se puede creer que sea Dios el que habla, sin Obediencia al Mandato. Dios sabe cuando el hombre puede o cuando dice: “si yo pudiera”. El que dice “si yo pudiera”, ya sabe Dios que poco Lo ama. Cuando Dios coge un Lugar, ya le da poder a todo el que con este Lugar tenga contacto para poder, poder que Dios deja en Libertad.

En la Vida Pública de Dios Hombre ocurrían escenas de gran asombro.

Un día, ya que el Maestro era conocido por todos los sitios que caminaba –dado a su Poder en Hechos con prodigios, y perdonando al que antes Lo había insultado y luego quería ser perdonado–, llegó uno –que hacía tiempo le dijo Santiago: “anoche, cuando el Maestro nos estaba hablando para que nosotros aprendiéramos, me dijo que tú podrías unirte a nosotros para enseñar”, y éste contestó: “yo tengo mis trabajos con mis jornaleros, y tiempo no puedo perder”– y Le dijo:

   –Maestro, ya vengo para haceros servicio.

Fueron unos a contestarle y el Maestro los paró:

   –Dejad que salga la respuesta del que ha recibido la palabra. Si tú no hubieras tenido tiempo, Santiago no te dice nada. Llévate mi Perdón si es que lo quieres, y siempre recordarás: “No tengo tiempo de servir a Dios”.

Desperté, oí:

Él quiso servir a Dios cuando todos decían: “Tú eres el Salvador de los Hombres”.

Y Dios quería que Lo sirviera, para que dijera: “yo soy amigo de Dios”.

Dios quería darle su Amistad a cambio de un servicio miserable.

Si alguien te llama y te dice: “¿Quieres hacer servicio a Dios?”, no digas “no tengo tiempo”, porque Dios lo sabe todo.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 190-191-192

lunes, 6 de agosto de 2012

No digas a Dios que calle

En Sueño Profético decían:

No hay quien quiera saber si esto es verdad, lea los Escritos, y diga que esto es mentira.

No hay quien crea en Dios y dude de lo que Él haga.

No hay quien vea bien el silencio en el Mensaje, si demuestra que a Dios ama.

No es consejo que a Dios agrade, el hablar Él, y el hombre mandar que calle.

El pensar tan sólo esto, ves que no es consejo de Dios.

Estas Comunicaciones son para enseñar a vivir con Dios ahí, para que el hombre vea que vive Dios, que Dios espera, para que el hombre piense lo que no debía dejar de pensar:

Si no amo al hombre,
no me puede amar Dios.

Si no busco a Dios en el afligido,
¿cómo demuestro el Amor?,
¿cómo decir: “Dios, te quiero”,
por saber que Tú eres Dios?,
¿cómo presentarse al Padre
sin cumplir lo que mandó?,
¿cómo decir “soy cristiano”,
sin querer oír su Voz?

Todo esto que ya digo,
si lo cumples, hay Amor,
y el pensar siempre estará
pensando contentar a Dios.

¿Cómo vas a decir calla,
al que te traiga razón
de Dios hablando en su Gloria
por salvar al pecador!

Aquél que ponga silencio
a esta Gran Palabra de Dios,
que no diga “yo lo amo”,
“yo quiero saber de Dios”;
estas palabras están
fuera del trazado de Dios.

El trazado de Dios es Amor sin fin,
y cuando Dios hable en un Lugar,
procura que muchos oigan,
procura que muchos gocen,
y procura que muchos se salven,
yendo a la Gloria de Dios.

No aconsejes a Dios diciendo que calle,
que te da contestación.

Desperté, oí:

¿Tú has pensado lo que dices,
diciendo a Dios que calle?

¿Tú puedes decir “yo amo”,
y de Dios que no me hablen?

Aquí la razón no da,
porque sería negarse
la razón al pronunciar. 

No hay quien ame y, amando,
ya no quiera que Amor le hable.

Porque en amando a este Dios,
su Palabra va a buscarte.

¿Cómo tú decir: “No, Dios,
es mejor sin que me hables”?

Si en lo material le pones
silencio a un personaje,
el personaje verá
la forma de encarcelarte.

Pues si Dios es Poderoso,
¿quién eres para callarle?

En eso se conoció,
cuando Dios vivió de Hombre,
el que mandaba callarlo,
mandó el crucificarle.

Si te dicen que habla Dios,
nunca mandes que se calle,
porque Dios le habla a uno
“pa” que publique el Mensaje.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 20-21-22

domingo, 25 de marzo de 2012

Aunque a Dios no ames, no digas que calle el Profeta


En este Sueño Profético hablaban:

Una persona que hace todo cuanto Dios manda y dice que ve a Dios para llevar espíritus a la Gloria de Dios, jamás puede condenarse. Y sí está en peligro el que dice “yo amo a Dios” y ve imposible el Mensaje, insultando al que Dios se comunica, sin conocerlo. Dios no puede dar su Gloria en premio a esta postura.

El acusado tiene que estar delante del que lo acusa. Ella, la acusación que tiene es que no obedece al hombre en guardar silencio al Mensaje que Dios le manda que comunique al hombre –bien dicho, al Ministro de Dios–. Este silencio, por más que lo impongan, más fuerte será su Voz. Ni Mensaje ni Voz es suya.

Me costó trabajo despertar, pues parecía que despertaba, y dormía.

Oí:

Aunque a Dios no ames, si te tienes por intelectual, no digas que calle el Profeta.

El Profeta se conoce cuando tú quieras oírlo.

El Profeta no tiene intermediarios: u oyes al Profeta, u oyes lo que dice el Profeta.

Decir que calle es pedir que no exista noche y sentarte a que no se acabe el día.

Más imposible es que calle el que Dios habla en él, porque día y noche son suyos.

El Profeta tiene Paz inquieta, inquietud que te apacienta, y Paz que te alborota.

¡Ay del hombre que defienda su materia creyendo que ésta es eterna y que el espíritu es suyo!

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 3-4

miércoles, 7 de septiembre de 2011

No digas “esto es mentira” - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 48-49


En Sueño Profético decían:

Aquí digo yo una frase que dijo Dios en su Vida Pública, cuando vivió de Hombre:

“A más resistencia, más pecado; a más persecución, más condena; a más repitan el nombre de mi Padre diciendo que Lo aman, para maltratar al Hijo, más ofende a mi Padre. Aquí en la Tierra Lo persiguen, y Allí, en mi Gloria, Me engañan. No pueden querer a mi Padre si a Mí no Me aman. Si creyeran en mi Padre, no trataban de engañarlo”.

Estas Palabras tan justas y muchas más, se Le oyeron a Dios de Hombre. Siempre que oía el Nombre de Dios Padre, se paraba. Al que Lo reverenciaba no tenía que decirle: “Tú has creído en las Palabras que mi Padre manda del Cielo”.

El que no Lo buscaba sabiendo era Dios y nombraba al Padre, su nombre era “fariseo”.

Desperté, oí:

Habrá quien lea este Dictado
y quisiera quitar razón.

Habrá quien piense y medite,
diciendo: “ese soy yo”.

¡Tiene tanto que pensar,
para aquél que persigue
la actuación de este Lugar
que mandan, dictan y escribe!

Tan sólo con estudiar
estas frases tan cortitas
que terminan de dictar,
ya ves que aquí no hay mentira.

Le mandan, le dictan
y le hacen que escriba.

Si dices “yo creo en Dios”,
no digas “esto es mentira”,
porque palabras y acción,
no son de abajo, son de Arriba.


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martes, 30 de agosto de 2011

No digas muertos a los Vivos - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 238-239-240


En Sueño Profético vi mucha gente, y uno dijo:

Éstos son los muertos
que sepultura ahí les dieron,
porque así los vieron: muertos.

Éstos son los que se nombran,
a veces, con mal recuerdo.

Éstos son los que no mueren,
porque así ellos quisieron.

Éstos son los que Dios manda,
los que ahí les dicen muertos.

Éstos son los que ven al vivo
y el vivo no los ve a ellos.

Éstos son los que quisieran
que el hombre fuera más bueno,
que a veces sirven de mofa
por el bien que ahí hicieron.

Éstos son los hombres santos
que llevan al cementerio
como si estuvieran muertos
y ya no siguieran viviendo.

Éstos son los que ven llanto
de lo que no se remedia
por falta de a Dios amarlo,
que este llanto no sirve
para borrar los pecados.

Otro dijo:

Yo creo que el hombre hace mal
lo que debería hacer bien hecho,
por creer que de verdad muere,
por no creer en la continuidad de la vida.

Si el hombre creyera en la Gloria
como cree en el entierro de la carne,
el hombre probaba a ser más bueno,
y puede que en esa prueba,
ya viviera en lo cierto,
en esta Vida de Dios,
que aquí no se nombra muerto.

Desperté, oí:

No queda muerto para Dios
el que ahí con Él viva.

Es un camino que anda,
que se aleja de la vida.

Que se aleja de la vida,
dejando ahí el pasado
como el grano en la espiga.

Como el grano en la espiga,
que tuvo que estar sujeto
hasta que en la siega sirva.

Cuando ya el grano lo sacan,
entonces vive la vida.

Y ya recuerda a la espiga
como el que entra en la Gloria.

Éstos son los que ahí mueren
para pasar este camino,
que estrecho llega a la Gloria.

No digas muertos a los Vivos
que Viven en esta Gloria.

Porque Dios le dice muerto
al que desprecia su Gloria.


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jueves, 18 de agosto de 2011

No digas nunca mentira, si estás viendo la Verdad - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 32-33-34


En Sueño Profético decían:

¿Por qué va a ser mentira la Verdad? ¿Por qué esta Verdad es mentira? ¿En qué se basa el hombre para querer derrotar las Palabras que ahí dictan? ¿Qué argumentos tiene guardados para cuando llegue el día y lo vea publicado, para decir que esto es mentira?

El hombre se hace pobre, y se descubre su ira, cuando Dios del Cielo manda a otro hombre Sabiduría.

Dijo uno:

Aquí en la Gloria de Dios, ninguno sabemos nada cuando oímos a este Dios explicarnos sin Palabras, sabiendo lo que pasó, lo que pasará, y hoy viendo lo que pasa.

Cómo queda tu talento, si en tu vida de saber, cinco minutos, haces una pausa, pensando: “¿Y yo qué sé, para desmentir las Palabras de uno que Dios elige, aunque el hombre le vea falta?”. Que la falta la verá aquél que menos a Dios ama. El hombre que ama a Dios, debe conocer los trazos que en la Tierra traza Dios, y conociendo los trazos, ve las Palabras de Dios.

Desperté, oí:

Yo creo que el hombre desmiente
por falta de amar a Dios.

Yo creo que no interesa
el que te hablen de Dios.

Interesa hablar de Dios,
diciendo lo que Dios dijo.

Pero que nadie te diga:
“Dios me dice y yo digo”.

Pero que nadie te diga:
“Yo veo la Gloria de Dios”.

Es ya tiempo de que el hombre
aceptara que Dios le habla
al que quiere,
sin con el hombre contar.

No va a tiempos modernos
el que diga “Dios me arroba
para el pecado quitar”.
Que desmientan estas Palabras,
como en los siglos atrás.

Eso ya pasó a la Historia,
el quemar y el degollar

No digas nunca mentira,
si estás viendo la Verdad.


***