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viernes, 23 de enero de 2026

El ventero

En Sueño Profético hablaban de los espíritus del mal, de su círculo, de su presentación; de cómo actuaban en su campo, donde cabida le daban.

Dijo uno:

Éstos actúan hasta en los que están en su contra, siempre de forma diferente, y procuran que sean engañados.

En la Vida de Dios Hombre tuvo que decir Jesús en varios momentos, al que le daba palabras diabólica disfrazadas de buenas: “¡Retírate Satanás!
Eran hombres que seguían al Maestro por Amor, y los espíritus diabólicos los seguían hasta que Dios descubría el engaño. En esto no dura el contacto, porque son echados cuando la Obediencia la das a Dios. Si la obediencia la das al pecado. Dios retira la suya.

Un pasaje dicto Aquí que les pasó a dos de sus Discípulos:

Habiéndole mandado el Maestro a dos de sus Discípulos que fueran a llevar un Mensaje a casa de unos que el Maestro estuvo días antes allí –esta distancia era lejos, lo cual el Maestro, como Dios que era, lo sabía–, llegaron éstos a una venta para descansar, y el ventero, con buena intención y mala idea de Satanás, se empeña en que allí pasen la noche y al día siguiente caminaran al sitio. Quedaron un poco convencidos, y de repente les llegó la Luz Divina y cogieron sus macutos y se marcharon despidiéndose. Llegaron al sitio y ya los esperaban como si el Maestro fuera. Tuvieron que confesar que el ventero era bueno, pero tuvo un momento de mandarle Satanás, para hacer que los Discípulos desobedecieran al Maestro.

Desperté, oí:

Ya, el Maestro había quedado
con aquellos gentiles
en día y hora para mandar el Mensaje.

Les dijo que Él no iría,
pero sí sus justas Palabras.

Ellos aceptan
y reverencian su ida.

Todos cabeza inclinada
hasta que Él se perdía.

El Maestro no miró,
y delante los veía.

Cuando ya se fue perdiendo,
todos rodillas arriba.

Con el bueno del ventero
quieren espíritus malos
que Dios no cumpla Palabras
que ya venían del Cielo.

Discípulos y Obediencia
se retiran del ventero.

Y llevaron las Palabras
en su día y en su momento.

Ya Dios les daba las fuerzas
porque Él iba con ellos.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C8 

lunes, 27 de mayo de 2024

El ventero

En Sueño Profético decían:

Si crees en Dios, haz por Amarlo, y cuando ames, tú pides Mando.

El Mando llega Amándolo y sin Amarlo. Pero si no amas y te llega Mando, pide la muerte antes de que te llegue Mando (si el Mando tú no quisiste porque nunca confiaste que el Mando de Dios es el mejor Mando)

Dijo uno:

Si amas de verdad y este Amor sale a tu cuerpo, tú no puedes ya vivir, si a Dios no Le estás sirviendo.

Yo vi caras de tristeza cuando el Maestro mandaba sabiendo que no hacían el Mando contentos. Pero su Poder tenía que subir por encima del poder del hombre, y éste hacía el Mando, pero no podía ser Discípulo suyo. Que esto sigue igual pasando. El que no está con este Mando, cuando llega el momento, él hace el Mando, y a veces él mismo se quiere corregir poniéndose enfado, pero ya no sirve, ya hizo el Mando. Éstos, guardan deseos de servir al hombre, pero no a Dios.

Hubo pocos que siguieran al Maestro, porque su Mando no tenía reforma y la falta de Amor les hacía cambiar el Mando, y ya no Le servían.

Desperté, oí:

Cara triste le veíamos al que conocía al que el Maestro había mandado y sabíamos que Le guardaba secretos porque Amor no tenía.

El Maestro lo mandaba en su Nombre, y su Poder hacía que vieran.

Un día mandó a uno a que llegara a una venta que el dueño era amigo de él y tenía un hijo con 4 años y mudo. Estas Palabras le dijo:

   –Ve a la venta de tu amigo y dile que cuando oiga tropel, no cierre la puerta, que coja al niño de la mano y lo deje fuera.

Cuando el Maestro paso, fue el niño el que dijo:

   Maestro, yo hablo ya, ayer quise y no podía, porque estaba encerrado.

Al niño, el padre lo encerraba cuando pasaba el Maestro, pues no creía ni amaba, ni su amigo tampoco.

El Mando hizo a la fuerza, para que el Poder de Dios lo vieran.

Es mejor amar y hacer Mando aunque no veas Milagro.

Que amando y obedeciendo, ves a Dios por fuera y Lo llevas por dentro.

El amigo hizo el Mando sin querer, y el ventero dio el escándalo.

***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C7

jueves, 3 de noviembre de 2011

El ventero - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 180-181-182


En Sueño Profético hablaban de seguir al Elegido por Dios, de comprenderlo y de gozar al presenciar sus hechos.

Dijo uno:

Yo viví con un ventero que con Dios, de noche, tenía Sueños Divinos. Este hombre había llevado una vida de grande sufrimiento. Sus padres lo tuvieron pidiendo limosna hasta los 12 años, que el dueño de la venta se lo llevó con él por darle lástima más que por hacerle falta. Al poco tiempo enfermó el ventero. El chiquillo le cogió también cariño a este matrimonio, y no quiso volver con los padres, pues allí sólo oía palabras que ofendían a Dios, y los tratos entre los padres siempre eran violentos, reverso del ventero que todo era unión: si él decía una palabra, la mujer la acentuaba; los dos trabajaban sin descanso; y todo el necesitado que allí llegara, encontraba refugio de palabras y comida. Pues allí se hizo hombre el pedigüeño y fue el dueño de la venta –que si fama tenía de gente buena, más creció siendo él el dueño–, que ya la heredó él en vida por querer el matrimonio premiarlo a su inigualable comportamiento. Éste, me contaba, que todas las noches, cuando subía del despacho, antes de acostarse, rezaba a Dios, y que éstas eran sus primeras palabras: “Señor, no puedo vivir años que pudiera darte gracias, tantas gracias como tengo que darte por tanto bien como me mandas del Cielo”. Pues este hombre me contaba que muchas noches veía a Dios y su Túnica lo rozaba. Se despertaba muchas mañanas con la caricia de su Manga rozando su cara, y que miraba el reloj y siempre era la misma hora. Este hombre me contaba grandes frases y grandes Visiones, que las guardaba para el que de él se reía. Los que en Dios creíamos y Lo amábamos, en el trato que él le daba al que entrába en la venta, nos sellaba la verdad.

Desperté, oí:

Disfrutaron del ventero los que a Dios amaron y siguieron, y Dios hace que Lo sientan.

A éstos no los despertaba el Brazo que acariciaba la cara del ventero.

Pero veían la vida de trabajo y sacrificio que a gusto hacía el ventero.

Siempre tenía la olla
de un cocido bien hecho.

También su mujer e hijos,
siempre estaban contentos.

Sabía que él vivía
para dar gracias al Cielo.

Aquél que lo conocía
y le copiaba su vida,
sin duda vive en el Cielo.

Él fue dueño de la venta
para que fuera creciendo
lo que siempre Dios te dice:
“Da de comer al hambriento”.


***