En Sueño Profético decían:
Busca que te hablen de Dios donde veas Amor al Prójimo y al sufrimiento aceptación. Donde veas que levantan al caído, dando manos y compasión y no den opiniones que vayan en contra de Dios, culpándolo de aquello que allí pasó, que esto no entra en la Palabra de Dios.
Dijo uno:
Si ves todo esto, dicho y practicado, oye aquí hablar de Dios, que te servirá de bálsamo para heridas que vean o heridas interiores, que son las que atormentan cuando no tienes el bálsamo de estas Palabras de Dios.
Para comprender estas Palabras de Gloria, tienes que pedir Amor y que Dios te lo conceda. Que al pedir el Amor, tú entregas la Libertad que Dios te deja, y ya amas de verdad y abrazas lo que te venga.
Desperté, oí:
Si practicas la Palabra de Dios,
te ofende el que en tu sufrimiento
quiere ofender a Dios,
culpándolo del sufrir que te llegó.
Ese mundo de materia
siempre tuvo seguidores
para acarrear a Dios.
Pero siempre aumentaron
y aumentarán
los que quieren convencer
que el seguir a Dios
sufrimiento da.
Que este pensar te lo ponen
los espíritus del mal.
En el sufrimiento alabando a Dios,
ya Dios manda documento.
Un documento que sirve
para quitar sufrimientos.
Sufrimientos que los agranda
el que de Amor no está lleno.
***
Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C5
Mostrando entradas con la etiqueta alaba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alaba. Mostrar todas las entradas
miércoles, 4 de julio de 2018
lunes, 13 de febrero de 2017
Alaba a Dios y a su Gloria
En Sueño Profético decían:
No hay alabanza a Dios más grande, que decir: “Señor, mándame, que yo quiero que me mandes. Si tu Mando no lo entiendo, ya lo entenderé, si Tú me sigues mandando”.
El Mando de Dios se entiende cuando vayas echando semilla para quererle y veas crecer los tallos con alegría y conformes a los que la vida te va dando, y cada vez pidas más Mando.
Si el hombre viviera Prójimo, vería la falta que hacía el Mando. Y entonces le haría pensar: “¡Qué grande es el Amor de Dios al hombre!, que manda cuando tú te has ofrecido, y deja que de lo suyo el hombre se haga dueño y diga: ‘esto es mío’, y no piense en el hambriento”.
Desperté, oí:
El Mando de Dios se entiende, y sabes que baja del Cielo por la alegría que sientes cuando dejas el contento al que lo necesitaba.
Alaba a Dios y a su Gloria haciendo el bien al espíritu.
Dando de comer al hambriento y vistiendo al desnudo.
Si esto lo haces contento, ya el Mando de Dios lo has entendido.
***
Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C4
No hay alabanza a Dios más grande, que decir: “Señor, mándame, que yo quiero que me mandes. Si tu Mando no lo entiendo, ya lo entenderé, si Tú me sigues mandando”.
El Mando de Dios se entiende cuando vayas echando semilla para quererle y veas crecer los tallos con alegría y conformes a los que la vida te va dando, y cada vez pidas más Mando.
Si el hombre viviera Prójimo, vería la falta que hacía el Mando. Y entonces le haría pensar: “¡Qué grande es el Amor de Dios al hombre!, que manda cuando tú te has ofrecido, y deja que de lo suyo el hombre se haga dueño y diga: ‘esto es mío’, y no piense en el hambriento”.
Desperté, oí:
El Mando de Dios se entiende, y sabes que baja del Cielo por la alegría que sientes cuando dejas el contento al que lo necesitaba.
Alaba a Dios y a su Gloria haciendo el bien al espíritu.
Dando de comer al hambriento y vistiendo al desnudo.
Si esto lo haces contento, ya el Mando de Dios lo has entendido.
***
Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C4
Suscribirse a:
Entradas (Atom)