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lunes, 25 de mayo de 2020

Todos tenían que contar para quedar en la Historia

En Sueño Profético hablaban de antes de bajar Dios a la Tierra; de los Profetas; de personas que esperaron para adorarlo; de personas que lo buscaban para que Dios no llegara a Hombre; de los desprecios que le hacían a María, Madre de Jesús y Virgen; de José, esposo de María; de Isabel, prima de la Virgen. Nombraban lo poco que se sabe de Joaquín, de Ana, padres de la Sierva de Dios. Decían:

El hombre siempre es negar; negar y querer saber; querer saber sin que a Dios se nombre; querer saber por formatos que haga el hombre, y ya no vienen bien con el de Dios.

¡Cuánto se podría saber de Aquí si el hombre aceptara al que Dios Aquí entra!

Del arrobo de hoy, nada puede pasar al hombre, nada, porque ya anteriormente quisieron y fueron rechazados, usaron la Libertad que Dios permite y queda con veda lo que Dios manda. De este arrobo, al llegar espíritu a materia, deja la mitad sin comunicar.

Desperté, oí:

¡Es pena tener Dios
que guardar sus Palabras al hombre!

Es más pena, que siendo Dios,
silencio Le ponga el hombre.

Todos los seres nombrados,
vivieron y viven en Gloria.

Todos tenían que contar
para quedar en la Historia.

Era Enseñanza en Dios Hombre,
que Dios Hijo fue enseñado,
y a la vista era un Hombre.

¡Qué pena que el que vivió
después vida de materia,
si Dios lo quiso traer,
el hombre le formó guerra!

Y aún le sigue formando
cuando el arrobado cuenta.

Que quiera el hombre o no quiera,
Dios trae a Gloria un espíritu
y deja la carne muerta.

Esto nunca faltará,
por ser Dueño de la Tierra.

Este arrobo ha dado silencio
a las Palabras que Dios
no quiere que el hombre sepa.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C1

viernes, 25 de enero de 2013

Callar esto es querer contar las gotas de agua que tiene el mar

En Sueño Profético yo decía:

Señor, ¿no hablaré de Ti lo suficiente como para que sepan de esta Gloria? Yo Señor no estoy contenta, porque son muy pocos a los que entero a diario. Yo quisiera que se pusieran, los muchos que no lo saben, como los pocos que me oyen. Yo Señor estaré contenta cuando el mundo entero hable de estas Comunicaciones.

Dijo uno:

El hombre a esto le llama vanidad. Esta palabra es de el que no conoce el Amor de Dios. El que siente el Amor de Dios no dice vanidad, éste dice: “Señor, callas tanto porque eres Tú el que actúas. Humanamente no se podría callar”. ¿Cómo puede callar aquel que vea tu Rostro, Pies y Manos, dándole Tú tus Palabras para que haga uso de ellas?

Desperté, oí:

Callar esto es querer contar las gotas de agua que tiene el mar.

Querer que el fuego no queme.

Querer que el Sol y la Luna sean sólo para ti.

Querer que tu caudal compre la Gloria.

Querer que tu materia sea eterna.

Querer que tu carne no sienta el dolor.

Querer que Dios no dé el Perdón.

Querer que Dios le tema al hombre.


***

Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pag. 127-128