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jueves, 18 de septiembre de 2025

Dios no puede someterse a lo que quiera el hombre

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, ¿por qué dicen muchos, que hasta que yo no muera no se publicarán estos Mensajes tuyos?”.

Esto es dicho por el hombre, no por Dios. Que diga el hombre dónde está escrito por Dios, que cuando Él hablara al hombre, no se publicara hasta que esta materia muriera. Entonces, ¿qué sentido tiene que hable Dios? Dios actuaría sin que su Palabra llegara al hombre. 

¿Cómo va Dios a hablar y a enseñar a un espíritu, para que éste espíritu enseñe y hable de cuanto Dios le hace sentir en su Gloria, para que esto lo cuente otro? 

Esto no puede ser aceptado ni comprendido.

Desperté, oí:

Aceptado, no, porque Dios permite. Pero Dios no puede someterse a lo que quiera el hombre.

Y comprendido, no puede ser jamás por quien ama a Dios y quiere saber de Dios.

Esto será comprendido por quien “dice” que ama, pero no quiere saber cómo habla Dios.

Dios habla para que publiques y grites sus Palabras.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C8 

miércoles, 22 de enero de 2025

Al que le falte el creer, no puede obedecer

En Sueño Profético decían:

En los sitios donde tú vas, dejas “huellas” de algo que se quedan sorprendidos y tienes que referir las palabras que te han oído. En estos sitios hace falta tu presencia, y ya es cundida la obra que vas haciendo. Que no es lo mismo oírla que verla.

Dijo uno:

Pensamiento que te llegue, tienes que hacerlo, aunque el que esté a tu la do lo vea un poco liado. Pero si cree, pronto ve bien lo que mal veía, porque piensa: “Si yo creo que Dios arroba su espíritu, es para que a la Tierra lleve Enseñanza de Caridad hecha con Amor, y queriendo que todos le den el valor que tiene. Y que si fuera comprada no habría dinero para pagarla.

¡Con qué sencillez hace lo difícil, fácil; lo grande lo hace chico, y lo chico lo hace grande! El sufrimiento, ya conoce cómo hay que tratarlo, que siendo el mismo sufrimiento, el sitio ya es variado.

 

Desperté, oí:

 

Tus días pasan buscando dónde estas Palabras poner.

Para que, de boca en boca, vean que de la Tierra no son.

A este Caso no puede nadie igualarlo.

Hablaban en la Gloria que las obras de Caridad hechas con Amor quitan los malos pensamientos al que aquí duda tenga.

Y es que son Palabras con tanta fuerza, que quitan sufrir y dan paciencia.

El que te obedezca, a Dios contenta.

A Dios contenta y él se premia.

Al que le falte el creer, no puede obedecer.

La obediencia la hace el Amor o el castigo.

***

Libro 40 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C6

miércoles, 31 de julio de 2024

Donde no veas Paz, no puede Dios estar

En Sueño Profético decían:

¡Qué grande es el Amor de Dios, que hace que olvides los sufrimientos!

¡Qué grande es este Amor, que ya no puedes vivir sin oír al que Dios trae Aquí y le da Mando para que hable de la Gloria, de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, de los Ángeles y de los Santos! Y ya, los Discípulos, ellos cuentan cómo lo pasaron. Que cuentan hechos que cuando vivieron con cuerpo era vi­da de alegría y de sufrimiento, de ver que siendo Dios el Dueño del Mundo, cómo les ha­blaba de lo que el hombre Le haría.

Ya sigue un Discípulo de Dios Hijo el Mensaje:

Nosotros, cuando más alegría pasábamos era cuando nos decían: “¿Siempre tiene la misma Paz en sus Palabras vuestro Maestro, como Le llamáis?”.

Fue terminar estas palabras y llegó el Maes­tro. No tuvimos que decirle lo que habían di­cho, porque Él, sin palabras, sabía lo que iban a decir antes que de la boca las palabras salie­ran.

“Yo he venido para enseñar cómo vivir la Paz. Que la Paz es la llave de mi Gloria. Y esta llave la tengo Yo hasta que deje mi Padre mi Cuerpo en la Tierra. Cuando mi Cuerpo no veáis, ya estoy con mi Padre en su Reino, que es mi Reino también. Enton­ces ya no hace falte llave, porque el Poder de mi Padre en Mí, su Palabra las puertas de la Gloria abre”.

Antes del Maestro terminar, se puso de rodi­llas el que preguntó con duda, y dijo: “Maes­tro, dime cómo Te nombro, porque sé que no eres de la Tierra. Por haber hecho esa pregun­ta merezco castigo.” Se puso las manos en la frente y se le oyó varias veces: “Perdóname, aunque no merezco el pedirlo”.

Desperté, oí:

Yo soy un Discípulo de Dios Hombre, que de­lante de mí pasó este caso y hoy Dios me ha mandado contarlo.

Este hombre creía que era Dios, mandado por Dios Padre, pero tenía unos familiares y amis­tades que no creían que era Dios, por el mal trato que algunos hombres Le daban y Él los dejaba vivos.

Veían con la alegría que siempre hablábamos del Maestro.

A los Discípulos nos conocían más porque siempre nos veían hablando del Maestro.

Uno era yo, que sin el Maestro no vivía, por­que sin Él la vida no entendía.

Otros decían: “El día que el Maestro no me diera Mando, para mí sería un castigo vivir sin este Mando.”

Pues esto, el que lo lea, si ama a Dios, piensa: “Señor mándame, que con tu Mando veo que estoy con tu Rebaño.”

Donde no veas Paz, no puede Dios estar.

Un Discípulo de Dios Hombre.

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C6   

domingo, 19 de mayo de 2024

El que crea Aquí, ve algo que no puede desmentir

En Sueño Profético decían:

El que crea Aquí,

tus palabras le hacen pensar

y tu forma de vivir.

El que crea Aquí,

ve algo

que no puede desmentir.

El que crea Aquí,

rompe sus memorias

y empieza de nuevo a vivir,

enmendando cosas que hizo,

que ya no volverá a repetir.

Esto es Sabiduría brotando

del Tronco del Árbol Divino

que en la Gloria está sembrado.

Estos brotes buscan sitio

y ya van formando árbol

en el jardín del espíritu.

Cuando ya cogen la fuerza,

los tallos se hacen ramas

y forman el Paraíso.

Aquí no entra la fuerza.

Aquí entra el que buscó a Dios,

Lo siguió y su Mando quiso.

Estos espíritus hacen el Mando de Dios,

pero pocos son conocidos.

Pero los que, con materia,

Dios elige

para que hablen de su Gloria,

éstos, el que no los conoce

es porque a Dios no ama. 

Desperté, oí:

Oyendo al que comunica estas Palabras, que Dios manda sean cundidas, les sirven de guía y a Dios llaman, y ya cogen camino que no pensaban.

Hoy, tus palabras han dejado Método Divino y han cambiado los pensamientos.

Has hecho dos grandes obras, y tendrán su premio.

¿Cómo dudarán los hombres de esta Existencia Divina?

Tu consejo sea cobrado con el cheque de la Obediencia.

Que la Obediencia sea el pago.

Ya es tiempo de que el Elegido no vaya limosneando.

La Obediencia está al alcance de aquel que sea cristiano.

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C8