Mostrando entradas con la etiqueta hacían. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hacían. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de junio de 2023

Donde fueran los “Humos”, hacían presencia

En Sueño Profético decían:

La Fuerza que llevas son los “Humos Divinos” que Dios te manda y no te dejan, y que verás en los sitios donde tu mirada llegue.

Si no vieras estos “Humos” –nombre éste para que se entienda–, te faltarían las fuerzas, primero en el espíritu y después en el cuerpo.

Dios, con estos “Humos”, le dio Documento que nadie puede tocar, ni quitar, por ser sobrenatural. Si cierra los ojos, los sigue viendo. Son Palabra de Dios sin sonido y sin visión para nadie.

Dijo uno:

Si esto lo creyeran, harían este pensar: “Yo no los veo, pero algo me llevaré cuando esté cerca de ella”.

Si estás al sol te pones moreno. Si está lloviendo, sales a la calle y cierras los ojos, tú no ves llover, pero tú te mojas. Pues ya, si con el Elegido tienes confianza, notas una Paz, aunque a ti Dios no te hable. Todo es querer participar de lo que Dios manda.

Desperté, oí:

Los “Humos”, decían en la Gloria que eran Flotación Divina, y que donde fueran los “Humos”, hacían presencia.

A este Elegido, Dios le ha enseñado todos los caminos que pudieran llevarlo al engaño.

La Ilumina cuando no son caminos de Dios.

Y le aparta al que le da entrada a los espíritus que tienen fuerza mala.

Aquí pueden ver que esto es Enseñanza.

El hombre tiene esta Carrera Divina en abandono.

Y sin embargo, habla de apariciones, de visiones, de éxtasis y de santidad. Que todo esto puede ser verdad.

Pero no es para hacer Libros de Enseñanza como está pasando aquí.

Ni su cuerpo, como en el caso de este Elegido, es incansable en el Prójimo, porque sabe que Dios allí le espera.

***

Libro 40 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C4

sábado, 2 de febrero de 2013

Con todo lo que me hacían, no se iba mi alegría

En Sueño Profético decían:

Amando a Dios, siempre tendrás alegría de la que Le alegra a Dios. Amando como yo amé, nunca se acaba este Amor. Amando sin ocuparte de las cosas de la Tierra, te va creciendo el Amor, y se hace compañero con la alegría de Dios. El Amor, hasta en el sufrir, sientes el sufrir contento, cuando te manda sufrir aquel que quiere inventar que Dios no te trae a su Reino. Yo, con muchos discutí, y en algunos casos tuve que mirar al Cielo pidiendo a Dios que me diera Palabras, sin que notaran lo que pensaba por dentro, que Aquí lo digo ya en Gloria. Éste era mi pensar:

Señor, mándale castigo, que lo dejes sin hablar, el que persiga al que diga: “Dios me arroba, o Él viene a mi lugar”. Llámale como Tú quieras, pero déjalo sin que vuelva del camino cuando van por la mitad.

¡Cuántas veces me cansaba de tanta preocupación! Ya que iba caminando con mi alegría de Dios, otra vez todo el convento, con un toque de tristeza, obediencia y separación, ya no me daban palabras hasta toque de Oración.

Desperté, oí:

Con todo lo que me hacían,
no se iba mi alegría.

Era mi Amor que tiraba,
despidiendo a las penas
que el que no amaba me daba.

Era el Amor que podía
con las murallas de fuera
y con los noes que había dentro.

Cuando ponían silencio
para que yo no contara 
la intimidad de este Reino,
la alegría me llevaba
allá, al rincón del convento.

Y ya veía que Dios
me mandaba la Visión
que nadie estaba viendo.

¡Ay alegría o Amor!
¡Ay Amor o alegría!
¡Ay Dios, que sin tu Amor,
la noche sería día
sin alegría de Dios!

No hay cosa que dé más pena,
que no tengas alegría
y estés de noche despierta.

Yo dormía y despertaba,
o me dejaba despierta,
pero siempre en mi compaña
la Visión del Cielo a Tierra.

La alegría, el Amor,
el sufrir y algunas lágrimas,
siempre veían en mí.

El que entendía de Amor,
no le llamaba sufrir,
decía: Ya va Teresa
repartiendo su sentir.

No hay quien ame y la oiga,
y se quede sin sentir.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 173-174-175