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miércoles, 8 de mayo de 2024

Enseña a sufrir, a permitir y a perdonar

En Sueño Profético decían:

Si estudiaran tu mandar, verían que todo era para a Dios amar.

Cuando son cosas de la Tierra, si tú te destacas para bien, no quieres que otro igual que tú sea, y hasta guardas saber para que no aprendan.

Pues aquí, por ser Saber de Dios, quieres que todos aprendan lo que Dios a ti te enseña, para que se destaquen en la manera de comportarse.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Hoy has tenido alegrías. Pero son alegrías que quedan guardadas hasta que la Fuerza de Dios las destape. Han sido alegrías procedentes de varios caminos y de varios caminantes. Por esto, el espíritu del mal, quisiera que siempre tuvieras delante, como barrera, el sufrir que escondes.

Tú recibes el sufrimiento poniendo siempre delante a la Madre Virgen. ¡Cómo sus brazos rozaron las heridas de Dios Hijo! ¿Y verlo muerto...?

Si en todos los sufrimientos pusieran esta Imagen en su pensamiento, ya dirían: “Señor, perdóname. Que si no sufro, no recuerdo las Heridas de tus Manos y tus Pies. Teniendo Poder para acabar con el mundo. Ya que el mundo está hecho por el Dueño que es Dios”.

Desperté, oí:

Hoy has recibido alegrías en los enfermos que visitaste.

Ponían en la Gloria comparaciones del Saber que tú tienes de Dios y del saber que el hombre tiene de la Tierra.

El Saber de Dios quieres cundirlo y que tu presencia vean que el pecado desprecia.

Decían, que en la Tierra, el que se cree talento de cultura, se esconde, aunque sea para hacer una figura que del pecado sale y al pecado lleva.

Las cosas de Dios, lo que sí te hacen pensar es este pensar:

“Señor, que Te quieran como yo. Pero más que yo, no quiero”.

“Señor, castígame si me paro en el camino de seguir queriendo cada día más, para que así sí puedan querer más”.

¡Qué verdad más gigante, que si piensas en el sufrir de la Madre Virgen, tu sufrir ya no es sufrir!

Esto enseña a sufrir, a permitir y a perdonar.

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Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C4

sábado, 28 de marzo de 2015

Dios no puede perdonar al que quiera vivir en el Infierno

En Sueño Profético vi un sitio como una nave grande, pero era hondo, como un pozo. Parecía que salía humo pero no era blanco, era gris feo, era de la escala del negro. Querían salir de allí y yo quería irme. Oía como chillar, pero sin arrepentirse en la forma de gritar. Era algo que no miras porque no puedes mirar, porque algo te repugna. Era algo que no deja que te acerques porque quitabas el mal. Era algo peor que cualquier tormento.

Ya dijo uno:

Este sitio es el lugar en el que viven los espíritus diabólicos. Este sitio tiene libertad para vivirlo con espíritu o con materia, pero cuando está el espíritu sin cuerpo no pueden llegar a lo Divino. Dios puede hacer Visiones para Enseñanza, pero quedan sin actividad maldita.

Este lugar, su mismo vivir, da fuego en cieno, da humo sucio, da odio al saber que esto quisieron los que a Dios mataron, los que no podían oír Maestro, los que tenían, viviendo con ellos, espíritus malos. Estos espíritus malignos, malditos, forman el Infierno, pues ésta es la vivienda del que dio muerte, en el Madero, al Maestro.

Dijo el mismo:

De aquí salieron muchos y luego más vinieron. Dios no puede perdonar al que quiera vivir en el Infierno. Una vez que entran ya son humo negro, cieno, malditos, veneno suelto, veneno que bebe como bebió todo aquel que facilitó la entrega de Dios Hijo, aunque clavos no clavara.

Desperté, oí:

Dios ha mandado que expliquen y que aparezca Visión del sitio que Él les deja a los que viven sin Dios.

Todo el que puso su mano en el Cuerpo, en sus telas y en darle martirio de Cruz vive en esa vivienda.

¡Cómo va Dios a sacarlos si su presencia sería “Infierno divinizado”!

Y ya sería espíritu en libertad, sin hacer caso.

Dios al espíritu con cuerpo le deja la libertad para que, con su vivir, elija Gloria o “vivienda endemoniada”.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V