En Sueño Profético decían:
Repite más el hombre lo que no se debió hacer y lo que no está bien hecho, que lo que debe hacerse porque va dando buen ejemplo.
Todo el mal que Le hicieron a Dios en la Tierra cuando Lo vieron de Hombre, quiere el hombre seguir y lo sigue haciendo. Y para disculparse del mal que está repitiendo, te saca todo lo que hicieron espíritus satánicos que vivían con cuerpo.
En todo lo de Dios, cuanta más verdad vea el hombre, más lucha tiene en su interior para que no sea. Aquí, en este Caso, no sirven las barreras que los demonios luchan por poner.
Aquí pueden ver, que si este Mando Dios no lo diera, ¿quién podría enfrentarse, buscando recursos a escala internacional, en vez de frenarse?
Si el hombre pensara en esta Grandeza, a gritos pediría el Perdón.
Desperté, oí:
No puede negar el hombre, que está despreciando lo que Dios le está mandando día a día, como la vida del cuerpo.
No puede llegar el día que quieran engañar a Dios, diciendo: “yo no oí nada de esto”.
No puede llegar el día de la disculpa, por ser Dios el que manda:
“Que Me ves, publícalo”.
Y esta obediencia se cumple.
Se cumple y se empezó a cundir en los primeros arrobos en los que Dios cogió a este Lugar de Portavoz para la Palabras que Dios diera al espíritu.
Son pocos los que no han oído hablar de lo espiritual –sobrenatural– y de la vida material al servicio del necesitado.
Son pocos los que no han oído este Caso, y muchos los que lo desprecian. Que hoy no pueden presentar otro igual a éste.
El Mando Divino sigue en Flotación, que es la Fuerza del Espíritu.
Esta Flotación no tiene imagen, nada más que para este espíritu.
***
Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4
martes, 2 de octubre de 2018
lunes, 1 de octubre de 2018
Si Dios no amara al hombre, Dios no necesitaría al hombre
En Sueño Profético hablaban del Mando de Dios, de la Llamada que Dios siempre le hacía al hombre para que en todo contara con esta Vida Eterna, que era en lo único que el hombre mandaba cuando el cuerpo dejara la Tierra. Decían:
Dios manda al que elige, y el Elegido no puede quedarse con el Mando, como en la Tierra, que si le dan un valor grande, con él te quedas.
Una Palabra de Dios es para premiar, enseñar y quitar a pecadores del pecado. Para que el pecado no crezca con el progreso y el adelanto. Que el hombre ha puesto como primera asignatura: adelanto, progreso y tiempos cambiados. Al poner esta asignatura, ya Dios no es necesario.
Dijo el que ya termina el Dictado:
Da miedo dictar estas palabras: “Ya Dios no es necesario”. ¡Con lo fácil que Dios, todo lo que ahí ve el hombre, lo dejaría acabado! Empezando por el día, la noche, el agua y el aire. Y si se nombran los cuerpos, un sí de Dios es largo para que se queden muertos.
Si todo lo nombrado lo pensara el hombre, pediría a Dios Mando, y nunca se atrevería a no hacer su Mando.
Desperté, oí:
Si Dios no amara al hombre,
Dios no necesitaría al hombre.
Y si el Elegido no cumpliera el Mando,
no podría jamás ser creído.
Este Mando es Mando
que tiene que ser repartido.
A unos verás cargados,
y a otros verás vacíos.
El que más cargado vaya,
más sirve al Elegido.
Según el servicio hagas,
así Dios te tiene el sitio.
Si haces a Dios servicio,
quítate los impedimentos
que al camino te han salido.
Dios elige, y el Elegido
tiene que tener sus elegidos.
***
Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C3
Dios manda al que elige, y el Elegido no puede quedarse con el Mando, como en la Tierra, que si le dan un valor grande, con él te quedas.
Una Palabra de Dios es para premiar, enseñar y quitar a pecadores del pecado. Para que el pecado no crezca con el progreso y el adelanto. Que el hombre ha puesto como primera asignatura: adelanto, progreso y tiempos cambiados. Al poner esta asignatura, ya Dios no es necesario.
Dijo el que ya termina el Dictado:
Da miedo dictar estas palabras: “Ya Dios no es necesario”. ¡Con lo fácil que Dios, todo lo que ahí ve el hombre, lo dejaría acabado! Empezando por el día, la noche, el agua y el aire. Y si se nombran los cuerpos, un sí de Dios es largo para que se queden muertos.
Si todo lo nombrado lo pensara el hombre, pediría a Dios Mando, y nunca se atrevería a no hacer su Mando.
Desperté, oí:
Si Dios no amara al hombre,
Dios no necesitaría al hombre.
Y si el Elegido no cumpliera el Mando,
no podría jamás ser creído.
Este Mando es Mando
que tiene que ser repartido.
A unos verás cargados,
y a otros verás vacíos.
El que más cargado vaya,
más sirve al Elegido.
Según el servicio hagas,
así Dios te tiene el sitio.
Si haces a Dios servicio,
quítate los impedimentos
que al camino te han salido.
Dios elige, y el Elegido
tiene que tener sus elegidos.
***
Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C3
jueves, 27 de septiembre de 2018
El árbol lo conoceréis por su fruto
En Sueño Profético hablaban de varios temas:
Decían que lo de Dios se nota por querer que todos tengan la misma fuerza y una alegría interior que les retire las penas. Y el sufrimiento se vive aceptando la Voluntad del que este sufrir le llega, que es Dios, en el Cielo y en la Tierra.
Hablaban de la materia, del sitio tan preferido que el hombre le ponía olvidándose de la Gloria. Ponían comparaciones del que Dios Aquí trae y del que a Dios representa y habla de las Palabras que dejó Jesús en la Tierra. Repetían mucho:
¡Qué lástima
que estos Representantes de Dios
no les den preferencia a estas Palabras
que las manda el que él representa!
¡Qué lástima que los días
en las noches se pierdan,
empleando de estos días
todo el tiempo a la materia!
¡Qué lástima que los pies
se peguen tanto a la Tierra,
con la ambición de tener
lo que el Cielo te desprecia!
Desperté, oí:
Hablaban del Mensajero
que Dios Mensaje le daba
al espíritu sin cuerpo.
Hablaban de sus Ministros:
¿cómo guardar silencio
como si fueran palabras
sin entrar los Mandamientos?
Como si hubiera un temor
por no ver fruta en el árbol
y no igualar las Palabras
que Dios dijo a sus Discípulos:
“El árbol
lo conoceréis por su fruto”.
Si veis el racimo de uvas,
nunca será confundido con el árbol
que está cubierto de peras,
que las peras le dan el nombre.
Cuando Dios da la semilla,
antes la tierra se ofrece.
¡Qué lástima que los días
queden muertos en la noche
sin cundir esta alegría:
que Dios les hable a los hombres!
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2
Decían que lo de Dios se nota por querer que todos tengan la misma fuerza y una alegría interior que les retire las penas. Y el sufrimiento se vive aceptando la Voluntad del que este sufrir le llega, que es Dios, en el Cielo y en la Tierra.
Hablaban de la materia, del sitio tan preferido que el hombre le ponía olvidándose de la Gloria. Ponían comparaciones del que Dios Aquí trae y del que a Dios representa y habla de las Palabras que dejó Jesús en la Tierra. Repetían mucho:
¡Qué lástima
que estos Representantes de Dios
no les den preferencia a estas Palabras
que las manda el que él representa!
¡Qué lástima que los días
en las noches se pierdan,
empleando de estos días
todo el tiempo a la materia!
¡Qué lástima que los pies
se peguen tanto a la Tierra,
con la ambición de tener
lo que el Cielo te desprecia!
Desperté, oí:
Hablaban del Mensajero
que Dios Mensaje le daba
al espíritu sin cuerpo.
Hablaban de sus Ministros:
¿cómo guardar silencio
como si fueran palabras
sin entrar los Mandamientos?
Como si hubiera un temor
por no ver fruta en el árbol
y no igualar las Palabras
que Dios dijo a sus Discípulos:
“El árbol
lo conoceréis por su fruto”.
Si veis el racimo de uvas,
nunca será confundido con el árbol
que está cubierto de peras,
que las peras le dan el nombre.
Cuando Dios da la semilla,
antes la tierra se ofrece.
¡Qué lástima que los días
queden muertos en la noche
sin cundir esta alegría:
que Dios les hable a los hombres!
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2
lunes, 24 de septiembre de 2018
No cuentan siglos
En Sueño Profético decían:
Si tú dices que amas a Dios, haz que lo justifique tu caridad en la acción. Que la acción es la que espera, si la Palabra es de Dios. Que a veces no hay palabra, que sólo hay acción y otros dicen las palabras: “esta es persona de Dios”. Porque su vivir es contentar a Dios y llevar el Evangelio en Palabras y en acción, retirando la injusticia que practica el que no ama a Dios, y enseñando de esta Vida que están viviendo, con Vida, los primeros cuerpos que Dios creó cuando hizo el mundo, que luego fueron muertos. Estos espíritus conocieron a Dios Padre, y luego, a Dios Hijo, ya con Cuerpo de Carne, pero sus espíritus no cuentan siglos Aquí en la Gloria.
Desperté, oí:
“No cuentan siglos”, puede no ser entendido ahí en la Tierra.
Aquí es siempre el mismo tiempo por ser sitio Eterno, sin día y sin tiempos.
Sin cuerpo, que es el culpable de perder el Cielo.
Cielo que no está oculto cuando tienes cuerpo.
Y se nombra mucho sin creer en Dios, o creyendo y no queriendo al Dueño que es Dios.
Cielo, que el hombre no llega, por cultura y adelanto que presente, si no pone obediencia con Amor.
***
Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C1
Si tú dices que amas a Dios, haz que lo justifique tu caridad en la acción. Que la acción es la que espera, si la Palabra es de Dios. Que a veces no hay palabra, que sólo hay acción y otros dicen las palabras: “esta es persona de Dios”. Porque su vivir es contentar a Dios y llevar el Evangelio en Palabras y en acción, retirando la injusticia que practica el que no ama a Dios, y enseñando de esta Vida que están viviendo, con Vida, los primeros cuerpos que Dios creó cuando hizo el mundo, que luego fueron muertos. Estos espíritus conocieron a Dios Padre, y luego, a Dios Hijo, ya con Cuerpo de Carne, pero sus espíritus no cuentan siglos Aquí en la Gloria.
Desperté, oí:
“No cuentan siglos”, puede no ser entendido ahí en la Tierra.
Aquí es siempre el mismo tiempo por ser sitio Eterno, sin día y sin tiempos.
Sin cuerpo, que es el culpable de perder el Cielo.
Cielo que no está oculto cuando tienes cuerpo.
Y se nombra mucho sin creer en Dios, o creyendo y no queriendo al Dueño que es Dios.
Cielo, que el hombre no llega, por cultura y adelanto que presente, si no pone obediencia con Amor.
***
Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C1
domingo, 23 de septiembre de 2018
Flotación Divina
En Sueño Profético hablaban del Mando para que el espíritu arrobado llevara Mando al cuerpo, para ya darle Mando al cuerpo que el Mando quiera abrazarlo y practicarlo.
Se vieron muchos dibujos de vapor en colores, como si fueran nubes, y dijo una voz del Cielo:
Esto es Flotación en Poder Divino, que este Poder es constante, como la respiración en el Elegido. Este Poder –y otra vez se vio con gran rapidez y fuerza invisible para los ojos del hombre– pueden sentirlo con quietud para más comunicarse con el Instrumento o para retirarse. Por eso su presencia es llevada a sitios y en otros es negada.
Al Instrumento, el sentir de Dios es Flotación Divina, le habla sin palabras.
Desperté, oí:
Esta Flotación Divina, uno de sus nombres, es Huella de Dios.
Otro nombre es Poder con Misterio, que nadie puede decir “yo lo veo”.
¡Dios, Misterio en sus actuaciones, para el que a Dios por Dios no tiene!
¡Dios, que no diferencia al hombre para sentarlo a su mesa!
¡Dios, Dueño de los dos mundos que a sus Palabras obedecen!
¡Dios, Tres Nombres, Tres Imágenes, y sin número para hacer Presencia!
¡Premio que le guarda al hombre para el que su premio quiera!
¡Dios, Palabra dicha en el hombre, pocas veces con reverencia!
Esto lo le extraña al hombre si lo medita y lo piensa.
***
Libro 30 - Investigaciones la Verdad - Tomo IV - C2
Se vieron muchos dibujos de vapor en colores, como si fueran nubes, y dijo una voz del Cielo:
Esto es Flotación en Poder Divino, que este Poder es constante, como la respiración en el Elegido. Este Poder –y otra vez se vio con gran rapidez y fuerza invisible para los ojos del hombre– pueden sentirlo con quietud para más comunicarse con el Instrumento o para retirarse. Por eso su presencia es llevada a sitios y en otros es negada.
Al Instrumento, el sentir de Dios es Flotación Divina, le habla sin palabras.
Desperté, oí:
Esta Flotación Divina, uno de sus nombres, es Huella de Dios.
Otro nombre es Poder con Misterio, que nadie puede decir “yo lo veo”.
¡Dios, Misterio en sus actuaciones, para el que a Dios por Dios no tiene!
¡Dios, que no diferencia al hombre para sentarlo a su mesa!
¡Dios, Dueño de los dos mundos que a sus Palabras obedecen!
¡Dios, Tres Nombres, Tres Imágenes, y sin número para hacer Presencia!
¡Premio que le guarda al hombre para el que su premio quiera!
¡Dios, Palabra dicha en el hombre, pocas veces con reverencia!
Esto lo le extraña al hombre si lo medita y lo piensa.
***
Libro 30 - Investigaciones la Verdad - Tomo IV - C2
viernes, 21 de septiembre de 2018
Las Llamas del Fuego Divino
En Sueño Profético decían:
Si quieres que sepan de Aquí,
tienes que no callar ahí.
A más cundir,
menos podrán desmentir.
Y a menos callar,
más grande harás la verdad.
Haz que las Llamas del Fuego Divino
quemen y vayan dejando rescoldo,
que no faltando rescoldo,
siempre habrá fuego encendido
para no poder callar
este Mensaje Divino.
El silencio perjudica
como el agua al fuego
cuando quieres que la lumbre
suba sus llamas
en dirección para el Cielo.
Estos Mensajes, su fuerza
ya asusta al silencio.
Estos Mensajes dan vida al espíritu,
cuando el espíritu está enfermo
y cortan la enfermedad
con Mando que da este Cielo.
Este Fuego, el taparlo,
no puede el hombre hacerlo.
Este Fuego quema tanto,
que te prohíbe el silencio.
Este Fuego te da Vida,
que aunque te sientas quemando,
es Fuego que más te arrimas.
Al explicar este Fuego,
el que te oye se olvida
de todo lo material.
Yo no podía vivir
sin que todos me notaran
el Fuego que había en mí
cuando querían que contara
la intimidad de mi espíritu
cuando Dios
en éxtasis me dejaba.
Ya no hablaba Teresa,
hablaba el Fuego y las Llamas
que yo tenía por dentro.
Desperté, oí:
De esta lumbre de este Cielo,
no puedes apagar las llamas,
porque los Troncos Divinos
te queman si más te callas.
¡Ay Fuego de mi Señor!
¡Ay Fuego, que no ve llamas
el que tiene la frialdad
de no sentir tus Palabras!
Yo me sentiría muerta
si este Fuego me faltara.
Yo no diría estoy viva,
ni estoy muerta,
porque no comprenderían
el sentir que yo explicara.
Estoy viva,
no lo podía decir,
porque sin Dios
ya no es vida.
Y estoy muerta,
no podían comprender,
porque decían, Teresa,
y me oían responder.
Este Fuego cuando prende,
porque tú tanto te acercas,
tienen que verte las Llamas,
queriendo verlas y no verlas.
Si se retiran,
ven Llamas
y no saben dar respuesta.
Estos Troncos y esta Lumbre
es Gloria que baja a Tierra.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1
Si quieres que sepan de Aquí,
tienes que no callar ahí.
A más cundir,
menos podrán desmentir.
Y a menos callar,
más grande harás la verdad.
Haz que las Llamas del Fuego Divino
quemen y vayan dejando rescoldo,
que no faltando rescoldo,
siempre habrá fuego encendido
para no poder callar
este Mensaje Divino.
El silencio perjudica
como el agua al fuego
cuando quieres que la lumbre
suba sus llamas
en dirección para el Cielo.
Estos Mensajes, su fuerza
ya asusta al silencio.
Estos Mensajes dan vida al espíritu,
cuando el espíritu está enfermo
y cortan la enfermedad
con Mando que da este Cielo.
Este Fuego, el taparlo,
no puede el hombre hacerlo.
Este Fuego quema tanto,
que te prohíbe el silencio.
Este Fuego te da Vida,
que aunque te sientas quemando,
es Fuego que más te arrimas.
Al explicar este Fuego,
el que te oye se olvida
de todo lo material.
Yo no podía vivir
sin que todos me notaran
el Fuego que había en mí
cuando querían que contara
la intimidad de mi espíritu
cuando Dios
en éxtasis me dejaba.
Ya no hablaba Teresa,
hablaba el Fuego y las Llamas
que yo tenía por dentro.
Desperté, oí:
De esta lumbre de este Cielo,
no puedes apagar las llamas,
porque los Troncos Divinos
te queman si más te callas.
¡Ay Fuego de mi Señor!
¡Ay Fuego, que no ve llamas
el que tiene la frialdad
de no sentir tus Palabras!
Yo me sentiría muerta
si este Fuego me faltara.
Yo no diría estoy viva,
ni estoy muerta,
porque no comprenderían
el sentir que yo explicara.
Estoy viva,
no lo podía decir,
porque sin Dios
ya no es vida.
Y estoy muerta,
no podían comprender,
porque decían, Teresa,
y me oían responder.
Este Fuego cuando prende,
porque tú tanto te acercas,
tienen que verte las Llamas,
queriendo verlas y no verlas.
Si se retiran,
ven Llamas
y no saben dar respuesta.
Estos Troncos y esta Lumbre
es Gloria que baja a Tierra.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1
martes, 18 de septiembre de 2018
Estos Mensajes no obligan a que a Dios tengas que amarlo
En Sueño Profético hablaban de los Libros. Decían:
Si todo lo que tienes escrito, de Aquí dictado, llegara a manos de hombres que a Dios amaran, no podrían callar dando a conocer estas Palabras de Dios, diciendo que ridiculizan todo lo que el hombre quiera hablar de Aquí.
Si estando el hombre con cuerpo, Dios no lo ha traído a su Reino como trae a este espíritu que siempre aceptó el Querer de Dios o el Permitir, si la Gloria no la vivió, no puede explicar lo que no habiendo materia Dios te hace que veas y sientas: Vida de espíritu, que unos con poco tiempo y otros de muchos siglos, ya dejaron la Tierra, sitio donde vive la materia. Pues a este espíritu, Aquí lo trae y le explica para que quede de Enseñanza.
Estos Libros los precisa la cultura y el adelanto del hombre, para que en su cultura, el adelanto, cuente con este final: Gloria de Dios o sitio sin Gloria. Que la cultura del adelanto, a esto último, nombre le ponga. Dios lo nombra Abismo, Infierno, separación de su Reino.
Al hombre le hace falta para el progreso este Stop Divino. De aquí pueden sacar los temas que el adelanto necesita para que el mal no vaya avanzando.
Son Iglesia y seglares los que tienen que cundir el vivir una vida sin pecado. Que el que la otra quiera, que la viva, pero con su nombre: “vida de pecado”.
Desperté, oí:
Estos Mensajes no obligan
a que a Dios tengas que amarlo.
Estos Mensajes te avisan
de que pienses que tu cuerpo
no puedes asegurarlo
de que no le llegue muerte.
Y que hay que enseñar
a que el hombre se respete,
para que en el momento final
le salga en palabras o en silencio:
“Señor, perdóname si hice mal,
pero siempre
yo cumplí tus Mandamientos”.
Hay que cundir
lo que no tiene reforma,
si quieres venir Aquí.
El teólogo, el catedrático y el culto,
son los que pueden Esto cundir
y hacer que el hombre piense
que se tiene que morir.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4
Si todo lo que tienes escrito, de Aquí dictado, llegara a manos de hombres que a Dios amaran, no podrían callar dando a conocer estas Palabras de Dios, diciendo que ridiculizan todo lo que el hombre quiera hablar de Aquí.
Si estando el hombre con cuerpo, Dios no lo ha traído a su Reino como trae a este espíritu que siempre aceptó el Querer de Dios o el Permitir, si la Gloria no la vivió, no puede explicar lo que no habiendo materia Dios te hace que veas y sientas: Vida de espíritu, que unos con poco tiempo y otros de muchos siglos, ya dejaron la Tierra, sitio donde vive la materia. Pues a este espíritu, Aquí lo trae y le explica para que quede de Enseñanza.
Estos Libros los precisa la cultura y el adelanto del hombre, para que en su cultura, el adelanto, cuente con este final: Gloria de Dios o sitio sin Gloria. Que la cultura del adelanto, a esto último, nombre le ponga. Dios lo nombra Abismo, Infierno, separación de su Reino.
Al hombre le hace falta para el progreso este Stop Divino. De aquí pueden sacar los temas que el adelanto necesita para que el mal no vaya avanzando.
Son Iglesia y seglares los que tienen que cundir el vivir una vida sin pecado. Que el que la otra quiera, que la viva, pero con su nombre: “vida de pecado”.
Desperté, oí:
Estos Mensajes no obligan
a que a Dios tengas que amarlo.
Estos Mensajes te avisan
de que pienses que tu cuerpo
no puedes asegurarlo
de que no le llegue muerte.
Y que hay que enseñar
a que el hombre se respete,
para que en el momento final
le salga en palabras o en silencio:
“Señor, perdóname si hice mal,
pero siempre
yo cumplí tus Mandamientos”.
Hay que cundir
lo que no tiene reforma,
si quieres venir Aquí.
El teólogo, el catedrático y el culto,
son los que pueden Esto cundir
y hacer que el hombre piense
que se tiene que morir.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4
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