jueves, 3 de noviembre de 2022

Vete, tentador demonio

En Sueño Profético decían:

Dios permite para que su Permitir sirva de Enseñanza.

Dios permite y hace que vean lo que no se puede hacer en la Tierra.

Dios permite para que se quede al descubierto el que conoce el Permitir o Mando de Dios.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

El que es de Dios, conoce lo que es Mando de Dios o Permitir. Muchas veces este Permitir son Enseñanzas que el Elegido las vive y las enseña. Aunque a veces el susto puede ser grande, pero luego sirven para que vean que Dios actúa y que por encima de todo se queda. Dios permite, y si tu Amor es grande, de momento dices: “Vete, tentador demonio, que yo estoy al servicio de mi Dios. Y pase lo que pase, yo siempre llamo a Dios. Que es Dios el que puede defender Esto, que el hombre quiere que se cunda como una cosa más, pero no aceptando que es Dios hablando”.

Desperté, oí:

Cuando Dios elige para enseñar, el Elegido enseña. Que lo pueden ver en las actuaciones de este Elegido.

El Elegido tiene gran alegría cuando piden su presencia para cundir este Caso, como el que no hay otro igual.

Pero los espíritus del mal intentan quitar estas alegrías.

Que estos espíritus actúan con mando satánico.

Pero, dicen en la Gloria, que esto a ti te sirva para poder hablar de los espíritus buenos y de los espíritus que con Dios no están.

En el Sueño, esto se oía muchas veces:

“Señor, nuestros ruegos son para que se cundan estos Mensajes”.

“Señor, que pronto, este Elegido con Título Divino”, sea conocido por todo el mundo”.

“Señor, siempre contigo y contigo siempre”.

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Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C6

miércoles, 2 de noviembre de 2022

El gran Amor a Dios, al sufrimiento le pone muralla

En Sueño Profético se vio un hospital por dentro. Los enfermos que tenían las camas estaban graves. Una gravedad sin ellos saberlo.

Dijo un espíritu de Dios:

Esta visión que se ha hecho, vienen muy pocos a verla. Hay camas que no han tenido a nadie delante el tiempo que en ella ha estado el enfermo. Aquí es cuando ves el olvido a la necesidad del enfermo. Del que Dios elige no falta la visita delante de las camas. No piensa en contagio, porque a Dios al lado lo lleva, y lo va viendo en los “Humos Divinos”, y la Fuerza le aumenta, porque lo hace por Dios.

Viendo lo que el Elegido hace, ya era para que cada uno se pusiera delante de él y el perdón le pidiera. Esto no son unos días los que lo hace, son 36 años ya pasados.

Pues si ves las noches que pasa despidiendo el sueño y el descanso, entonces es cuando puedes defender este Caso, que tiene mucha entrega al que de Dios necesita. El reloj sabe más que nadie las pocas horas de sueño. Es normal que no más de tres horas tenga seguido el sueño. ¿Quién puede decir yo duermo igual y en el sitio que la cama del Elegido está? Esto defiende al que nombrándolo en la Gloria están.

Desperté, oí:

Las cosas del que Dios trae Aquí con Mando, si no hay gran Amor, no las puedes pasar.

Y siempre dando alegrías que Aquí Dios le manda.

Si la alegría es grande, el sufrimiento le iguala.

Pero el gran Amor a Dios, al sufrimiento le pone muralla.

Y ya, cuando al despertar le dictan el arrobo, a Dios le da gracias y le pide: “Señor, que nunca me vean enfadada”.

Son muchos los caminos de sufrimiento pasados. Que unos se ven, y otros quedan guardados.

Decían en la Gloria, que el entrar en el hospital y acercarte a las camas, sin confianza en Dios, no entrabas.

Las pocas horas de sueño y el sufrimiento que el Elegido lleva en silencio, hace callar al que piensa: “¿Esto será verdad?”.

Ya, el reloj hace de defensor cuando marca la hora.

Que esto tampoco es normal, el despertarse todos los días sin que en el reloj suene la hora.

Hay muchas pruebas más que hoy no mandan dictar. 

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Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C1

martes, 1 de noviembre de 2022

Dios manda su Palabra y hace camino donde no había camino

En Sueño Profético decían:

Ya dejaste atrás el no del hombre. Dios manda su Palabra y hace camino donde no había camino, porque donde lo había lo cierra el hombre para encarcelar su Palabra. Y no sabe que él mismo se incomunica, se echa condena y se pone en contra de Dios, dueño de estos Escritos que pasan a Libros para el mundo entero.

Dijo el que tenía el Mando de Dios:

Dios siempre gana, y el que a Él se acerca nunca pierde, siempre se lleva ganancias. Lo que tienes que hacer es llevar siempre la Fe de compañera.

Dijo otro espíritu, pero sólo el mismo Mando:

Una tarde, ya entrándose la noche, iban dos de los Discípulos de Jesús y con ellos otros dos que conocían a los Discípulos y muchos días se emparejaban con ellos y en varios sitios los conocieron por los Discípulos. Pues vieron un corro de gente y el que estaba en medio no se veía. Uno de los caminantes dijo:

   —Da resplandor la Cabeza del Maestro, porque yo veo sus rayos.

 Miraron todos sin detener el paso y ninguno lo veía.

Cuando llegaron dijo el Maestro:

   Ya estarás tranquilo, así querías ver el Perdón. Antes de que pronunciara mi lengua, Me avisaba el Poder de mi Padre en Mí y Yo, el mismo Dios, te perdonaba. ¿A que eso es lo que pedías a mi Padre?

Quiso abrazarle la Túnica y entonces fue cuando otros vieron los resplandores. Y sólo se oía:

   —Maestro, vemos lo que él ha visto.

Desperté, oí:

Este grande pecador se acercaba a los Discípulos.

Primero llevaba miedo y luego amistad tomó.

Tenía Fe en que un día conocería al Maestro.

Y a Dios del Cielo le pedía:

“Si me puede perdonar

que lo conozca algún día.

Pero si no me perdona,

que lo conozca de lejos,

aunque no vea señales

que digan soy el Maestro.

Quiero seguir su distancia

para nunca ya perderlo

aunque los ojos cerrara”.

Él se acercaba de lejos

y Dios le dio su ganancia.

Pedía el Perdón al Cielo

y en la Tierra Lo buscaba.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C4