jueves, 6 de julio de 2023

Dios siempre da el ciento por uno

En Sueño Profético decían:

¡Permitir de Dios, que dejas al descubierto al que desprecia tu Amor!

¡Permitir de Dios, que no quitas la noche y dejas que salga el sol!

Si Dios le pagara al hombre el desprecio que Le hace, mandaría temblar a la Tierra, y de compañera, tormenta con truenos y rayos, o mandarle al agua que no llegara a la Tierra, y que la que la Tierra tiene en mares y ríos, quedara muerta.

En este arrobo hablaban del desprecio y del mal recibimiento que a veces le hacen al Elegido. Dios permite para que le pongan precio a la vida del Elegido, sabiendo que esto es dictado en el Cielo. Pues si Dios le da Mando, Mando al enfermo lleva. Un Mando en el que no hacen falta palabras, porque el sentir pone las letras.

El que mal te reciba, el recibir es de Satanás.

¿Cómo puede ser de Dios prohibirle al Elegido que llegue al enfermo, cuando el enfermo ame a Dios?

Desperté, oí:

Hablaban en la Gloria, con sentimiento, del Permitir de Dios y del desprecio del hombre.

Se han dicho muy pocas palabras del Permitir de Dios.

Pero el que a Dios quiere, desprecia el Permitir antes de que le llegue.

También decían que olvidara el sufrir y recordara las alegrías, que Dios las mandaba todos los días.

Esto tiene que dar más escándalo cada día.

Dios permite para que el hombre vea que esto no es de la Tierra.

El que esto cree, vive las Palabras que aquí dictan.

Dios siempre da el ciento por uno.

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Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C3

miércoles, 5 de julio de 2023

Muerte con Dios, Vida no acaba

En Sueño Profético decían:

Si el hombre pensara en la muerte como piensa en los valores de la Tierra, ninguno perdería la Gloria.

Para Dios los valores son el Amor que Él te pide para el Prójimo. Si tú en el Prójimo vives, piensa que a Dios Le sirves.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu de su Reino –un espíritu que cuando vivió con cuerpo, el nombre de Dios no se le quitaba de su pensamiento, ni tampoco este pensar–:

Donde me paraba, algo veían en mí que me hacían preguntas, y yo, a veces, tenía que pararme y pensar estas palabras: “Señor, ¿qué contesto? Antes de callarme, deja mi cuerpo muerto. Yo no puedo oír desprecio a tus Palabras y seguir amistad, ¡aunque sea con la que a este mundo me trajo!”.

Se cundió que este hombre quería que se pensara en la muerte, porque siempre decía: “¿Tú has pensado en la muerte, que no tiene fecha ni hora, y lo mismo se lleva a un niño que a un joven o a un anciano que pase de los 90 años? ¡Pues vive a Dios y busca Prójimo, y ya no te digas muerto cuando veas que te mueres!”.

Desperté, oí:

En este arrobo nombraban la muerte para que el hombre pensara que la muerte con Dios no es muerte.

Pero si vives Tierra, no piensas en la muerte que es Vida Eterna.

Es gran alegría el tener un Elegido que de él puedas aprender.

Nombraban mucho la muerte y ponían comparaciones que el hombre no valoraba, como el morir y entrar en la Gloria.

Hay que cundir la gran cantidad de Libros que hay por hacer.

La Iglesia ya quiere romper silencio.

Porque el Poder de Dios lo está diciendo.

Este Mensaje se titula: “Muerte con Dios, Vida no acaba”.

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Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C2

martes, 4 de julio de 2023

Dios no castiga

En Sueño Profético decían:

El que está cerca de este Elegido, dando des­precio a lo que Dios dijo y hoy está diciendo, no merece su contacto ni de cerca ni de lejos. Éste no es un pecador que pecó sin conocer es­tos Mensajes de Dios y busca al Elegido para que a Dios Le pida el Perdón, porque ya está arrepentido de lo mucho que pecó y no se ve merecido para poner en su boca el Nombre de Dios.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Los que están enterados de para dónde van las palabras de este Arrobo, pronto compren­derán que Dios no puede permitir que el daño que hicieron, en vez de intentar quitarlo, se ofrezcan a los espíritus del mal para agrandar­lo. Éstos eran los que Dios, en su Vida Pública, los apartaba. Él decía que tenía más castigo el que oía a sus Discípulos y luego con los grandes pecadores lo veían junto. Al salir por la puerta nos decía como despedida:

“Cuidad vuestros cuerpos, que no tengan roce con el que a Mí Me dé desprecio y hable mal de mi Gloria, desmintiendo mis Palabras”.

Desperté, oí:

Dios no castiga, pero si falta obediencia tú te das el castigo para la Vida Eterna.

Deberían pensar, todos los que están aquí unidos, que aquí intentarán meterse las fuer­zas de Satanás.

Y si no las despiden haciendo el Mando de Dios, es porque no creen que aquí habla Dios.

Que tan sólo si se dedicarán a cundir estas Pa­labras en Libros y en canción, ya sobraría to­do lo que ellos creen que es mejor.

Esto necesita lo que el Elegido está pidiendo, que es cundir este Caso por el mundo entero.

Si crees en Dios, piensa que todo lo que ve tu vista te lo da Dios.

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Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C7