domingo, 27 de diciembre de 2020

Por vuestras obras os conocerán

En Sueño Profético decían:

Dios no obliga, manda, y al final se cumple su Mando: “Por vuestras obras os conocerán”. Estas Palabras, Dios en la Tierra las dijo, las repitió muchas veces y mandó que sirvieran de defensa para el que a Él Lo seguía y para el que no quería ser engañado. No puedes vivir de compañero con el bien cuando tú seas malo, porque ya tienes tú mismo la guerra: hoy hago algo bueno, mañana toca hacer algo malo.

Dijo uno:

Estas últimas palabras que hasta aquí lleva el Dictado, son palabras que jamás puede pensar el Portavoz de Dios. Éste piensa:

Ayer no hice nada malo.

Mañana lo mismo haré.

Hoy tengo que continuar.

Hasta que Dios me dé vida,

estoy al servicio de Él.

El que esto piense y lo viva,

es Dios el que vive en él,

es Dios quitando al hombre

lo que quisiera esconder.

Las obras de Dios

siempre tienen la misma medida

y el mismo peso:

el Amor, para el espíritu;

y el sustento, para el cuerpo.

El bien que haces

sin que nadie el bien

te vaya exigiendo,

esto es fruto de árbol

que nombra el Evangelio.

Desperté, oí:

Es la obra la que grita

a la Llamada de Dios.

Es el árbol el que el fruto

silencio le pone al “no”.

Hay grande diferencia

de vivir Presencia de Dios,

a vivir sin su Presencia.

El que vive la de Dios,

el árbol le da cosecha,

y ya sin hacer preguntas,

la fruta da la respuesta.

Si el fruto es abundante,

lo tienes que ver por fuerza.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C6

sábado, 26 de diciembre de 2020

El ciego

En Sueño Profético decían:

Hay quien castiga sin saber lo que debe castigar. Y hay quien premia lo que castigo tenía. Hay quien abusa del inocente creyendo que nadie lo está viendo.

Aquí cuento yo tres escenas que delante de mí ocurrieron:

Estando yo en una iglesia, había en la puerta un hombre ciego que, con su brazo, alargándolo, a todos los que entraban, se lo ponía delante, y estas palabras no dejaba de repetir:

   –Echad una mirada a este ciego, que yo antes de aquí ponerme, levanté mi cabeza al Cielo, y ha dicho Dios que me quedé. Soy ciego de nacimiento, y en ganándome el jornal, soy feliz como el primero.

Entraban bastantes a la iglesia y ponían en su mano la moneda: unos, con Amor; otros, con desprecio. Ya llegó uno y le dijo:

   –Voy a cambiar de iglesia por no oír siempre este mismo romance –y le puso la moneda tan en contra de la caridad, que ésta cayó al suelo.

Intentó el ciego rastrear con su mano, porque él siguió andando, y unos zagalones que también iban a darle, se adelantaron y se la dieron, además de la que ellos tenían en su mano, a los que les dijo el ciego:

   –Aunque no veo con los ojos, he sentido el desprecio. ¡Qué Dios no lo haya visto, lo que a Él mismo Le ha hecho! Córreme un poco para atrás, si es que estoy en medio.

Ya empezaron a pararse, y unos cuantos dijeron:

   –Si somos de verdad cristianos, debemos poner remedio. Yo asigno tantas monedas. Si alguno de los que me está viendo quiere agregarse conmigo, ya éste vendrá a este templo como el que más tenga en este mundo embustero.

Desperté, oí:     

Este ciego que nació

ya siendo ciego,

amaba tanto a Dios,

que servicio le hacía ciego.

Antes de empezar la misa,

el ciego, solo en la iglesia,

a Dios compaña Le daba.

Luego se salía a la puerta

porque Dios se lo mandaba.

Así cogería el sustento

que sin trabajo le daban,

y el capital, intacto se les quedaba.

Dios lo mandaba a la puerta

cuando entraban los cristianos,

para que se conocieran

los que entraban disfrazados.

El que a Dios no amaba

y despreciaba al pordiosero,

nadie así lo esperaba.

Se bajaba de su coche

y sombrerazos le daban.

Los caballos conocían

el mal trato que les daba.

Cuando él cogía las bridas,

la carne les señalaba.

Más de un día lloró el cochero

por el trato que les daba

a los caballos corriendo.

Mal final tuvo este hombre

después que lo conocieron.

De los tres hechos, dos ganan

con el premio de este Cielo.

Si el poderoso ama a Dios,

Dios da a él, el premio, primero.

***

Libro 14 - Dios Manada en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C5

viernes, 25 de diciembre de 2020

“Yo no quiero a nadie”

En Sueño Profético decían:

Si no hablas, no aprenden. Y si no aprenden, tienen disculpa, aunque sepan lo que está bien o mal hecho.

Tú eres Portavoz de Dios, Lugar al que Dios da sus Palabras para que el que quiera las practique.

Se va a comparar el mismo hecho, y luego tú verás dónde debes acudir primero:

La Virgen va pidiendo vivienda para el Nacimiento del Hijo, que es Dios. Y otra mujer va también pidiendo donde dar a luz. ¿Tú dirás: “yo admito a otra mujer que también va a tener un hijo, y eso es lo mismo”?

Ahora, Dios Hombre va hablando, y otro hombre va hablando de Dios. ¿Tú dices: “yo oigo al hombre, no a Dios. O es que yo tengo que oír a Dios, si el hombre me va a hablar de Él”?

Ahora, los Discípulos piden para seguir caminando, llevando la Palabra de Dios. ¿Tú les niegas y les dices: “yo a otros les doy lo que a ellos les iba a dar”?

El que así actúe, lejos de Dios está. Y si está lejos, cuando diga ¡Dios mío!, esta voz no llegará.

Desperté, oí:

Si Dios no es lo primero,

di: “yo no quiero a nadie”.

Si otra cosa prefieres,

aunque sea por poco tiempo,

di: “yo no quiero a nadie”.

¡Qué tres cosas citan en Gloria

para que aprenda el que quiera!

La Madre de Dios y Virgen

pidiendo vivienda.

El mismo Dios hecho Hombre

habla para enseñar,

sin diferencia de clase ni sexo.      

Y los Discípulos,

mandados por el mismo Dios ,

y para ellos Dios y Maestro,

van donde Él los manda,

dando y recibiendo.

Si antes que a estos tres casos

piensas que a otros prefieres,

o con ellos, otros comparas,

di que a nadie quieres.

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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C1

jueves, 24 de diciembre de 2020

Al silencio forma escándalo

En Sueño Profético decían:

El Espíritu Santo actúa más cuando es llamado con confianza que cuando es llamado con dudas. Que a veces actúa llamado con dudas, pero ya no manda a Dios Gloria. Es, que Dios hace Presencia de Poder. Aquí es llamada con gran confianza, y de esta confianza salen los prodigios. Que esta confianza la da el Amor que tú a Dios Le pones cuando tienes que pedirle o cuando oyes su Nombre.

La confianza en Dios rompe las leyes del hombre.

Dijo uno:

Aquí puedes comprobar: silencio decir el hombre, y Dios escandalizar. Escandalizar con fuerza, no sólo para el Lugar que Dios ha elegido.

Dios nace en Belén, pero su Nacimiento es escandalizado para el mundo entero. Y ya el mundo es Belén.

Si esto se tiene oculto, nadie va a ese Niño a conocer. Y después que Lo conocen, cunden que ha nacido lo que tanto repetían los Profetas.

Desperté, oí:

Tiene que ser cundido, publicado y presentado, cuando Dios, en un Lugar,

haga Presencia.

El que se esconda para decir “Dios me habla”, no es cierto lo que dice.

Dios, al hacer Presencia, da fuerzas.

Da Luz y Sabiduría, que el hombre no podría llegar a ella si quisiera desmentir para callarla. Podrá formar calvario.

Pero Dios es Dios, y al silencio forma escándalo.

Ya están viendo Resurrección los que clavaron los clavos.

Ponte tú la penitencia, si el silencio has deseado, por haber querido ir a la contra de este Mando.

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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C6