domingo, 27 de mayo de 2012

El espíritu enferma con más facilidad que la carne

En Sueño Profético decían:

Son pocos los que conocen las enfermedades del espíritu. El espíritu enferma con más facilidad que la carne, y su curación no todos pueden hacerla. El hombre no se preocupa de esto. Esta curación puede hacerla todo el que tenga sano su espíritu. La materia puede curarla el alimento, medicamento o cirugía, cuando Dios diga “Sí”. El espíritu enfermo tiene que ser curado por espíritus que están cerca de Dios. En la materia Dios puede decir: “Sí, hágase su curación”, cuando Él quiera. Pero Dios no puede otorgarle la petición a un espíritu que no esté con Él. La curación del espíritu es más fácil y más difícil. La materia la puede curar uno que no ame a Dios, por ser este vivir corto. Pero el espíritu es eterno, y aquí tiene que ser curar y amar; curación que Dios concede con paso a la Eternidad, para que este mismo espíritu luego haga curaciones desde la Gloria. De estas curaciones y diagnósticos se habla poco y se sabe menos.

Desperté, oí:

El hombre no se ocupa del espíritu, aunque sabe que éste es el que le da movimiento a su carne.

El hombre alimenta su espíritu con lo que sabe que más daño le hace.

El espíritu se va enfermando de hacer lo que Dios no manda.

El espíritu enfermo, si no se cura, tiene continuación.

La carne enferma, si no se cura, tiene final, muerte del traje de lo que nunca muere.

El cuerpo de lo que nunca muere, tiene entierro, con cuido y sin cuido.

El hombre aquí se entrega, abandonando lo Eterno.

Cuida no enfermar tu espíritu, y ten Amor a curar al enfermo.

Al enfermo que se retira de Dios.


***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 116-117-118