jueves, 3 de mayo de 2012

El Perdón no quería cogerlo


En Sueño Profético hablaban de cómo aprender el que está al lado del que Dios Aquí lo trae.

Dijo Agustín de Mónica:

Éste aprende, se quita muchos defectos y peca menos achicando el pecado, y a más chico lo haga, mayor se lo hará ver la actuación del que Aquí viene traído por Dios.

Yo quité a pecadores tan sólo de contar los pecados que otro hacía y el pensar que después de hacerlo le venía a este que pecó y después, ya pecar no quería. De esto tengo para contar escenas grandiosas, que los mismos ya no pecadores las contaban con lágrimas de alegría, al ver lo fácil que era quitarse de pecar y ser por Dios abrazados.

¡Cuántos me hicieron llorar,
me agasajaron y me querían regalar
regalos de gran importancia!

Yo les hacía el desprecio
y quería que no se enfadaran.
Ya los dejaba contentos
diciéndo estas palabras:

Como veréis,
no me hace falta nada,
tengo dinero de sobra.
¿Quién puede decir
estas palabras?:

Tengo enseñanza de Tierra,
y de espíritu que no se acaba;
tengo arrobos, que a veces
quisiera que no pasaran,
aunque hicieran la fosa
y mi cuerpo lo enterraran.

Ni vosotros podéis oír
lo que yo oigo,
ni yo puedo decir este sentir
de espíritu que yo siento.

¡Qué regalo Dios me dio
cuando me llamó del Cielo!

De momento que Lo oí,
aunque yo lo estaba pidiendo,
no pude el prohibir
a mi lengua el silencio,
y dije a Dios el “sí”
en mi grande arrepentimiento.

Luego, cuando mis pecados
me venían a mi mente,
se me escapaba el "¡Dios mío,
yo merecía la muerte,
pero muerte con tu olvido!"

Desperté, oí:

¡Qué Poder el de este Dios,
que sin yo querer Perdón,
Perdón me llega del Cielo!

No sé que mejor palabra
yo diría desde este Reino.

Que queriendo yo el Perdón,
Perdón no quería cogerlo.

Que queriendo no pecar,
el Perdón tampoco quiero.

Entonces quería yo
el castigo de este Cielo.

Entonces no era vivir,
cuando a Dios ya fui queriendo.

Este “fui”, que Aquí se queda,
le faltan estas palabras:

Cuando tuve más Amor,
y en arrobo me llevaba,
fue cuando comprendí:
“pedir que me condenaran”.

Si amas como Dios quiere,
comprenderás las palabras.

No pidas que te condene.
Haz por oír la llamada.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 74-75-76