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viernes, 8 de mayo de 2026

Sí de Amor, Sí de Confianza y Sí de Perdón

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios. Decían:

Dios te deja que no Lo quieras, pero no que Le quites su Gloria. Dios te ama tanto, que te da aunque tú no Lo ames. Dios ama a todos igual, y deja que todos Lo amen en la misma cantidad. El hombre es el que no ama igual. El que mucho ama a Dios, éste Lo siente, Lo siente y Lo busca donde puedan hablarle de Él. Dios siempre ocupa un Lugar donde pueda comunicarse al hombre y el hombre vea que habla Él. Son innumerables las personas que Dios habló en ellas.

Dijo uno:

Cosas Sobrenaturales están constantemente pasando, pero el hombre no está enseñado a comprender estas Comunicaciones sencillas, y difíciles de comprender cuando el hombre se tapa los oídos.

¡Es pena tener que oír ofensas a aquel que diga: “Dios me habla”!

El hombre debería cambiar las ofensas, por inclinar las rodillas delante del que diga: “Dios Aquí me trae”. Éste que esto dijera será conocido en el momento que el hombre a Dios quiera ver.

El que Dios habita se conoce por su presencia, por su acción al Prójimo y por el sí de consuelo que da.

Desperté, oí:

Este Sí es el de Dios: Sí de Amor, Sí de Confianza y Sí de Perdón.

Del que Dios vive en él, si refieres su actuación al que a éste no conozca, ya sabe que Esto es de Dios.

El hombre no puede actuar igual que éste, ni con este Amor y esta entrega por salvar a pecadores de pecados que con Dios no pueden estar.

Si estudias al que repite Palabras dichas por Dios, verás como el que las dice no es él, las dice el mismo Dios.

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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C4 

domingo, 29 de marzo de 2026

Pídele a Dios el Perdón cuando ya no hagas pecados

En Sueño Profético decían:

Hay quien pide el Perdón para otro sabiendo que él no está perdonado. Hay quien ve su pecado en otro, y en él lo ve virtud. Hay quien cree que él sí, pero aquél no. Éste es hombre con mando, pero sin Amor a Dios, hombre que manda a materia y quiere mandar a Dios.

Un día, estando parados con el Maestro, llegaron dos y le dijeron:

   –Maestro, creemos que eres el Rey del Cielo, y que tu Reino lo tienes Allí, donde el hombre ya no tiene mando. Pero aquí en la Tierra no sabemos si tienes Poder para que un amigo nuestro se vaya perdonado, ya que ha hecho muchos pecados.

Pocas Palabras dijo el Maestro, pero en las pocas lo dijo todo:

   –Ve y di a tu amigo que venga, que las palabras que tú me estás diciendo para su Salvación no le hacen falta, por hace tiempo que no peca y no deja de llamar a mi Padre. Él no ha venido en mi busca por creerse aún sucio de pecado. Pero tú pecas, Me buscas y no eres para pedirme el Perdón. Tu mando quiere que Yo, Dios y Hombre, te obedezca en lo que mi Padre en Mí tiene despreciado, y en el porqué de mi bajar a la Tierra. Yo estoy en la Tierra para salvar al hombre del pecado.

Quedó el amigo con más llanto que este grande pecador, por servir el compañero para que Dios Hombre dijera Palabras que a él le daban sufrir, ya que era el Dios del Amor, y su grande sufrir era que el hombre pecara, y éste aún lo hacía.

Desperté, oí:

Este pecador, pecando busca al Maestro, para que diera el Perdón a uno que él lo tenía porque había pecado mucho.

Quería mandar en la Gloria y que el mismo Dios le sirviera.

Aquí te dan una Enseñanza de creer, amar y arrepentirse.

El amigo que pecó, siempre estaba diciendo: “¡Si yo no hubiera pecado tanto…! ¡Voy a ofrecerme al Maestro!”.

Para que Él me mandara donde nada fuera bueno, pero que yo le sirviera como Santiago o Pedro.

Cuando me refiere el trabajo que van haciendo, ¡entonces siento una pena, que siento ahogo en silencio!

El que estaba aún pecando, él se veía un hombre bueno.

El veía los pecados en el que hacía lo que él, aunque lo hubiera dejado.

Dios conoce al que pecó y al que aún sigue pecando, y el Perdón lo recibió el que ya no estaba pecando.

Pídele a Dios el Perdón cuando ya no hagas pecados, porque con pecado y Perdón, te quedas avergonzado.

Te quedas avergonzado y no sabes de este Dios.

Porque el mando del hombre es separación de Dios, cuando con Amor no mande.

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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7 

jueves, 7 de agosto de 2025

Todas estas Palabras llevan Amor, Perdón y Esperanza

En Sueño Profético decían:

Dios acompaña a los que van pidiendo que el nombre de Dios suba por encima de la montaña, pase los mares y sean cundidos estos Mensajes. Sean cundidos, poniendo el nombre de Dios delante.

Dijo uno:

Cada día que de Esto no sale nada en público, más se juntan las miradas cuando pasa el Instrumento. Unas, por querer saber. Y otras, por Amor al Cielo.

Hoy han visto muchas actuaciones del que tiene Dios dando ejemplo de Amor a Él, de Paz y de abrazar los sufrimientos.

Hoy no hay quien pueda presentar esta abundancia de Palabras dichas en la Gloria y con el Mando de que sean dichas sin miedo, por ser Dios su Divino Pregonero. Pregón de Dios, que si tienes Amor, este Amor te quita el sueño.

Desperté, oí:

De estas Palabras, dichas en canción, como su ritmo lleve Amor, tienen que decir: “Señor, que se oigan en todo el mundo”.

Todas estas Palabras llevan Amor, Perdón y Esperanza.

Todas estas Palabras hacen que la duda se le vaya al que quiera creer y lo atormenten las dudas satánicas.

Decían en la Gloria, que poniendo Amor, ya todo sobraba.

Que este Dios de las Palabras, hacía Imagen, te daba Vida y ya nada te hacía falta.

¡Qué pena tiene que ser abandonar el Lugar y luego morir sin él!

Esto ya es trueno en tormenta, que si viste relámpago, el trueno suena.

Pues aquí han visto de todo para poder justificar que Dios arroba su espíritu y le da Palabras para que queden escritas como éstas.

Todos los pasos que el Elegido da, antes ya han sido dichos a ella.

Unas veces en el Sueño. Otras, despierta. Pero sin voz y sin letras.

Es un sentir en el cuerpo, sin que participe ni la vista ni el oído, y sin ver hechos.

Al Poder que lleva al cuerpo, puedes llamarle vida con contrato, sin saber en la fecha que cumple.

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Libro 40 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C3 

lunes, 24 de febrero de 2025

Dios es Amor, Caridad, Humildad y Perdón

En Sueño Profético decían:

¿Qué contestación daría uno que no quisiera oír al que Dios habla en él, cuando le dijeran: “expón razones justificadas, y éstas expuestas delante del Comunicante”?

Se repetiría la escena como cuando vivió de Carne el que hoy habla en otra carne. Entonces, de todo el mal que Lo acusaban era, de que no era Dios, de que no tenía un Reino en otro mundo, de que no era Rey de la Tierra, de que no era mandado por el Padre, y de que como Dios es Amor, Caridad, Humildad y Perdón, había que matarlo.

¡Sí!, Dios quería y quiere al hombre. Pero el hombre responde a este Amor con indiferencia y mal trato al Lugar.

Vuelve la pregunta: ¿qué mal hacen las Palabras que dice este Lugar? –que  no dice, y que sí dice: “me dicen”–. Éstas mismas Palabras fueron dichas por el Padre en una materia, que a esta materia no Le decía el Padre: “Éste es mi Hijo”. El Padre dijo: “Es mi Hijo”, a la Carne que Él mandó que se hiciera con su Espíritu; Espíritu que con el Poder del Padre, hace a Dios Hombre, y ya es Dios el que habla en su misma Carne. Dios Padre queda Aquí, Y Dios Hijo que vive entre el hombre. Dios habla tres veces: antes de su Venida, en su Venida y después de su Venida. Este “después” será por todos los siglos, siglos in fin.

 

Desperté, oí:

 

¿Qué mal hacían los que Dios habló en ellos antes de su Venida?

¿Qué mal hizo Dios de Hombre, viviendo con el más humilde y ofreciendo la Gloria del Padre?

¿Y qué mal hace el que te enseña lo que Dios le dice: que si quieres, aprendes a amar, y Él te perdona?

Que para enseñarte a ti, Dios permite que a él desmientan.

A todo el que oiga la Palabra y diga: “me habla Dios”, tú no le cargues la cruz, que se la cargas a Dios.

Y no busques a un “Pilatos”, porque presentas a Dios.

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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Cierre de Libro

jueves, 26 de septiembre de 2024

Pecado y Perdón

En Sueño Profético hablaban hombres que habían pecado y después buscaron el perdón, y hoy están en la Gloria.

Dijo uno:

          – Yo busqué el perdón en un camino que pasé varias veces porque me llevaba al pecado. Pues allí, a aquel camino, fui un día con el propósito de hacer sepultura con mi llanto al pecado. Cuando esto hice ya había cambiado de amigos y me fui a otro trabajo, que tenía frontera con el pecado. Pues un día, después de estar pensando varios días si el perdón de Dios podía ser por mí alcanzado, cuando iba a buscar pecado oí al camino hablar con una voz que hacía temblar mi cuerpo y tenía que pararme, y yo le daba la razón. Era una voz de hombre, de hombre consolador para el que piense:

“Yo peco sin tener justificación. Es pecar por hacer daño, primero a Dios y después a mi familia, que si a mi hijo pequeño lo cambiaran de ropa paso sin conocerlo”.

Esto lo pensaba yo cuando pasaba el camino después de dejar el pecado, pues lo dejé por unos días y otra vez caí en pecado. Un día, antes de acabar el camino, tuve que volverme llorando. Era Agustín que hablaba a las quejas de mi llanto. Me dio la mano y me dijo:

          – Por mí ya estás levantado. Sigue con ese querer de no volver al pecado.

Ahora, Aquí, me doy cuenta de que ni habló ni me dio la mano. Fue mi remordimiento el que oyó al camino hablando, pero todo fue por este Dios cuando tú dejas el pecado.

Desperté, oí:

Este hombre hacía pecado por los que pecado hacían.

Pero estaba pecando y el pecado mal lo veía.

Se ponía en su pensamiento estas palabras:

          – Agustín, ven en mi ayuda. Que mi mujer y mis hijos por el pecado no sufran. Que si dejo de pecar me perdone mi familia. Yo te prometo venir al comienzo del camino para darte gracias a ti. Si esto me lo consigues nunca oiré pecado sin que alguno lo quite.

Pues llegaba casi al camino y, con su mirada en el Cielo, decía:

          – Agustín, tú conmigo.

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Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII - C1 

miércoles, 14 de agosto de 2024

Tienen que pedir perdón

En Sueño Profético hablaban de Dios y del hombre. Hablaban de Dios, en sus Grandezas y en sus espinas, en sus llagas y en sus Manos y Pies traspasados por el mando del que le servía a Satanás.

Hablaban de cómo comprendería Esto el hombre si primero no pusiera Amor y luego no lo dejaba en misterio. Que el mismo hombre se veda su comprensión y su entendimiento cuando piensa: “¿Por qué deja Dios que el hombre Lo clave y de sus sienes caigan gotas de sangre al romper su piel los pinchos?”

Dijo uno:

Dios sentía el dolor en su Carne igual que cualquier hombre con la diferencia de que el sufrir de su Espíritu era mayor que el sufrir de la carne por ver perderse a los hombres cuando dejaran la materia, cuando unos a otros se fueran enterrando, cuando Él diera el Mando a la muerte o a ellos la muerte les permitiera.

Hablaban de que el hombre no teme a Dios aunque en Él crea. No teme porque no cree que después de estar viviendo ahí, llega por fuerza la espera. El que ahí vive con Dios, Aquí tiene su presencia. El que ahí no quiere a Dios, Aquí jamás Lo encuentra, porque él eligió el sitio cuando estuvo con materia.

Desperté, oí:

¿Qué cuentas dará Aquí el que Esto detenga?

Que lo detienen para hacer crucifixión, aunque de distinta manera.

Por cada día que pase más se alargan la sentencia.

Por cada sufrir que den más larga será la cuenta.

Hombres que serán basura y para Dios hoy ya cuentan.

Tienen que pedir perdón, cada uno a su manera.

Y para unos les llegará, y para otros el perdón Arriba queda, porque Dios da su perdón si no Le clavas espinas.

Es mejor no haber nacido cuando Dios se comunica, pues muchos ganan la Gloria y a otros Dios se la quita.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII