miércoles, 9 de mayo de 2012

"EN EL FRUTO DE SUS OBRAS CONOCERÁS MIS PALABRAS"

En Sueño Profético decían:

¿Cómo no ve el hombre el Lugar que Dios ya habla, si a lo lejos ya se ve a Dios, en el camino que traza?

Dios, cuando se enfrenta con el hombre, actúa en el Lugar para que el hombre Lo vea, para que el hombre no pueda decir: “Esto no está claro”.
Dios, cuando actúa para enseñar, tiene que dejarse ver a través del Lugar.
Esto no es Dios que te hace ver su Gloria –premio que hace a quien Él quiere–, mayoría de veces sin poder justificar. Aquí justifican los Dictados dichos antes por Dios y dictados por espíritus de esta Gloria. Aquí tiene el hombre que aceptar o retirarse. Ahí él se retira, y Aquí Dios aparta: empacho primero que voluntario tuviste, dieta  imprescindible que viene. Dios irá haciendo lo que hizo, y por siglos sin fin verán el Lugar que sale su Palabra, que no es del hombre.

Cuando Dios da el nombre de Profeta, ven Sabiduría de Dios, Fuerza Divina, Iluminación de la Esencia del Padre que da el Hijo. Este hecho no puede faltar; Dios tiene que hablar en una carne, pero el hombre verá que es Palabra de Dios.

Desperté, oí:

El árbol lo justifica la fruta.

Sería de necios cortar racimos de uva y discutir no era viña.

Coger almendras diciendo es ciruelo.

Dios puso ese ejemplo para que el niño conociera el árbol.

Ejemplo claro que la intelectualidad del hombre quiere hacer oscuro.

Este es el estudio que tendría que hacer el hombre:

Si el árbol no tenía fruta, no dar cabida a las palabras “Dios me habla”.

Pero si tiene fruto y abundante, ¿por qué no hablar este Dios?

Ya que es Dueño de la Creación, de espíritu y materia.

Poder y Mando único.

Oye cuando Dios habla, coge el fruto y cuida el árbol.

Si coges el fruto sin conocer el árbol, nunca conocerás a Dios.

Siempre que diga un Lugar “Dios me dice y en mí habla”, en el fruto de sus obras conocerás mis Palabras.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 77-78-79