lunes, 4 de junio de 2012

La doncella que murió en grito y llanto

En Sueño Profético decían:

Si el mundo no tuviera pecados, Dios no dejaba el Infierno. Si el mundo hace pecados es porque a Dios no ama, y Dios le deja su sitio, que el mundo de pecado lo cuida, teniendo siempre lleno y agrandando el Infierno.

El pecado, por mucho que el hombre quiera disfrazarlo, es pecado. El pecado, pecado para Dios, es el mismo pecado, sin diferencia de pecador. Éste que hizo grave pecado, es el mismo pecador para Dios.

El hombre tiene al pecador en varias escalas, pero Dios, es una sola. Pecador que peca a sabiendas, no ama a Dios y vive a las órdenes de Luzbel.

El desnudismo es fuerza de los espíritus que en contra de Dios van. Éste, es pecado de escándalo, que llena de ira al que pecar no quiera; pecado que hace que peque el que pecar no pudiera. Este pecado te puede llevar a que hagas muchos pecados. Hay quien emplea el desnudismo diciendo que no es pecado, y hasta se atreve a llamar a Dios cuando el mal se le presenta. Éste se aumenta el pecado por vivir el desnudismo y querer que Dios venga a su lado.

Yo vi a una doncella que murió en grito y llanto. Practicaba el desnudismo, y cuando algo le ocurría, a Dios invocaba y cruzaba hasta las manos. Se le pasaba el sufrir y volvía a su vida de pecado. Pues ya le llegó la muerte, y fue un horror presenciarlo. Se daba puñetazos porque decía que el demonio venía a su lado. El suelo de su vivienda quedó con caras de endemoniados, que medio pueblo allí fue, y se quitaron pecados.

Desperté, oí:

Esta mujer, sus pecados,
nunca los quiso quitar.

Llamaba a Dios del Cielo,
y entonces pecaba más.

El demonio la tenía
como joyero que tiene
gran joya en su mercancía.

Pero Dios con su Poder
hace que la mercancía
le haga servicio a Él.

Todo el pueblo que la vio,
se quitó de hacer pecados,
y en Infierno quedó.

El Infierno Dios lo tiene
por el mundo pecador.
Si ese mundo no pecara,
Infierno no tiene Dios.          

Porque el dueño del Infierno
es el permitirlo Dios.

El día que el hombre quiera,
Dios le da la destrucción.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 224-225-226