lunes, 3 de septiembre de 2012

Puedes oír y no amar, pero no puedes amar y no querer oír

En Sueño Profético decían:

Antes de Dios vivir entre los hombres y como Hombre, no quiso que el hombre hubiera cometido atropello con el que Él se comunicó. Ya en su Vida Pública fue escándalo, pero a partir de entonces no es escándalo, es imperdonable.

Tienen el concepto que al que Dios le habla tienen que crucificar, maltratar y hacer que oiga toda clase de insultos, y luego, cuando muera –esta muerte creída ahí por el que no cree Aquí–, entonces hacer su falso llanto. Dios no es esto. Dios se comunica para que su Palabra esté siempre viva entre el hombre.

Despierta, oí:

El que a Dios amó, a Dios se acercó. Y el que fue pecador y creyó en Dios, éste lloró y a Dios buscó.

¡Ay de aquél que a Dios no quiera ni ame! Pero tenle más compasión al que “dice” que Lo ama y no quiere oír su Palabra.

Puedes oír y no amar, pero no puedes amar y no querer oír.

Ahórrate tus disculpas, porque Dios sabe lo que tú no hablas.

Si a Dios quieres engañar, no digas que en Dios crees.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 178-179