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miércoles, 21 de julio de 2021

Creer y no querer saber, no tiene Perdón

En Sueño Profético decían:

No digas “creo en Dios”, si no acudes donde di­cen que está hablando. Es mejor decir “no creo”, porque puede que un día quieras creer y busques donde te puedan decir: “Yo no creía, pero quería que de Dios me hablaran. Porque en mi cuerpo sentía algo que no me dejaba. Yo creo que fue el Amor, que cogió el sitio del creer y ya el creer me sobraba.”

Si sientes el Amor de Dios, no puedes vivir sin acudir donde está dando un Mensaje durante más de cuarenta años, todos los días. Dicen en la Gloria que el que no cree tiene poco pensar para perjudicar al que Dios tiene de Elegido para traerlo a su Gloria. Pero el que cree y no ama, busca caminos para desmentir y hacer daño.

Sigue un Discípulo de Dios Hijo:

El Maestro nos mandaba a que buscáramos pecadores que quisieran el Perdón, pero que no se atrevían a ponerse delante del Maestro por no merecerlo. Éstos amaban, y Dios el Perdón les daba. Pero los que creían y no busca­ban ni amaban, éstos no están en la Gloria.

Creer y no querer saber, no tiene Perdón. Pues este sitio tienen los que dicen que creen en Dios y sus Palabras desprecian. Que esto es lo que dicen la mayoría: “Yo creo en Dios, pero en nada que no sea de aquellos tiempos”.

Desperté, oí:

Este Arrobo era todo hablar de creer en Dios o de no creer.

Decían que era más pecado el creer y no acu­dir donde Dios da sus Palabras, que el no acu­dir por no creer.

Hacían muchas comparaciones, y ésta era una de ellas:

Si tu conoces el peligro y pones a otro, a sa­biendas de que lo matan, no es igual que no sa­ber ni creer que allí la muerte esperaba.

Pues piensa, decir “creo en Dios, pero no quie­ro saber nada”.

“Yo voy a misa y soy cristiano, y el Padre Nuestro no lo quito de mis labios”.

“Pero esto es de cuando Dios vivió. Con su muer­te todo acabó”.

“Yo creo, pero hoy no quiero saber nada”.

No dejes de pedir que esta Enseñanza sea a escala mundial.

Si sale lo que tanto avance tiene, ya tu mando será con fuerza, como el general cuando al cuartel entra.

Si tus palabras cumplieran, reinaría la Paz y el espíritu del mal en el cieno quedaría ente­rrado.

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C7

domingo, 4 de octubre de 2020

El no querer, no tiene disculpa

 En Sueño Profético hablaban de lo que es normal y de lo que está fuera de lo normal. Decían:

Este desinterés por estas Revelaciones Divinas, en este largo tiempo, no es normal. Lo normal no extraña y está admitido por el Reino de Dios.

Si Dios no hubiera anunciado su Nacimiento por los Profetas, habrían tenido disculpa los que no Lo siguieron. Pero el no querer, no tiene disculpa. Lo normal es normal para todos los hombres que aman a Dios y cumplen sus Palabras.

Se van a decir palabras para que sirvan de Enseñanza y queden en el pensamiento para cogerlas cuando hagan falta:

Es más normal que la gallina tape a los polluelos, aunque éstos estén alborotados, que los polluelos tapen a la gallina.

Es más normal que la madre tape al hijo de sus defectos, que el hijo tape a la madre.

Es más normal decir que hace frío en invierno que en verano.

Y ya verás normal, si amas a Dios por dentro, no de palabras, ir al Prójimo y que dejes la enseñanza. Enseñanza de provecho, dando, y quitando faltas, faltas que los retiran del Cielo.

Desperté, oí:

El hombre quiere poner normal

lo que está en contra del Cielo.

El hombre quiere cambiar

Palabras del Evangelio.

Ponían en la Gloria, normal,

lo que normal podía serlo.

Que normal es lo de Dios,

por poder todos hacerlo.

Le quitaban lo normal

a esto que está ocurriendo.

¡Tener esto en abandono,

tantos días,

tantos meses y tantos años!

Es normal que tengas sed

y vayas buscando venero.

Lo que no es normal

es que tengas sed

y el venero despreciarlo.

Es normal buscar a Dios

y acudir donde esté hablando.

Si te falta este normal,

ya vives lejos del Cielo.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C8

domingo, 15 de septiembre de 2019

Querer engañar a Dios es peor que no querer que exista Dios

En Sueño Profético decían:

¿Cómo puede el hombre que tenga este Caso cerca, no acudir a las Palabras que el Instrumento lleva, si en la segunda Palabra ya está viendo que no es ella?

¿Cómo pueden rezar el Padre Nuestro y pronunciar “venga a nosotros tu Reino”?

En el rudo es la ignorancia. En el culto es que a Dios en el rezo Le estás mintiendo. Porque si piensas en los años que todos los día Dios baja del Cielo este “Evangelio Diciendo”, al saberlo y no acudir, no reces el Padrenuestro. Esto es pedir a Dios Luz, darte Dios la Luz y tú cerrar los ojos como si Dios no te hubiera oído. Éste es pecado de desprecio, que es el peor de los pecados.

Desperté, oí:

Decían en el arrobo, que el desprecio, el hombre, no lo tenía por el peor de los pecados.

El desprecio a Dios es meditado, es sentido y desafiando.

Hay pecados grandes que no sabes cómo pasaron.

Pero el no querer saber lo que Dios a diario está diciendo, es pecado meditado.

Que si el que no acude, pudiera, dejaría mudo al Lugar que Dios le habla y enseña para que el hombre no pueda ni una palabra quitar ni reformar.

Querer engañar a Dios es peor que no querer que exista Dios.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C6

lunes, 3 de septiembre de 2012

Puedes oír y no amar, pero no puedes amar y no querer oír

En Sueño Profético decían:

Antes de Dios vivir entre los hombres y como Hombre, no quiso que el hombre hubiera cometido atropello con el que Él se comunicó. Ya en su Vida Pública fue escándalo, pero a partir de entonces no es escándalo, es imperdonable.

Tienen el concepto que al que Dios le habla tienen que crucificar, maltratar y hacer que oiga toda clase de insultos, y luego, cuando muera –esta muerte creída ahí por el que no cree Aquí–, entonces hacer su falso llanto. Dios no es esto. Dios se comunica para que su Palabra esté siempre viva entre el hombre.

Despierta, oí:

El que a Dios amó, a Dios se acercó. Y el que fue pecador y creyó en Dios, éste lloró y a Dios buscó.

¡Ay de aquél que a Dios no quiera ni ame! Pero tenle más compasión al que “dice” que Lo ama y no quiere oír su Palabra.

Puedes oír y no amar, pero no puedes amar y no querer oír.

Ahórrate tus disculpas, porque Dios sabe lo que tú no hablas.

Si a Dios quieres engañar, no digas que en Dios crees.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 178-179

sábado, 14 de abril de 2012

Tener y no querer, no admite lamento


En Sueño Profético decían:

Tener y no querer, no admite lamento.

Hay quien tiene y no quiere, y cuando le falta este “tiene”, entonces le ven lamento.

Dijo Felipe, el Discípulo del Maestro:

Íbamos un día con el Maestro y se acercaron dos mujeres, e hicieron al Maestro estas preguntas:

–Maestro, nosotras sabemos de Ti por uno que mucho Te oye, ¿esto es cumplir lo que tu Padre tiene mandado, o hay que oírte a Ti?

Dijo Dios, aunque veían a un Hombre:

–Venidse con nosotros, y a unos metros os daré la explicación con la Palabra y el hecho.

Ya, Maestro, Discípulos y mujeres continuaron andando. Los paró el pasar por una tubería que parecía de teja, y por un pequeño roto que tenía, había unos hombres bebiendo agua: esperaba uno, terminaba el otro con ansiedad, ya que la filtración era chica y sin fuerza.

Dijo el Maestro:

–Seguidme, y con pocas Palabras me comprenderéis.

Fuimos otra vez camino atrás, y un poco más abajo de donde nos pararon las mujeres, había una hermosa fuente con un gran brazo de agua, que sin sed te hacía que bebieras.

Dijo el Maestro cuando vio la exclamación que dieron, –esto al ver la fuente y haber estado en aquella gota, cuando a unos metros teníamos la abundancia–:

–Esta fuente es mi Palabra, y la gota es la Palabra en otros. Si estos caminantes saben que está aquí la fuente, no se agachan para aplacar su sed gota a gota, una vez que la fuente la tenían tan cerca. Éstos son los que cumplen la Palabra de mi Padre, pero si pasan por la fuente y no beben, y se paran a beber la gota, poca sed tenían. Esta parábola está comparada con no oír mi Palabra y oír al que Me oye, cuando éste pueda oírme a Mí.

Desperté, oí:

Dios Hijo les hace comprender, la diferencia que hay de la fuente y la gota.

Si estos mismos, antes pasan por la fuente, no beben y buscan la gota, no tienen sed.

Estas mujeres podían oír hablar al Maestro, pero se llenaban con las palabras de otros.

Esto no admitía el oírle el lamento de: ¡ya no tengo lo que quiero!

Éstas, después llorarían
por perder lo que tenían.

El que pudo ver a Dios,
y no quiso Ver ni Oír,
mal sitio le espera Aquí.

Y ya el que dice que ama,
y persigue su Palabra,
es peor que beber gota
y dejar fuente que caiga.

Las Palabras de Dios
son puro Amor y Enseñanza.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 74-75-76