sábado, 16 de marzo de 2013

El gran silencio acompaña al Elegido

En Sueño Profético decían:

Hay sufrimientos tan grandes,
que el silencio más los agranda,
pero no puedes ir diciéndolos.

Como el cojo, que pasa desapercibido
porque la pierna no le falta,
y nadie va diciendo de dónde viene la falta.

En cambio, el que tiene una pierna
y apoyado en muletas anda,
más veces oirá: “¡qué pena,
ya siempre con esa falta!”,
y le van dejando el sitio
y caridad le acompaña.

El sufrimiento del espíritu,
más sufres si a Dios más amas,
y más le guardas silencio,
y el sufrimiento lo agrandas.

Pero Dios lo va contando
cuando sufrimiento acaba.

Entonces ves la razón,
del sufrir, por qué guardaban.

Dijo uno:

El sufrimiento del espíritu en el Elegido,
si se fuera voceando,
a nadie le daría pena,
y quedaría desmentido.

Por eso, el gran silencio,
acompaña al Elegido,
y a veces este silencio
da respeto, da calor y sientes frío.

Desperté, oí:

Da respeto, porque ves
que sufrir lleva consigo,
y no quiere que se sepa
porque Dios es el testigo.

Y Él sabe cómo lo sufre,
y por quién silencio ha sido.

Luego, ya en el escándalo,
cuando el sufrir se ha ido,
ya el silencio
se convierte en comprender
y en él ser comprendido.

Todo es actuación de Dios,
que Dios manda al Elegido.


***


Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 4-5