jueves, 18 de julio de 2013

Esta Enseñanza tiene que ser acogida y aceptada sin protestas

En Sueño Profético enseñaban a ver con claridad lo de Dios y lo del hombre. Decían:

En todo lo que puedas hacer para derrotar a los demonios, ya estás al Mando de Dios. Aquí puedes también aplicar estas palabras:

“Dios da el ciento por uno, aunque tú no veas monedas que no sirven para alimentar al espíritu; y ten por seguro que Aquí tampoco entran”.

“Tú puedes calzar a uno, y Dios ya te está mandando la vida de tu hijo, que te lo daban por muerto. Esto es ciento por uno”.

“¿Qué valor tiene tu compra si la comparas con la vida de tu hijo?”.

Dijo el Mando de Dios, saliendo las Palabras de un espíritu que vive en su Gloria:

Cuando sean duras tus palabras, no pienses el reformarlas, porque ya de Aquí han salido. Tu dureza es obediencia a enseñar lo bien hecho, como es enseñado tu espíritu.

Esta Enseñanza tiene que ser acogida y aceptada sin protestas, y sí con preguntas que puedas agrandar la Enseñanza, para tú ir también enseñando sin secreto de dónde va la Enseñanza y sin ocultar al que la recibe.

Desperté, oí:

El que no deje todo por Mí, no está conmigo.

El que no está conmigo, está en contra de Mí.

Éste no acepta mi Enseñanza.

Y si no la acepta, mejor que no la nombre.

Porque al nombrarla puede hacer pecar.


Estas Palabras fueron dichas por Dios Hombre a unos que Le negaron lo que Él sabía que podían hacer.

Éstos, a Dios no servían ni en la Tierra ni cuando muriera su cuerpo.

Tú deja esta Enseñanza, dicha como Aquí la estás oyendo.

La del hombre es la que cambia cuando unos entran y los otros ya se han muerto en materia o en mando.

Quien no entienda estos Mensajes y pregone: “yo a Dios amo”, dice peor que maestro de niños preguntar a un campesino cómo a los niños enseñarlos.

Si Esto fuera del hombre, tendría graduación: primer grado, segundo grado y tercer grado.

Todo esto sobra aquí, por ser Dios el que está hablando.


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Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II - Pág. 134-135-136