martes, 10 de diciembre de 2013

Saber Eterno

En Sueño Profético decían:

El sabio más sabio deja de ser sabio si su sabiduría es apartada de Dios. Si su sabiduría sirve sólo para el hombre, ya no es sabio para Dios. Y si no es sabio para Dios, es distracción del hombre. El sabio que su saber lo pone antes que el de Dios, ya no es Sabio de los que Aquí Dios nombra Sabios y que ahí tuvieron Saber también de Aquí ya mandado, y esos mismos, hoy Aquí, manda Dios den el Dictado.

Dijo uno:

Yo, un día, iba por un camino, y me hicieron pararme dos que eran sabios por su saber que dentro tenían, que era inteligencia que luego todos veíamos, y unos aprendíamos más, y otros quedaban fríos sin aprecio a lo que habían oído. Dependía de su vivir, de sus grandes conocimientos.

Iban estos dos hablando, y el que más profesor parecía –por su presencia y sus palabras pesadas y medidas–, se paró, y al que sí era Sabio pero no lo parecía, le dijo:

   ―Yo creí que mi saber era grande, pero por primera vez lo he visto chico, tan chico que el avergonzarme se me nota sin decirlo.

Los dos tenían sufrir. Uno consuelo sentía cuando miraba al Cielo, y más Saber recibía, y ya tenía Saber y por Sabio lo tenía el que sabio se creía y saber practicaba sin Sabiduría de Arriba. A más quería saber, más torpeza le venía.

Desperté, oí:

Era sabio de saber,
del saber que ahí se queda.

Era un saber que sabes
cuando vives con materia.

Era el saber que el hombre
ahí más paga en la Tierra.

Y este mismo saber,
de Sabiduría se aleja.

El hombre que iba viviendo
la Sabiduría de Dios,
porque creía en lo Eterno,
le hizo que meditara
en el Saber de lo Eterno.

Cuando el sabio de la Tierra
piensa en lo que le habla el del Cielo,
es cuando siente vergüenza
y aborrece su sabiendo.

El saber que tiene el hombre,
si no es Saber Eterno,
es saber que se marchita,
que a otros les va sirviendo,
pero ninguno entra Arriba.

Aprende a conocer
saber o Sabiduría.

Que Sabiduría da Dios
al que Amor a Él le envía.


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 12-13