En Sueño Profético decían:
Dijo Jesús en uno de sus Sermones, para que el que quisiera, siguiera su Enseñanza:
“Hay quien lleva Paz, hay quien la busca; y hay quien quita la Paz de éste, y la Paz retira. El que crea y ame al Hijo del Hombre, se notará por la Paz que dé y deje. Los espíritus de mi Gloria no pueden estar donde la Paz de mi Padre no viven. Yo he bajado a la Tierra para apartar a los espíritus malos de los que llaman a mi Padre; para enseñar a conocer a los que se visten de corderos y su carne es de lobo. Si adoran a mi Padre y su presencia inquieta, no adoran a mi Padre, adoran a quien les manda que roben mi Paz, y ya están en mi contra”.
Y siguió el Maestro dando razones, enseñando y perdonando.
Desperté, oí:
Dando razones para todos y enseñando. Que ya, esta Enseñanza la cogía el que quería seguirlo.
Una vez que Lo seguían, ya le pedía Perdón el que pecó antes de conocerlo.
El que se sentía perdonado, formaba guerra con el que no quería oír sus Palabras.
Y la Paz llevaba como encomienda de Dios Hombre.
No hay creencia mayor de que a Dios amas, que no olvides las últimas Palabras que Dios dejó a los hombres:
“Amaos como yo os amo. Si así lo hicierais, notaríais mi Paz, porque mi Paz os dejo”.
Si esto pensaran los hombres, tendrían a Dios siempre en Presencia, pero en Presencia con Cuerpo.
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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C8
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