En Sueño Profético hablaban de este Amor. Amor que Dios quiere para todos, porque todos, sus hijos son. Pero todos a Dios no quieren, y Dios retira su Amor, porque el Amor de Dios no puede ser obligado, vendido ni comprado.
Dijo uno:
Este Amor se compara con las monedas de hacer el bien. Que estas monedas salen de la Gloria y entran en la Gloria. Salen con las Palabras de Dios. Y entran con tus obras. Y estas obras van repartiendo Glorias para el espíritu y alimento para el cuerpo.
Sin este Amor vives la vida del hombre, pero no la vida de Dios. Este Amor sabe valorarlo el que está cerca del Elegido, y no hace nada sin preguntárselo, hechos o dichos.
Tu vida en el Prójimo y tu sufrir en silencio, Dios te lo premia, y más grandes dará otros premios.
El milagro de la Piel de Cordero, presentando Agua Divina, al que lo vea le dará alegría, miedo y arrepentimiento.
Desperté, oí:
Arrepentimiento cuando piensen: “Yo pude ayudar a cundir estas Palabras, que el oírlas puede quitar de pecar”.
Decían que el Amor a Dios no se podía comprar con dinero de la Tierra.
Que lo compraban las obras, que es la moneda del Cielo.
El que aquí no vea Poder de Dios, no gastes palabras con él, porque no hay Amor.
Que el Amor es el intérprete de las Palabras de Dios.
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Libro 40 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C6
Amén 🙏🙏🙏
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