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jueves, 28 de mayo de 2015

El remedio del Cielo

En Sueño Profético se oía:

¡Señor, manda el remedio del Cielo,
que en la Tierra no lo tienen!

¡Y si Tú mandas remedio,
remedio tienen!

¡Señor, Te pedimos por lo justo,
que Tú quieres que pidamos!

¡Señor, Te rogamos por los vivos,
que el sufrir puedan llevarlo
sin apartarse de Ti!

¡Señor, que la oración sea dicha
poniendo todo en tus Manos,
sin apartarse de Ti!

Esta es la Gloria de Dios,
donde no existe la muerte
en el que vieron morir.

Donde entra el que el espíritu
a su cuerpo le mandó.

El que todo a Dios pedía
y aceptaba su “Sí” o su “No”.

Porque a Dios dejaba de Dueño
de lo que Dios le mandó.

Desperté, oí:


¡Qué confianza que da
la oración dicha en el Cielo,
que aquí vuelven a dictar!:

¡Señor, manda el remedio del Cielo,
que en la Tierra no lo tienen!

¡Y si Tú mandas remedio,
remedio tienen!

¡Señor, Te pedimos por lo justo,
que Tú quieres que pidamos!

¡Señor, Te rogamos por los vivos,
que el sufrir puedan llevarlo
sin apartarse de Ti!

¡Señor, que la oración sea dicha
poniendo todo en tus Manos,
sin apartarse de Ti!

Si esta oración es sentida,
cuenta que vienes Aquí.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Cierre del libro

martes, 15 de abril de 2014

Hay quien llama a Dios en su último remedio

En Sueño Profético decían:

Hay quien llama a Dios
en su último remedio,
y hay quien dice: “Señor ven
en la Paz y en el silencio”,
sin querer tan sólo amar.

Éstas son dos maneras
distintas de comparar.

Hay quien piensa:
“Tengo que buscar a Dios,
pero tengo gran temor,
si no me perdonará”.

Aquí sigue Magdalena:

A mí me vino esté pensar
después de que me presenté al Maestro,
pero en mi grande ansiedad
de quitarle el sufrimiento
al que me iba a perdonar.

No pensé en los pecados
que hice en mi vida atrás.
En cambio, cuando me dio su Perdón,
y un Perdón sin preguntar,
fue cuando pensé el valor
tan grande que da el amar;
fue cuando sentí vergüenza
sin poderla sujetar,
fue cuando salían de mis ojos
lágrimas con ansiedad.

Yo creo que fue su Amor
y la forma de perdonar,
lo que a mí me hizo sentir
el valor de ir al Maestro a buscar.

Si yo antes pienso,
como después fue el pensar,
seguro que no me encuentro
en la Gloria “perdoná”.

Desperté, oí:

Son dos formas diferentes
de pecar y buscar a Dios.

Si el Amor va rebosando,
sabes que alcanzas Perdón.

Si te dejas los pecados
y después buscas a Dios,
ya Dios hará que tus fuerzas
sólo piensen en el Perdón.

Si empiezas a pensar
todo lo que hiciste a Dios,
te vendrá lucha de espíritu,
de un sí y muchos “nos”.

Si a Dios no Le hiciste mal,
te presenta la oración
y tu forma de actuar.

Y si fuiste pecador
como fue la Magdalena,
si pides un grande Amor,
Dios fijo que a Gloria te lleva.

Después te vendrá el llorar,
como llegó a Magdalena.

MAGDALENA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 63-64-65

sábado, 10 de diciembre de 2011

Llantos sin remedio - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 282-283-284


En Sueño Profético hablaban de tener y dejar, y de desear por no tener. Decían:

Hay quien le da valor
a lo que valor no tiene.

Éstos son hombres
que aprendieron lo que vieron,
sin saber clasificar:
esto es malo y esto es bueno.

Hombres de pensar sin Dios,
por tener a Dios en desprecio,
por creer que Dios se fue
y que ya no sigue viendo.

El que tenga este pensar,
bien lejos vive del Cielo.

Hay cosas que ya las lloras
cuando no tienen remedio,
cuando el llanto ya no llega,
por estar oídos lejos.

Dijo una mujer:

Yo vi llantos de llorar
por haber tenido desprecio.

Despreciaron a Dios Hombre,
porque vieron a un Hombre Bueno.
Despreciaron a la Madre,
que fue nombrada del Cielo.
A José lo insultaban,
porque era carpintero.

¡Cuántos hablan de Dios
cuando no lo estaban viendo,
cuando se veían corrillos diciendo:
Yo ya no quiero esta vida,
sin ver ya más al Maestro!

¡Cuántos lloraban su llanto,
sin oírlos en el Cielo!

Toda mi familia estaba
en adoración al Maestro.

Mi padre no pasaba día
sin enterarse
dónde estaba el Maestro.

Y como la faena se achicara,
él iba en busca de sus Palabras.

Mi Madre con una prima,
que vivían como hermanas,
cogían a sus chiquillos
y a casa de María se encaminaban.

Cuando volvían,
ya seguía su faena.

Yo que era la mayor,
con los chiquillos jugaba,
y alegría vivíamos todos.

Cuando mataron la Carne
y el Cuerpo ya no lo vieron,
lloraban un llanto triste,
un llanto pero a sabiendas
que ya no oirían su Eco.

Desperté, oí:

Estos llantos eran tristes,
sin fuerza porque no amaron.

Eran llantos sin remedio,
porque no quisieron ser
amigos del Rey del Cielo.

Él ofrecía su Gloria
a cambio de un “sí, yo quiero”.

El hombre no quiso el bien,
porque al bien hay que quererlo
sólo por Amor a Dios,
y ya irás aprendiendo
lo del hombre o lo de Dios.

Lo del hombre hay que quererlo
como cosa temporal.

Y lo que es duradero,
poner en primer lugar.

Si no te enseñaron bien,
de mayor coge otra escuela,
cuando sepas distinguir
el valor de la moneda.

Porque no tiene disculpa
el que de mayor no aprenda.

Dios enseña con Amor,
para que todos comprendan.

Que tu llanto sea de Amor,
sin que medie la conciencia.


***