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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Corona y resplandor

En Sueño Profético decían:

Verás cuando actúa Dios siempre que tú quieras verlo. Harás las cosas mal si a Dios no le pides consejo. Si a Dios le haces tu pregunta, de lo que tú crees malo o bueno, ten gran seguridad de que todo estará bien hecho, porque al preguntar te estaba Dios respondiendo en tu forma de actuar.

Dijo uno:

Hay quien actúa desafiando y hay quien responde aplacando. Hay quien lleva su sufrir en silencio y escondiendo el llanto, y hay a quien le empuja el sufrimiento para que gritos vaya dando. Pues éste tendrá doble sufrimiento porque la Paz va achicando el sufrimiento. En los mismos pasos que éste da, ves que el cuerpo va tirando los pies adelante y el cuerpo hacia atrás con el sufrimiento arrastrando.

Pero tú pide consejo, ya que puedes, al que Dios está enseñando para que te enseñe a conocer a los espíritus que dan sufrimiento y empujan al pecado, y a los que son de Dios. Que éstos te irán quitando el sufrimiento con las actuaciones de Dios y tú quitarás del pecado al que está pecando por olvidarse de Dios.

Desperté, oí:

Busca en el sufrimiento a Dios y dejarás chico al sufrimiento.

Pues el sufrimiento de esa vida es como noria a la que te subes y pronto dejas.

Y si te pegas a Dios, Él ya te quitará sufrimientos con el consejo que te diera.

Hay a quien le sirve el sufrimiento para que, después, Dios diga:

Me sirves para seguir el camino que Yo diga. Me sirves para que oigas: “Ese es por Dios elegido”.

El sufrimiento con Dios es corona o resplandor.

Que la corona es del hombre y el resplandor es de Dios.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 2 de enero de 2024

¡Resplandor por todo el mundo!

 En Sueño Profético decían:

Presentando estos Escritos pierde la Gloria el que quiera desmentirlos. Esto no es lengua que habla, aunque hable lo que vea. Esto no es decir “en sueños he visto” y cuente lo que se acuerde o invente. Esto es presentar el plano del edificio ya hecho, en manos del arquitecto. El edificio defiende el plano, y este plano te dice: “Yo he mandado cómo hacer el edificio”. Esto nadie podría negarlo, ni el plano ni el edificio. Porque las dos cosas podrían ser presentadas. Si no tienes justificantes es más admitida la duda. Pero aquí tienes los Planos Divinos, y la entrega al Prójimo es el edificio.

Dijo uno:

A estos Escritos dictados en la Gloria nadie puede quitarles el nombre de “Sueños Proféticos”, y nadie puede decir que a él le pasa igual. Estos Escritos presentan temas del espíritu con cuerpo y del espíritu sin cuerpo, y cuentan hechos que vivieron, para que el hombre los coja de Enseñanza.

Desperté, oí:

Nadie puede decir que estos Mensajes no son dictados en el Reino de Dios.

Teólogos y Ministros de Dios deberían dedicar su tiempo a que Esto fuera como el sol:

¡Resplandor por todo el mundo!

Comparaban esta Verdad con edificio hecho y planos en manos del arquitecto.

Que el plano justificaba, y el edificio daba silencio.

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Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C5

martes, 18 de julio de 2017

El resplandor de Mis Palabras

En Sueño Profético decían:

Al que Dios le da sus Palabras, hace el uso de ellas que el Espíritu de Dios le manda. Si así no fuera, nada quedaría con la claridad que aquí queda.

Estas Palabras son para todos, pero todos no presentan el mismo Amor ni la misma Obediencia.

Dijo uno:

Hay quien está oyendo al que Dios manda y, si no de palabras, en secreto, no está aceptando lo que está oyendo y viendo.

Cuando se acepta pensando en Dios, tu espíritu lo escribe en tu cara, aunque las letras no estén claras.

Dios Hombre, llamado por sus Discípulos como Maestro, les enseñó cómo y dónde tenían que decir las Palabras que Él les daba, para que el que quisiera, aprendiera y practicara. Había familias que formaban la guerra cuando oían: “esto dice el Maestro”.

Desperté, oí:

Siendo los zapatos para los pies, no se pueden poner todos los pies los mismos zapatos.

Esto no se puede remediar.

Pero el hombre, sí podría remediar que no hubiera un hombre que el Mando de Dios no lo entendiera.

En una empresa, no puede hacer el más listo lo que el torpe hace.

Pero el comprender la Palabra de Dios, no tiene diferencia de clases.

El que más quiera servir a Dios, más entiende el Mensaje.

Estas Palabras que aquí están, fueron dichas por Dios Hombre a sus Discípulos:

“Os costará más trabajo hablarle a diez que duden de mi Presencia, que a cien que en Mí crean”.

“Guardad silencio donde Yo os diga que no están preparados para oír mis Palabras”.

“Mis Palabras tienen que oírlas con el resplandor que mi Padre pone en Mí”.

“Que este resplandor es el Amor, que no puede ocultarse
”.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C4

martes, 4 de febrero de 2014

Luz y Resplandor

En Sueño Profético decían:

Si la Palabra de Dios se dijera en silencio y ocultándola, Dios no podía dejar Infierno, sería un Dios de engaño, y ya no era este Dios que hay en el Cielo.

Si Dios hablara y dijera “guarda en secreto mi enseñanza”, ¿cómo llegaría a otros esta Divina Enseñanza?, ¿cómo Dios los juzgaría después de que dejaran ese mundo y Aquí a Él se presentaran?

Si Dios vedara su Gloria, ocultando su Enseñanza, sólo vivían Aquí una docena de hombres, los que fueron Elegidos en cada siglo pasado. Esto no sería un Dios que tan sólo en Poder domina Cielo y Tierra, y las aguas de los mares se cuadran a su Presencia.

Si Dios hablara a unos hombres y sólo para esos fuera, ya tendría otro nombre, ya sería hombre de Tierra.

Tan sólo este comparar, cuando llegue a tu conciencia, debes de hacer un pensar y hacer caer en la cuenta que Dios el que trae a su Gloria es para que el mundo lo sepa, es para cundir y cundir, y que coja la Enseñanza el que Aquí quiera venir.

Es pecado y bien grave, decirle al que Aquí viene que las Palabras las calle; que no viene, que lo traen, que él se ofreció a Dios aceptando el sufrimiento y buscando al pecador. Éste es el ofrecer que no ve el que no ama, por a Dios nunca querer.

Desperté, oí:

Amando y queriendo estar con Dios,
Dios te da su Palabra.

Te la da y ya tu Amor
la tiene que divulgar.

¡Qué Palabra más bien dicha
y qué Fuerza de Dios tiene!

Si la Palabra de Dios
se dijera en silencio y ocultándola,
Dios no podía dejar Infierno.

Sería un Dios de engaño,
y ya no era este Dios que hay en el Cielo.

Es la Palabra de Dios
siempre dicha en Pregoneros.

Que si callan la Palabra,
Pregón se queda en silencio.

Si el hombre hablara de Dios,
escondido en los rincones,
ya no era Portavoz,
era parte del demonio,
diabólico, brujería,
suciedad que deja Dios.

Dios, cuando da su Palabra,
lleva Luz y Resplandor,
para que el que quiera la vea
como la Luna y el Sol.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 123-124-125

viernes, 9 de septiembre de 2011

Padres e hijos en oración: Dios rebaño y resplandor - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 190-191-192


En Sueño Profético vi un arroyo, y una chiquilla guardaba unas cabras. Ésta se ponía algunas veces de rodillas, y con la vista al Cielo trataba que Dios la oyera para contarle sus penas, penas que nadie comprendería como no amara sin descanso a Dios.

Dijo una mujer:

Esta niña sufre un sufrir que no es conocido en niños de esta edad. Esta niña oye insultos hacia Dios de sus padres, y ella, mientras pastan las cabras, pide a Dios que sus padres amen al mismo que ella ama.

Estando esta mujer explicando esto, vino un niño –más chico que ella– con un buen rebaño de ovejas, y dijo la niña poniéndose la mano en los ojos:

“Muchos días viene, y con el Sol que trae, me quema. Cuando me quito la mano de los ojos, ya no lo veo; quiero ponerme de pie, y no puedo; y quiero gritar para que acudan otros pastores, y me quedo sin habla. Siempre me dice igual: “No cuentes esto en tu casa, pues no te dejarían venir, y tú tienes que ver este Sol para que en tu casa se quiten las tinieblas y se salven sus espíritus”. Yo ya quedo con mucha alegría, y cuando me recojo, ya estoy deseando venir otra vez, y mis cabras corren apisonando la hierba, haciendo que yo me canse”.

Desperté, oí:

La oración del niño puede
quitar a mayores que se condenen.

Ella miraba al Cielo
implorando protección,
y Él ya estaba allí.

Dios se le hacía visible
en forma que ella lo comprendiera.

Lo comprendiera
y pudiera explicarlo.

A ella le quemaba el Sol
que Él traía a su lado.

Que Él no traía Sol,
que el Sol era su contacto.

Esta niña hacía oración,
y Dios Niño y con rebaño
iba a juntarse con ella,
para darle su contacto,
que llevaría a los padres
en tinieblas y en pecado.

Los ruegos que el niño hace,
sirven siempre para los padres.

Es de más agrado a Dios,
que rueguen juntos los dos;
que los hijos nunca vean
a los padres de quimera,
de quimera en contra de Dios.

Padres e hijos en oración:
Dios rebaño y resplandor.


***