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lunes, 28 de septiembre de 2020

Si el pastor junta un gran rebaño, debe cuidarlo

En Sueño Profético decían:

Dios arrojó del Templo, no al que fue a buscarlo queriendo estar con Él en el Templo. Si Dios busca al pecador, ¿cómo le va a medir el tiempo al que va a su Casa? ¡Si deberían estar las puertas abiertas, noche y día, si el hombre a Dios amara!

Dijo uno:

El que está al servicio de Dios, tiene que acercar a Dios con su vivir, con sus hechos y sus palabras. Que al estar al servicio de Él, tiene que pensar: “Esto a Dios no Le agrada”.

Que pongan horas distintas para “carne que unen” (ceremonia sagrada) Y después, el que quiera, que acuda a la misa (celebración del Cuerpo de Dios Hijo y su Sangre, que el hombre, con los clavos en su Cuerpo, hace que brotes salgan de Sangre)

Desperté, oí:

Va el arrobo, a que si el pastor junta un gran rebaño, debe cuidarlo para que busquen al pastor y crezca el rebaño.

Estas Enseñanzas son para que el que Dios Aquí trae no dé respuesta equivocada.

El que quiere, aprende y va dando Enseñanza.

El empiezo del Mensaje, Dios manda que sea dictado, para que el hombre vea que el Instrumento da palabras y consejo porque antes a él se lo han dado.

Esta Enseñanza sea dicha al que ya se está enseñando.

Y que acepte que esto es dicho en la Gloria de Dios Padre y de Dios Hijo, donde están los ángeles y los santos.

Que los santos son cuerpos que vivieron adorando este Reino Prometido.

A unos, no los dejó Dios que pidieran el Perdón.

A otros, los hace santos el llanto y el arrepentimiento de no querer haberlo ofendido tanto.

Si tienes arrepentimiento, Dios lo sabe, y te contesta en silencio.

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C4

martes, 27 de agosto de 2019

Rebaño sin pastor

En Sueño Profético decían:

No puede ser rebaño sin pastor. Si el rebaño es bueno y el pastor no lo guía, al rebaño lo verás por varios sitios hecho rebaños pequeños, sin acudir al sitio de donde salieron, que no les faltaba el cuido ni el alimento. Al no tener pastor, ya no viven los corderos: unos morirán de frío, otros bajaran el cerro con el balar tembloroso por que no ven al pastor, y la lana de sus cuerpos la rozarán, sin el rebaño, por las duras piedras de los cerros.

Dijo uno:

Si tiene valor ser pastor de corderos, piensa ser pastor para traer a la Gloria a todos los corderos que se fueron del rebaño de Dios.

Desperté, oí:

Comparaban en la Gloria al pastor de los corderos con el pastor para acarrear al Cielo.

Dios Hombre es el primero que forma rebaño cuando baja del Cielo.

Busca al hombre y le da calor por el frío que su espíritu vivió.

Y ya sigue en el rebaño defendiendo al pastor y buscando por caminos al que está lejos de Dios.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C1

martes, 18 de marzo de 2014

Pastor, Rebaño y Corderos

En Sueño Profético decían:

Para amar a Dios no hace falta ser culto, tener títulos o tener un gran talento.

Se van a oír palabras que hace siglos las dijeron, de este pastor que habla, que de la montaña pasó al Cielo.

Se vio un cerro, y un cordón de corderos lo iban subiendo, pero iban tan juntos que más que animales parecían algo que el hombre ponía para separar el terreno.

Ya siguió el pastor:

Yo viví el tiempo que pise Tierra tan lleno de Dios, que este Nombre, ya en mis labios, yo creo que lo conocían mis corderos. Porque ellos, en la Paz que vivían, a Dios llevaban por dentro.

Un día se me acercaron unos hombres de cultura, y su presencia agradaba. Estas palabras yo oí:

   –¿No se cansará este hombre de esta vida tan poco movida y tan igual?

Al llegar, las mismas palabras me dijeron, y ellos dan el contestar: “Este hombre nos hizo cerrar el libro que dentro de la cabeza nos dejaron los estudios”.

   –Yo no me puedo cansar de estar viendo noche y día al cordero, que fue el único animal que Dios se hace Pastor de ellos. Esto en el comparar, porque mansos los ve y buenos, y al hombre nos pone en su lugar. Y Él sufre cuando alguno del Rebaño ve que se ha ido o se va. Podría tirarles la piedra y dejarlos muertos, pero entonces sufría más. ¡Si soy yo estiércol sucio, y cuando les tiro, nunca les tiro a dar! Y si alguna vez les doy, mis ojos lágrimas dan, y yo mismo me ofendo sin merecer este lugar.

Desperté, oí:

Este pastor ama tanto,
que ve en los corderos:
Nacimiento, Crucifixión y Resurrección.

Vive la última palabra
y está lleno de Dios.

Él pensaba: “Si Dios se nombra
Pastor de los hombres
y al cordero de símbolo pone,
yo soy pastor con su Nombre”.

“Y al rebaño me tiene delante
para que tenga presente:
Pastor y hombres”.

Pastor, Rebaño y Corderos
fue el nombre que Dios puso
para no perder el Cielo.


***

Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria, Que Enseñen - Tomo III - Pág. 199-200-201

sábado, 5 de enero de 2013

El Rebaño de Dios


En Sueño Profético decían:

Dios, Pastor de un rebaño 
donde pocos conocen al Dueño, 
que los pocos que Lo conocen 
sufren por ver que los corderos 
se apartan del Pastor 
dándoles el Pasto Eterno. 

En este rebaño, 
es el Pastor el que busca, 
por estar corderos sanos. 

Ya, cuando enfermos se encuentran, 
porque ellos se enfermaron 
y quisieron seguir enfermos, 
jamás Dios les dice Palabra 
para que fueran curados; 
jamás los quita del filo 
aunque altura tuviera el tajo. 

Este rebaño lo hizo su Pastor 
a la vez que hizo el sembrado. 
Les hizo día con sol, 
les hizo días nublados, 
mandó que cayera la lluvia, 
los mares dejó parados 
sin que salieran del sitio 
que Dios tenía preparado. 

Todo esto hizo Dios 
y regaló a su rebaño. 

Luego mandó que la noche 
cubriera todo el rebaño, 
aunque dejara la noche 
sitios con sol alumbrando 
para que nunca quedara 
durmiendo todo el rebaño. 

Este Pastor se ocupó 
de que todos sus corderos 
conocieran al Pastor, 
de que todos no murieran, 
para seguir el rebaño 
viviendo la Vida Eterna. 

Cuando todo terminó 
a la vista de cualquiera, 
se quedó en su mismo Mundo, 
que es el Cielo y es la Tierra. 

Luego quiso que el rebaño 
todos juntos ya lo vieran, 
pero unos no querían, 
otros morían de pena, 
y Dios llega a su rebaño 
bajando de Cielo a Tierra.

Desperté, oí:

Son pura Divinidad 
las Palabras de este Arrobo, 
que sólo espíritu se lleva.

Se lleva porque Dios trae 
espíritu sin materia.

Luego manda que se cunda 
al rebaño de la Tierra.

Pero jamás quitará 
del rebaño a aquel que quiera 
vivir sin pastorear.

Sin pastorear el Pasto 
que Dios a todos les da.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pag. 71-72

viernes, 9 de septiembre de 2011

Padres e hijos en oración: Dios rebaño y resplandor - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 190-191-192


En Sueño Profético vi un arroyo, y una chiquilla guardaba unas cabras. Ésta se ponía algunas veces de rodillas, y con la vista al Cielo trataba que Dios la oyera para contarle sus penas, penas que nadie comprendería como no amara sin descanso a Dios.

Dijo una mujer:

Esta niña sufre un sufrir que no es conocido en niños de esta edad. Esta niña oye insultos hacia Dios de sus padres, y ella, mientras pastan las cabras, pide a Dios que sus padres amen al mismo que ella ama.

Estando esta mujer explicando esto, vino un niño –más chico que ella– con un buen rebaño de ovejas, y dijo la niña poniéndose la mano en los ojos:

“Muchos días viene, y con el Sol que trae, me quema. Cuando me quito la mano de los ojos, ya no lo veo; quiero ponerme de pie, y no puedo; y quiero gritar para que acudan otros pastores, y me quedo sin habla. Siempre me dice igual: “No cuentes esto en tu casa, pues no te dejarían venir, y tú tienes que ver este Sol para que en tu casa se quiten las tinieblas y se salven sus espíritus”. Yo ya quedo con mucha alegría, y cuando me recojo, ya estoy deseando venir otra vez, y mis cabras corren apisonando la hierba, haciendo que yo me canse”.

Desperté, oí:

La oración del niño puede
quitar a mayores que se condenen.

Ella miraba al Cielo
implorando protección,
y Él ya estaba allí.

Dios se le hacía visible
en forma que ella lo comprendiera.

Lo comprendiera
y pudiera explicarlo.

A ella le quemaba el Sol
que Él traía a su lado.

Que Él no traía Sol,
que el Sol era su contacto.

Esta niña hacía oración,
y Dios Niño y con rebaño
iba a juntarse con ella,
para darle su contacto,
que llevaría a los padres
en tinieblas y en pecado.

Los ruegos que el niño hace,
sirven siempre para los padres.

Es de más agrado a Dios,
que rueguen juntos los dos;
que los hijos nunca vean
a los padres de quimera,
de quimera en contra de Dios.

Padres e hijos en oración:
Dios rebaño y resplandor.


***