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miércoles, 8 de noviembre de 2023

Tu mando es el que vale

En Sueño Profético decían:

Tu Poder no es poder del hombre, tu Poder es Poder del Cielo. Que este Poder Dios se lo manda al que defiende su Reino.

Dijo uno:

Este Poder se presenta cuando los espíritus del mal te persiguen y hacen daño. Entonces Dios manda guardianes y ya no te encuentras sola, y sientes contestación a las palabras que oyes, que no pueden ser de Dios. Porque Dios nunca dirá que al que elige y le da sus Palabras le hagan daño. El que al que Dios trae Aquí lo mire con desprecio y le corte sus palabras, no cree en nada de lo que aquí pasa.

Este Lugar repite lo que Dios Aquí le habla. Y si corrigen estas Palabras, dan sufrir y de Dios se retiran. Es para pensar, con miedo, levantar la voz al que lleva a diario Mensajes dichos Aquí, en el Cielo. Cuando deberían arrodillarse diciendo:

“Tu mando es el que vale. Si algo no comprendo, pido perdón por si te ofendo”.  

Esto sería creer, amar y borrar lo que hizo mal. Pero si no crees, no hay arrepentimiento y no compadeces la vida de este Instrumento. Que su vida es buscar espíritus para llevarlos al Cielo.

Desperté, oí:

No puede tener disculpa ante Dios el que conozca este Caso y te trate sin Amor.

Sabiendo los caminos de pinchos que llevas pasados, y cada día más bien vas entregando.

Aquí se ve el interior del que le falta este Amor.

Si el interior esta vacío, vacío sigue.

Este Amor no es comprendido hasta que “Amén” no le digan al Elegido.

Gran trabajo es pensar que se pueden condenar.

Pero es condenación sin disculpa la de aquel que conozca y trate al Lugar.

El que conoció a Dios Hombre y ayudó a crucificarlo, no puede estar en la Gloria.

El que peca con su cuerpo y deja de pecar, si a Dios Le pide el Perdón, Dios lo puede perdonar.

Ve haciendo comparaciones y elígete tú el lugar.

Decían en la Gloria que el Elegido para enseñar no podía hacer nada mal hecho, por Esto ser Enseñanza del Cielo.

Si él dice “Dios me manda”, el Amén tiene que ser tu palabra.

Que faltando este Amén, se retira la confianza.

***

Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C2

lunes, 28 de agosto de 2023

Todo lo que tiene valor no se oculta lo que vale

 En Sueño Profético decían:

El que representa a Dios tiene que ser conocido antes de que lo oigan hablando, en la iglesia y en la calle.

Todo lo que tiene valor no se oculta lo que vale. Pues a qué profesión puedes ponerle más valor, que decir sin hablar: “Yo soy Representante de Cristo y tengo poderes para dar la Salvación al que quiera salvarse.”?

¿Tú no comprendes, lector, que si tú estás contento con tu profesión, en el camino seglar, y tienes un alto cargo, tú lo quieres publicar?

No hay quien tenga tres estrellas, o una que valga más, y quiera ponerse la ropa del que entra a la fuerza en el cuartel por una temporada. Pues si esto no pasa en el seglar, ¿cómo el Ministro de Dios quiere pasar por seglar?

Dijo uno:

No se ha conocido, ni se conocerá, que Dios se presente con otra ropa que no sea su Túnica Sagrada. Y si la Aparición o Visión es de martirio, Lo verás clavado en la Cruz.

Desperté, oí:

Hablaban en la Gloria muchas Palabras que el hombre tiene que aceptar.

Aunque no quiera reconocer el mal que hace.

Decían, que el uniforme lo guardaba el hombre para perseguir lo malo, porque lo malo le temía.

Pero que el Representante de Dios, yendo con túnica, el que hiciera mal, a él buscaría.

Y por qué no, cambiar de vida.

Si por dentro llevas a Dios y sus Poderes te ha dado, tienen que verte vestido con uniforme Sagrado.

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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C6

viernes, 20 de mayo de 2011

Si has de creer y no amar, más vale que no creas - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag.


En Sueño Profético hablaban del que cree en Dios y no cumple sus Mandamientos, y del que no los cumple porque en Dios no cree.

Uno decía:

Yo fui siempre un gran observador del que amaba a Dios, del que creía en Él y del que el nombre de Dios no le decía nada.

Pues un día presencié una larga conversación de uno que creía y de otro que decía que si él creyera en que había Dios, él sería una persona que intentaría imitar todo lo que dicen los libros que Dios tiene mandados; que lo que él no comprendía era: creer en Dios y no hacer lo que tiene mandado; decir: “yo amo”, y no amar; creer en Dios y no amar ni temer. Esto repetía mucho: “Yo no creo y no cumplo lo que dicen que Dios tiene mandado”.

El que creía en Dios, se veía preocupado de oír al que no creía, ni tenía miedo, ni estaba asustado; lo veía tan normal…. Y él, en cambio, se sentía un hombre avergonzado.

Estando ya terminadas las palabras del que cree y no ama, y del que si creyera, amaría, llegó el que amaba, y hace que éste último ame y ya crea.

Desperté, oí:

A este que no creía
le faltaba oír amar.

Se extrañaba el que creía
y luego hacía el mal
sin descanso noche y día.

Si creían que había Dios,
¿cómo es posible no amarlo?

Si creían en su Poder,
era para vivir asustado.
Si el mar lo separó,
los muertos se levantaron
y las tinieblas se vieron,
¡cómo podían creer
sin cumplir sus Mandamientos?

Éste ya amó y se vio
en cada hecho un santo.

Si has de creer y no amar,
más vale que no creas,
porque Dios se enfada más
con el que sabe de su Existencia.

El que creía, ofendía.
Al que no creía en Dios,
le habla el que mucho ama,
y en la Gloria lo metió.

La razón aquí llevaba,
el que no creía en Dios.

No puedes decir: “yo creo”,
sin hacer lo que mandó.


***