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domingo, 1 de agosto de 2021

El Amor es valiente cuando de verdad se siente

En Sueño Profético decían:

Las cosas de Dios no las entiende la sabiduría, las entiende el Amor.

Las cosas de Dios tienes que cogerlas como madre cuando coge al niño en sus brazos, que sabe, cuando llora, si el llanto es de sueño o es que le duele algo.

Pues todavía se entiende mejor lo que Dios quiere de ti.

Si tú, gran Amor le tienes, es que sientes en ti algo que te dice lo que quiere. Esto, como es sin palabras, si no hay Amor, no lo entiendes.

Dijo uno:

Por eso le es difícil explicar, al que Dios lo coge para que diga todo lo que ve, lo que oye y lo que Dios le dice para el hombre.

Es difícil que den el sí si no sienten este Amor.

El hombre pone razones y a Dios le sobran razones donde hay Amor.

Dios sabe el que Lo quiere servir.

Dios sabe el que sin Amor habla, aunque su Nombre le oigan, pero por dentro no ama.

El hombre no puede amar y no buscar. No puede amar y despreciar.

El Amor es valiente cuando de verdad se siente.

El Amor de Dios te hace que veas todo sin valor, todo lo que se queda en la Tierra y Aquí se desprecia.

Desperté, oí:

Decían en la Gloria, que sin Amor a Dios no entendías lo que te pedía Dios.

Que el Amor no necesitaba palabras.

Comparaban a la madre cuando coge al niño en sus brazos, que si ve llanto, ya sabe si es por sueño o porque está malo.

Y es que el Amor de Dios enseña sin palabras. Las palabras ya las pone el Amor.

Este Caso hoy, que todos pueden comprobar si es de Cielo o de Tierra, si no sintiera este Amor, no tendría quien lo siguiera.

Pero la Fuerza de Dios hace que el Amor crezca.

Y Su mirada va dejando Palabras en la Tierra.

Que estas Palabras van al que desmentir quisiera.

Por eso no tiene disculpa, ni el seglar ni el que a Dios representa.

La disculpa podría pasar a las Palabras, pero no a lo que se presenta en Letras.

Cuando Dios manda que escriban lo que hace con su Presencia, es para que el hombre vea que no es nada de la Tierra.

***

Libro 40 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C3

domingo, 23 de diciembre de 2012

Valiente para contestar

En Sueño Profético hablaban varios de los que cuando estuvieron con materia fueron Elegidos. Nombraban el Amor, el interés y el buscar a Dios; ponían comparaciones con las cosas materiales.

Dijo Catalina de Siena:

Es peor aún la cobardía. El hombre es valiente para defender las injusticias que hace el hombre, y es cobarde para decir: “Es verdad, es de Dios”. El cobarde no puede en silencio decir: “¡Dios mío!”. El cobarde nombra a Dios en público porque Libertad de Dios tiene. Ya, sin voz, no puede nombrar: “¡Dios mío!”, porque Dios responde a su cobardía y le deja remordimiento.

Yo, cuando contaba lo que me ocurría de esta Gloria, y en diferentes formas lo cogían, lo peor que yo pasaba era la cobardía del que no sentía Amor y Amor de Dios no quería. Pocas cuentas tenía que ajustar el que lo oía, porque ya sabía quién era. Pero los cobardes hacen mucho daño con su justicia hacia Dios y libertad para el diablo. Esta palabra “justicia” es muy del cobarde. A mí me interpretaron de carácter varonil, de poca humildad; no había sitio que dos se juntaran, que mi nombre no saliera; Catalina ya se oía, y nunca era yo buena.

Otro dijo:

Pero Catalina de Siena, como a lo lejos se oía, era valiente para contestar, llevando siempre su Verdad por encima de los hombres que con sus escasas razones querían desmentirla. Más de una vez se enfrentó con poderosos y con altas jerarquías. En Roma mucho se habló de esta Elegida por Dios y de la valentía en la defensa que Dios le encomendaba. Catalina de Siena, como le decían los que vivían más lejos, dejó en el mundo material escritos de valiente, escritos con resonancia de Dios.

Desperté, oí:

Si piensas y estudias bien
el que Dios le da el Mensaje,
tiene que hablar sin callar,
aunque sepa que lo maten.

Aquí ves la diferencia
del hablar sin que Dios hable.          

Que temes que te oiga otro
y quedes sin contestarle.

Todos los que Aquí vienen,
no vienen ellos de carne.

Vienen traídos por Dios,
y luego, ya con la carne,
por fuerza tienen que hablar,
por quedar dicho el Mensaje.

El que recibe de Dios,
en su Gloria y con sus ángeles,
la cobardía no conoce,
por llevar a Dios delante.

Esta es la diferencia
de que sea el hombre cobarde:
que si dice la verdad,
el cargo pueden quitarle.

Coge el consejo que da
Catalina Aquí en la Gloria.

Que si estudias la Verdad,
la Verdad verás de sobra.

Y ya, con esta Verdad,
la cobardía te sobra.

CATALINA DE SIENA


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Libro 8 - Dios No Quiere Permite - Tomo I - Pag. 91-92-93

sábado, 6 de octubre de 2012

Dios Hijo murió siendo Valiente

En Sueño Profético decían:

La prudencia agrada a Dios. La prudencia con la valentía defienden la Palabra de Dios. Dios, en su Vida Pública, enseñaba humildad, y les daba de compañera la valentía.

Dijo uno:

Si eres humilde y no tienes valentía, no puedes seguir a Dios.

Estas frases fueron del Maestro dichas en una Enseñanza suya:

Tened humildad, pero que no sirva esta humildad para haceros cobardes.

Tenéis que estar preparados para las preguntas que os harán los que no quieren que divulguéis mis Palabras, pero tenéis que actuar valientes, siempre sin aceptar lo del hombre que irá en contra de mis Palabras.

Habrá quien quiera que Me neguéis, por no saber que detrás de la humildad está la valentía.

Sabrán que Yo soy Dios, porque Yo mismo Me doy el nombre de Padre Eterno.

Me verán Humildad al trato que Me da el hombre, y Me verán Valentía cuando mi Cuerpo manche el madero de Sangre.

Nunca podré callar lo que diga en Mí mi Padre.

Si esto Yo lo pudiera sujetar, ya no era Hijo y Padre, y Dios no está hoy en la Tierra.


Desperté, oí:

La humildad que enseña Dios
es distinta a la del hombre.

Y la prudencia de Dios,
te enseña a ser valiente.

El hombre quiere decir
prudencia al que desmiente.

Pues si callas la verdad,
ya dejas de ser prudente.

Dios Hijo enseñó prudencia,
y murió siendo Valiente.

No ocultaba el Dios,
y así Lo vió la gente,
que era Dios y permitió
el mal trato de palabras,
de azotes, y hasta de Muerte.

Que el hombre le siga a Dios
en humildad y en valiente.

Que no hay cosa más verdad,
que no calle el inocente.


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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 86-87-88