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domingo, 29 de marzo de 2026

Pídele a Dios el Perdón cuando ya no hagas pecados

En Sueño Profético decían:

Hay quien pide el Perdón para otro sabiendo que él no está perdonado. Hay quien ve su pecado en otro, y en él lo ve virtud. Hay quien cree que él sí, pero aquél no. Éste es hombre con mando, pero sin Amor a Dios, hombre que manda a materia y quiere mandar a Dios.

Un día, estando parados con el Maestro, llegaron dos y le dijeron:

   –Maestro, creemos que eres el Rey del Cielo, y que tu Reino lo tienes Allí, donde el hombre ya no tiene mando. Pero aquí en la Tierra no sabemos si tienes Poder para que un amigo nuestro se vaya perdonado, ya que ha hecho muchos pecados.

Pocas Palabras dijo el Maestro, pero en las pocas lo dijo todo:

   –Ve y di a tu amigo que venga, que las palabras que tú me estás diciendo para su Salvación no le hacen falta, por hace tiempo que no peca y no deja de llamar a mi Padre. Él no ha venido en mi busca por creerse aún sucio de pecado. Pero tú pecas, Me buscas y no eres para pedirme el Perdón. Tu mando quiere que Yo, Dios y Hombre, te obedezca en lo que mi Padre en Mí tiene despreciado, y en el porqué de mi bajar a la Tierra. Yo estoy en la Tierra para salvar al hombre del pecado.

Quedó el amigo con más llanto que este grande pecador, por servir el compañero para que Dios Hombre dijera Palabras que a él le daban sufrir, ya que era el Dios del Amor, y su grande sufrir era que el hombre pecara, y éste aún lo hacía.

Desperté, oí:

Este pecador, pecando busca al Maestro, para que diera el Perdón a uno que él lo tenía porque había pecado mucho.

Quería mandar en la Gloria y que el mismo Dios le sirviera.

Aquí te dan una Enseñanza de creer, amar y arrepentirse.

El amigo que pecó, siempre estaba diciendo: “¡Si yo no hubiera pecado tanto…! ¡Voy a ofrecerme al Maestro!”.

Para que Él me mandara donde nada fuera bueno, pero que yo le sirviera como Santiago o Pedro.

Cuando me refiere el trabajo que van haciendo, ¡entonces siento una pena, que siento ahogo en silencio!

El que estaba aún pecando, él se veía un hombre bueno.

El veía los pecados en el que hacía lo que él, aunque lo hubiera dejado.

Dios conoce al que pecó y al que aún sigue pecando, y el Perdón lo recibió el que ya no estaba pecando.

Pídele a Dios el Perdón cuando ya no hagas pecados, porque con pecado y Perdón, te quedas avergonzado.

Te quedas avergonzado y no sabes de este Dios.

Porque el mando del hombre es separación de Dios, cuando con Amor no mande.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7 

viernes, 24 de octubre de 2025

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios

En Sueño Profético decían:

No hay quien piense en la muerte, y sea malo de espíritu.

No hay quien piense en la muerte, y no pida perdón a Dios.

De la muerte no habla el hombre, por miedo.

Dijo uno:

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios.

Al hombre se le acaba la valentía cuando ve la hora final.

Otro dijo:

No hace falta ver que muere.  

Aquí te voy a contar de un gran pecador que yo conocí. Este hecho ocurrió a cien metros de donde yo vivía: era un hombre de una gran salud y de unos grandes ingresos, pero más grandes que estas dos cosas eran sus pecados. Tenía a la barriada del pueblo asustada. Este lugar era más bien  una ampliación del pueblo inmediato, que por las faenas campesinas fueron haciendo allí viviendas y abriendo algunas tiendecillas para que aquellas familias vivieran un poco más acomodadas dentro de su rudo trabajo. Pues a este hombre, de una salud envidiada –y él que hacía porque más se destacara del que tenía tenguerengue–, una mañana le llegó el paro forzoso a sus piernas y brazos; tan sólo podía mover la lengua, y cuando quería nombrar a Dios, no podía pronunciar estas letras en la Palabra “Dios”. Dios no podía decir su lengua, y cuando alguno iba a verlo y nombraba a Dios, él decía: 

   –No puedo decir ese Nombre; quiero pronunciarlo y no puedo; pedid que pueda decirlo, que le pida perdón; pedidle perdón por mí; pedidle que tenga compasión de mí, que yo pude ser más malo y no lo fui, que yo pude trataros peor por se dueño”. 

Y dirigiéndose a una mujer le dijo: 

   –A tu hija le pagué el pecado, que sí, era mi culpa, pero ya se lo pagué.

Desperté, oí:

Este hombre duró años,
no moría y cobardía le entró.

Se acostó aquella noche
con un saco de pecados,
su salud y su dinero.

Y a la mañana siguiente,
no pudo mover sus pies;
sus brazos, sin movimiento,
dejaban lágrimas caer.

Dios no oye su perdón,
por pedirlo con pecado.

Dios no quiere que su Nombre,
por él fuera usado.

Cuando alguno quería 
pedir el Perdón para él,
el Dios que habita en el Cielo,
labios no dejaba mover.

No era arrepentido 
de saber que hizo daño.

No era arrepentido 
de pensar: la muerte llega.

Era el arrepentido
que si las piernas moviera,
otra vez haría pecados,
aunque Dios no lo quisiera.

Dios le dejó el sufrimiento:
que su nombre no dijera.

Y no lo podía decir 
aquel que por él pidiera.

Esto no es arrepentimiento,
estas palabras lo cuentan:

“Pídele que tenga compasión de mí,
que yo pude ser más malo
y no lo fui”.

Aquí, sigue aún más pecando.

Le pide compasión,
y le dice que no fue más malo
por compasión a Dios.

Si éste piensa en la muerte,
hoy no está fuera de Dios.

Porque en la muerte pensada,
el pecado nunca entró.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - C4 

jueves, 17 de julio de 2025

No es trabajo, cuando amas

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios. Decían:

Este Amor te hace 
que lo trabajoso sea descanso. 

Este Amor te quita peso 
del camino tan pesado. 

Este Amor para sentirlo 
tienes que Amor desearlo.

Dijo uno:

Yo vi un día a unas zagalas cogiendo flores en el campo y haciendo manojos grandes. Les pregunté:

   –¿Qué hacéis con tanto volver a agacharse? ¿No os duele la cintura? Y luego las flores son de poco durar para trabajo tan grande.

Este fue el contestar:

   –Son para la Virgen. Y cada vez que corto una, la veo sonreír. Y cómo me gusta verla, por eso tantas veces me agacho y no me canso. ¿Cree que esto es trabajo?

A lo largo de mi camino –porque para llegar al sitio que yo iba tenía que andar un camino largo–, al pasar por una finca que le decían “El Chaparro”, había un Cristo hecho, que dicen que fue un ofrecimiento de uno que bañándose estuvo cerca de matarse con una gran piedra que había en la orilla del río. Este hombre –contaba la leyenda–, no sabía trabajar nada que fuera de esta profesión. Él siempre fue aceitunero –que esto sí se le daba bastante bien–. Pues en aquel Divino Crucifijo –hecho por él– veías a Dios Vivo. Había unas mujeres que venían caminando del pueblo más inmediato para rezar al Cristo de cerca, con sus brazos puestos en cruz. Estaban contentas y esto lo hacían con mucha frecuencia. Yo me paré y me avergoncé. Sus caras estaban contentas y llenas de Luz. También les pregunté:

   –¿Y vienen de tan lejos como el manijero me ha dicho?

   –¡Ay!, eso no es lejos para lo que nos llevamos de aquí. Yo, hay veces que llamo a mi marido porque se aparece este Cristo en la pared de mi cocina cuando estoy encendiendo la lumbre, y muchas mañanas lo ve; otras, no. ¿A que ya no es lejos el venir?

Al día siguiente vi a un hombre enfermo en una casa, que más era vivienda de cerdos que de personas humanas. Oí lamentos, me paré, y había un hombre de buena posición lavando a este hombre, que de no ser por Dios, repugnancia daba. Quedé un poco parado queriendo ayudar, pero sin saber el manejo que este hombre, con tanto Amor, le daba.

   –¡Pase! –me dijo– Hace unos días pasé en el caballo y a sus fuertes gritos me paré; le auxilié en lo que quiso y me fui a contarlo a mi casa; desde ese día no se encuentra solo: viene un hermano mío o el cuadrero. He querido llevarlo al hospital, pero me ha llorado tanto que quiere morir donde sus padres… Le he traído médico, y dice que el remedio no está en el hospital; es caso sin solución, y su mejor medicamento es Amor del hombre que nada pide porque nada necesita, y yo me he encargado de ello.

Desperté, oí:

Con Amor a Dios, nada tendrá trabajo.

Con Amor a Dios, descanso te dará el quitar sufrir a otro.

No es trabajo, cuando amas, ni sufrir, cuando Dios llama.

Pues si sufres a Dios sirviendo, a Dios no Lo estás sintiendo.

En este hombre vi, que el Amor le podía al trabajo, por estar presente Dios.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4 

jueves, 27 de marzo de 2025

Es difícil el Amén cuando Amor no rebosa

En Sueño Profético decían:

El que lea los Libros y a ti te oiga hablar, pronto verá que Esto está dicho en el Cielo.

Libros y documentos, que vea el hombre que esto no es de una semana ni un mes, que 26 años mintiendo ya sería grande y difícil carrera aprender.

Lo que los Libros presentan, del hombre no puede ser.

Dijo uno:

Esto es triunfo grande, es cundirlo y darlo a conocer. Aunque las dificultades que el hombre intenta poner parezcan que algo frenan. Pero pronto el “Sí” de Dios pone silencio a los hombres. Que quieran que sea verdad, o que no quieran que sea, a Dios no Lo callarán, y el triunfo subirá por los hombres de la Tierra.

A Dios tiene que buscarlo todo el que pise Tierra, cuando vea que esa vida es envoltura falsa, exigente y muy mala compañera. Te intenta robar la Paz donde más calma tuvieras.

Por eso, el Elegido, el consejo que te dé tiene que ser recibido con Reverencia y Amén. Porque el consejo, del Cielo, a ella le ha ido.

Desperté, oí:

Es difícil el Amén
cuando Amor no rebosa.

Es difícil,
porque tienes que decir:
“yo no veo color ni forma,
pero yo sí doy el sí
con todas las consecuencias
que me pudieran venir”.

Esto es entrega a Dios
y ofrecerte en lo que puedas,
diciendo:

“Señor, soy tuyo,
ni me canso, ni me alejan
los espíritus del mal
que no quieren que Esto sea”.

Publicar y divulgar
sin que te importen fronteras,
esto te hace pensar
que no es mando de la Tierra.

El silencio a esta Verdad,
el silencio, al hombre se niega.

Porque Palabras de Dios
son Luz que a la Tierra llega.

Si el hombre se ve capaz,
que ponga el Sol a la noche,
y al día, que le ponga oscuridad
y salgan Luna y estrellas.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C1

domingo, 3 de noviembre de 2024

Cuando os retiréis de mi Presencia, poned fuerza en las Palabras

En Sueño Profético decían:

Los que están más cerca del Elegido deben pensar que, si los espíritus del mal pudieran, los retirarían de este Pregón Divino, y ellos se sentirían un mal estar, que nada que tuvieran, alegría les daría.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Yo, cuando vivía con cuerpo, tenía amistad con los Discípulos de Dios. Cuando se sentaban a la Mesa, El Maestro, estas Palabras decía. Palabras, que va a decir Santiago, que era el que me las decía a mí.

“Cuando llegábamos, antes de sentarnos, por las caras, sabía si íbamos contentos o el pensamiento lo llevábamos en algo que habíamos oído y al Maestro no lo tuviera en el sitio de Dios Hijo. Éstas eran sus Palabras:

“Cuando os retiréis de mi Presencia, poned fuerza en las Palabras, porque os perseguirán los que quisieran que de los que estáis aquí, en la Mesa, conmigo, no quedara ninguno, porque para Mí sois todos mis Discípulos”.

Estas Palabras son dichas y dictadas para que este Elegido piense el mal que quieren hacerle con los que tiene a su servicio con la confianza de que son de Dios. Todo el que haga servicio aquí, es a Dios al que se lo está haciendo.

“Yo tuve gran persecución para que me retirara del Maestro y los Discípulos. Pero a mí, las palabras, me salían con alegría y con fuerza. Y cuando pronunciaba el nombre de Santiago, la gente hacía parada, y me salían unas palabras, que los que me acompañaban, que también eran Discípulos, me decían: “Tú no puedes faltar donde vamos los demás”.

Este Caso, ya, lo que pide, es Escándalo, como lo dimos los Discípulos.     

Aquí queda mi nombre con el Mando de Dios: Santiago.

Desperté, oí:

Todo el Arrobo hablaba de los Discípulos, cuando eran perseguidos, para que a Dios Hijo, su Maestro, que era como Dios quería que Le llamaran, no lo sirvieran.

A todo el que le sirva al Elegido, Dios, la paga le dará. En unos quedará en silencio. Y otros, su vivir, no lo podrán ocultar.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C3 

sábado, 5 de octubre de 2024

Cuando Dios ya no permita será tarde tu disculpa

En Sueño Profético decían:

Ella lleva de Aquí la Enseñanza, que ella misma desconoce hasta el momento de actuar. Su consejo siempre será del agrado de Dios, aunque el aconsejado así no lo vea. Su actuación es tan sencilla y sus palabras tan grandes, por ser de Aquí, que al Teólogo y al famoso literato no hace que la busquen.

Es chico ese Mundo si lo comparas con esta Vivienda. Es enseñanza de párvulos las carreras de las ciencias y de las letras si las comparas con la Enseñanza de la Gloria para alcanzar Vida Eterna.

Dijo uno que ahí enseñó Teología y que hoy Dios manda que hable en el Arrobo y que dicte:

Dios quiere que este Mensaje diario y continuo sea admitido, como su Resurrección, libremente y con la Libertad que Dios deja. Tienen que reconocer que estos Escritos salen de la Gloria, y ya buscarlos es querer saber de la Palabra de Dios, diciendo:

          – Palabra que queda en mitad de “dijo” y de “dirá”.

Esta aceptación es sin dar alabanzas y sin dar sacrificios una vez que es claridad con Sol, estrellas con Luna.

Desperté, oí:

Aprobando estos Escritos no pierdes la Gloria, ni la ganas.

Está tan claro que es Dios cuando lees estas Palabras.

Es estar en contra de Dios no leerlas, ni aceptarlas.

Quiera el hombre o no quiera tiene que dejar su cuerpo y presentar Aquí las cuentas.

Para que el sí Aquí te sirva, de aceptar lo que Dios manda, tienes que hacer una vida parecida a la del que habla las Palabras que le dictan.

Cuando Dios ya no permita será tarde tu disculpa.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII

lunes, 18 de septiembre de 2023

Cuando amas a Dios te sobran horas para cundir

En Sueño Profético decían:

Cuando estás seguro de la Existencia de Dios, de que está Vivo, con Cuerpo, en su Reino y en su Gloria, donde espera para entrar, con el Mando de Dios, al que quiera Vida Eterna, no puedes oír dudas que a Dios ofendan y de Él retiren, dándole el sitio al que no hace falta nombrar y sí decir que tiene como vivienda el Infierno.

Dijo un Discípulo de Dios Hombre:

A nosotros, un día nos paró un hombre para preguntarnos cómo poder estar horas con el Maestro. Nuestro contestar fue:

—Mañana, en este mismo sitio y a la misma hora te traeremos la respuesta que nos dé el Maestro.

Cuando llegábamos al Maestro para que nos diera la respuesta, Él ya nos estaba esperando con cara contenta. Estas eran sus Palabras:

—Decidle que las horas están libres, esperando que las quiera el que a Mí quiera seguirme. El pedir que ha hecho es porque cree, y el creer le pone el Amor que mi Padre concede al que quiere ser un Discípulo más. Id a por él mañana, y ya dejará a otros, empezando por su familia, como culebras arrastradas.

Cuando al día siguiente éste llegó al sitio donde estaba el Maestro, estando un trozo retirado de Él, se puso de rodillas diciendo estas palabras:

—Maestro, si lo he hecho mal por darle el tiempo a las cosas de la Tierra, y al que me da la vida no darle el tiempo, si tienes que castigarme, ya me quedo tranquilo, porque pienso que todas las horas eran para la Tierra.

—Ponte de pie y ven cerca de mi Túnica, que es la que lleva mi Cuerpo.

Cuando se acercó, el Brazo del Maestro a su espalda le dio.

—Ya di cuando te pregunten, que eres Discípulo del Maestro.

Desperté, oí:

Cuando se cree y se ama, no puedes oír palabras que a Dios ofendan o duden de que existe Vivo con Cuerpo.

Nosotros, los Discípulos, cuando nos hacían preguntas que al Maestro ofendían, dábamos la espalda aprisa.

Era grande diferencia, cuando nos hacían preguntas como la que en este Mensaje Dios ha mandado dictar, a cuando eran mandadas por espíritus del mal.

Cuando amas a Dios te sobran horas para cundir lo que te dice Dios, Maestro como nosotros le llamábamos porque Él así lo quería.

Un Discípulo de Dios

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C6